Quintela instala a Pedrali como gobernadora en los Corsos Riojanos: $8 millones en sonido e iluminación y $3,5 millones en refrigerios para 1.500 personas

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Los contratos, firmados por la Gobernación a través del Ministerio de Desarrollo Social que conduce Alfredo Menem, se adjudicaron mediante contratación directa y concurso de precios cinco días antes del evento. La diputada nacional Gabriela Pedrali, candidata a gobernadora impulsada por Quintela, celebró la fiesta en sus redes sociales.

Los Corsos Riojanos que se realizaron el 21 de marzo en el Parque Lineal de Avenida Yacampis tuvieron entrada libre y gratuita, como corresponde a una fiesta popular. Pero lo que no fue gratis fue su organización: el Gobierno de La Rioja desembolsó al menos $11,5 millones de pesos solo en dos contratos registrados en el sistema oficial de compras provinciales, ambos imputados a la Gobernación bajo la órbita del Ministerio de Desarrollo Social, la cartera que encabeza Alfredo Menem.

Los números de la fiesta

El primer contrato (Expediente H11-00884-3-26, Contratación N° 32) tuvo por objeto el servicio de refrigerio para mil quinientas personas —bebidas y sándwiches— por un presupuesto oficial base de $3.500.000. Se tramitó mediante contratación directa bajo el Apartado 1 Monto de la Resolución 1556/24, y fue registrado el 20 de marzo de 2026 a las 9:09 horas, con apertura de ofertas fijada para el 25 de marzo a las 11:00, cuatro días después del evento.

El segundo contrato (Expediente H11-00875-4-26, Contratación N° 33) se destinó a la contratación del servicio de iluminación y sonido para el mismo evento, con un presupuesto base de $8.000.000. En este caso el mecanismo fue un concurso de precios, registrado también el 20 de marzo a las 9:15, con apertura de ofertas el 25 de marzo al mediodía. Ambos expedientes fueron gestionados desde la Coordinación Zona 2 de la Gobernación, con sede en San Nicolás de Bari esquina 25 de Mayo, en el centro de la capital.

Pedrali y el entusiasmo en las redes

Mientras los pliegos circulaban en el sistema oficial, la diputada nacional Gabriela Pedrali —impulsada por el gobernador Quintela como candidata a sucederlo en la gobernación— celebraba el evento en su cuenta de Instagram con palabras de elogio hacia la organización provincial: «¡Que nadie nos quite la alegría! Qué hermoso despliegue los Corsos Riojanos, una verdadera fiesta popular que une a toda la comunidad. Felicitaciones a todo el equipo del Gobierno de La Rioja por la organización y a cada murga y comparsa por llenar de fiesta este sábado», escribió la legisladora.

El posteo de Pedrali retrata con precisión el doble objetivo político del evento: el rédito popular de cara a una provincia que se encamina al ciclo electoral 2027, y el posicionamiento del aparato gubernamental —y de sus figuras emergentes— como organizadores de la alegría colectiva.

El contexto: ajuste provincial y gasto en eventos

El dato no es menor en un contexto en que la provincia arrastra una deuda en default con bonistas internacionales, recibe transferencias nacionales en términos reales decrecientes y acumula tensiones fiscales que el propio Quintela reconoce públicamente. Que en ese escenario el Gobierno destine más de once millones de pesos a una sola noche de corsos —con contratos firmados el día anterior al evento y apertura de ofertas posterior a la realización— abre preguntas legítimas sobre la planificación del gasto y la transparencia del proceso.

Los corsos riojanos son una tradición cultural valiosa. La pregunta que queda en pie no es si debieron hacerse, sino cómo y con qué controles se gestionó el dinero público que los financió.

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