El Diario de Eduardo German

La Rioja · Argentina

Milei negocia con Quintela pese a «detestarlo»: La Rioja, en el centro de la estrategia de reelección del oficialismo

El gobierno nacional le otorgó adelantos de coparticipación al gobernador riojano, al que el Presidente describe como uno de sus adversarios más incómodos, en una señal de que la lógica electoral empieza a imponerse sobre la confrontación ideológica. En la Casa Rosada crece la preocupación por el riesgo país, la caída de la recaudación y…

El gobierno nacional le otorgó adelantos de coparticipación al gobernador riojano, al que el Presidente describe como uno de sus adversarios más incómodos, en una señal de que la lógica electoral empieza a imponerse sobre la confrontación ideológica. En la Casa Rosada crece la preocupación por el riesgo país, la caída de la recaudación y la fragilidad del apoyo opositor. Adorni, bajo presión judicial, complica el escenario político interno.


El presidente Javier Milei le extendió esta semana un salvataje financiero a Ricardo Quintela, el gobernador de La Rioja al que, según revelan fuentes del propio oficialismo, «detesta». El dato, que trascendió en los corrillos de la Casa Rosada al confirmarse la inclusión de La Rioja en el Decreto 219/2026 junto a Tierra del Fuego —otro distrito conducido por un opositor declarado—, sintetiza con precisión el momento político que atraviesa el gobierno libertario: la necesidad de garantizar gobernabilidad y allanar el camino hacia la reelección de 2027 está empezando a pesar más que las convicciones ideológicas.

La señal no pasó desapercibida en ninguno de los dos lados del mostrador. En La Rioja, la recepción del adelanto de coparticipación fue interpretada como una victoria táctica de Quintela: logró recursos sin ceder en su postura confrontativa. En el Ejecutivo nacional, la decisión de incluir a la provincia riojana en el esquema de asistencia fue una concesión pragmática que un ala del Gobierno justifica con una lógica descarnada: «Todos los gobernadores estamos administrando pobreza y por eso las paritarias están abiertas. Y en unos meses se vienen los aguinaldos», resumió uno de los mandatarios provinciales que participan de las negociaciones con la Rosada.

La reelección como norte absoluto

El trasfondo de esta movida hay que buscarlo en las discusiones internas del oficialismo, donde una figura de primera línea de la mesa política sintetizó el estado de situación con una franqueza inusual: «Si no reaccionamos ahora, las posibilidades de que se vaya todo al carajo se van a incrementar con el paso del tiempo». La frase revela el nivel de inquietud que existe en sectores clave del Gobierno ante una combinación de factores que preocupan: la caída sostenida de la recaudación —ocho meses consecutivos en baja—, el riesgo país que desde febrero no logra volver a perforar los 500 puntos básicos y las primeras turbulencias sindicales, con las fuerzas de seguridad y las fuerzas armadas mostrando malestar por el deterioro de sus condiciones salariales.

La conclusión que se impone en esos sectores es que el Gobierno necesita acelerar un acuerdo político con la oposición dialoguista antes de que esa oposición tenga más razones para alejarse. «Toda estrategia tiene que estar subsumida a asegurar un segundo mandato. Si mostramos voluntad de hacer alianzas más adelante, seguramente estemos más débiles. Tenemos que acordar lo antes posible», planteó esa misma fuente. El razonamiento es quirúrgico: cerrar acuerdos ahora, cuando el Gobierno todavía puede ofrecer algo a cambio, es mejor que negociar desde una posición debilitada en la recta final de 2026.

En ese contexto, La Libertad Avanza, bajo el liderazgo electoral de Eduardo «Lule» Menem —el diputado riojano que conduce el bloque oficialista y que tiene una relación tensa con Quintela en el plano provincial—, ya perfila una estrategia más concesiva para 2027. Se prevén acuerdos con gobernadores de Catamarca, Salta y Tucumán, y la posibilidad de negociar algunas gobernaciones si eso garantiza votos en ambas cámaras del Congreso. Incluso circuló esta semana una propuesta que habría sido impensada semanas atrás: «Deberíamos dejarle la Ciudad al PRO», dijo una importante voz libertaria, en señal de que la apertura hacia alianzas ya está sobre la mesa.

Caputo y los mercados, otra presión sobre el tablero

La preocupación no es solo política. El ministro de Economía, Luis Caputo, estaría profundamente inquieto por las señales que el Gobierno emite hacia los mercados financieros. Dos fuentes que conversaron con él confirmaron que «considera que tiene que haber mayor voluntad política para generar credibilidad». La lectura de Caputo es que la inestabilidad política interna —las peleas de Gabinete, las revelaciones sobre Adorni, las tensiones entre el karinismo y el ala de Santiago Caputo— erosiona la confianza de los inversores en un momento en que el riesgo país muestra signos de resistencia a bajar.

Para La Rioja, esa dimensión financiera tiene una resonancia particular. La provincia mantiene abierto un litigio por sus bonos en default ante los tribunales de Massachusetts, y cualquier deterioro del contexto financiero nacional complica las posibilidades de una resolución favorable. Paradójicamente, la fragilidad del Gobierno nacional en los mercados puede terminar siendo un factor que debilite también la posición negociadora de Quintela frente a sus propios acreedores externos.

Adorni en el ojo de la tormenta

El escenario político nacional se complica, además, por la situación del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, quien enfrenta una investigación judicial que ya alcanzó a su escribana y que podría llevarlo a declarar en Comodoro Py antes de que deba presentar su Informe de Gestión ante la Cámara de Diputados, donde deberá responder por escrito unas 4.800 preguntas. En la Casa Rosada admiten que su imagen no está en condiciones de soportar una candidatura competitiva en la Ciudad de Buenos Aires el año próximo, aunque sostienen que seguirá en el cargo mientras cuente con el apoyo de Javier y Karina Milei, lo que por ahora no está en discusión.

La turbulencia interna se completa con la renuncia del jefe de Gabinete de Capital Humano, Leandro Massaccesi, eyectado por la ministra Sandra Pettovello luego de que trascendiera que había tomado un crédito hipotecario del Banco Nación sin informarle a su superior. El episodio se inscribe en la polémica más amplia por los préstamos que funcionarios del Gobierno obtuvieron en la banca pública, una contradicción que la oposición —incluido el propio Quintela— no tardó en explotar.

La Rioja, entre la necesidad y la oportunidad

Para el gobernador riojano, el momento político nacional abre una ventana que sería imprudente desaprovechar. Un Gobierno que admite internamente estar en un «momento de debilidad», que necesita acuerdos legislativos para sostener su agenda y que está dispuesto a otorgar adelantos de coparticipación incluso a gobernadores a los que «detesta», es un Gobierno con el que se puede negociar en mejores condiciones que hace seis meses.

La pregunta que rodea la estrategia de Quintela es hasta dónde está dispuesto a ir en esa negociación sin comprometer su capital político opositor, que es, a la vez, su principal activo en el armado peronista nacional que viene construyendo junto a Kicillof y otros gobernadores del PJ. Aceptar el préstamo de coparticipación fue un primer paso. El segundo —si hay uno— definirá si el «Gitano» juega la carta del pragmatismo fiscal o mantiene la confrontación como eje de su identidad política de cara a 2027.


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