Tras el pedido de renuncia masiva de noviembre, la oxigenación prometida quedó en la nada. Fabián de la Fuente fue el único que presentó una dimisión «indeclinable», dejando en evidencia al resto de los ministros que esperan la ratificación en medio del ajuste.
Lo que se anunció como un reseteo total del Gobierno de La Rioja terminó convirtiéndose en una puesta en escena con poco público. A meses de que el jefe de Gabinete, Juan Luna Corzo, lanzara por redes sociales la instrucción de Ricardo Quintela de solicitar la renuncia a todo el escalafón jerárquico —incluyendo ministros y directores de empresas estatales—, la realidad en la Casa de las Tejas es de un inmovilismo absoluto. Salvo por una excepción que sacudió la interna: la salida de Fabián de la Fuente.
El ahora exsecretario de Políticas Regionales fue el único que rompió el pacto de silencio y supervivencia que impera en el gabinete riojano. Con una carta dirigida a sus «compañeros y amigos», De la Fuente presentó su renuncia con carácter indeclinable, una distinción semántica que en política funciona como un misil. Al hacerlo, dejó expuestos a sus pares: mientras él se fue «para liberar al gobernador de decisiones incómodas», el resto de los ministros entregó renuncias de «cortesía» que, al no ser irrevocables, les permiten seguir gestionando a la espera de un guiño de Quintela que nunca llega, pero que tampoco los echa.
El «acting» de la disponibilidad y el fantasma del ajuste
La movida de Quintela de pedir las renuncias masivas buscaba, en teoría, «reformular la composición del gabinete para la próxima etapa». Sin embargo, la parálisis administrativa es total. En los pasillos de la gobernación se comenta que el «Gitano» no encuentra los reemplazos técnicos necesarios para enfrentar un 2026 que viene con fondos cero desde Nación y una presión asfixiante por la deuda del Bono Verde.
La situación es crítica. La Rioja mantiene un rojo financiero que la obligó a ser la primera provincia en defaultear en la era Milei y a lanzar los Chachos para contener la demanda salarial. En este contexto, la falta de cambios reales tras el anuncio de noviembre es leída por la oposición como un síntoma de debilidad. «Piden las renuncias para la foto, pero nadie se va porque afuera de la estructura del Estado el frío es polar», deslizan cerca del entorno de Martín Menem.
De la Fuente y la crítica a la «zona de confort»
La carta de De la Fuente fue un dardo directo al corazón de la mesa chica de Quintela. Al hablar de la necesidad de «renovación de prácticas» y de alejarse de las «zonas de confort política», el exsecretario desnudó lo que muchos riojanos perciben: un gabinete agotado que repite recetas de hace dos décadas frente a un escenario nacional que cambió las reglas del juego.
- Coherencia vs. Supervivencia: De la Fuente planteó que su salida era un «gesto de coherencia». El resto del gabinete, al mantener sus renuncias bajo condición de «disponibilidad», quedó atrapado en una zona gris donde la lealtad parece confundirse con el miedo a perder la firma.
- La crisis hídrica y social: Mientras el gabinete sigue en este limbo, las provincias vecinas avanzan con el RIGI y la minería, dejando a La Rioja en una posición de rezago productivo que el propio De la Fuente reconoció implícitamente al pedir «cambios de forma y de fondo».
Un liderazgo nacional con pies de barro
Quintela intenta proyectar su figura como el jefe de la resistencia peronista a nivel nacional, pero hacia adentro la estructura cruje. El pedido de renuncia masiva fue un intento de demostrar autoridad que, ante la falta de ejecuciones reales, terminó demostrando lo contrario.
Hoy, el gobernador se encuentra con un equipo que sabe que tiene fecha de vencimiento, pero que sigue ocupando los despachos. La salida de De la Fuente fue el único «gesto de grandeza» que recibió el mandatario, quien ahora debe decidir si ratifica a los mismos nombres que lo llevaron a perder terreno electoral o si finalmente se anima a la purga real que le exige su propia base militante.
«El proyecto necesita cambios para afrontar con fortaleza lo que viene», advirtió De la Fuente. Por ahora, el único cambio fue su propia silla vacía.









































