La secretaria legislativa busca imprimirle dinamismo a la Cámara de Diputados en la previa del inicio de sesiones. Entre los festejos de la Chaya y mensajes de fuerte contenido personal, el oficialismo intenta rearmarse frente a encuestas que ubican al gobernador y al intendente capitalino en el fondo del ranking federal.
En medio del clima festivo que impone febrero en La Rioja, la secretaria legislativa de la Cámara de Diputados, Teresita Luna, comenzó a mover las piezas para el inicio del Periodo Legislativo 2026. Bajo la consigna de una «Agenda 2026», la ex senadora nacional busca coordinar con sus asesores los ejes de un año que se anticipa de alta intensidad política, marcado por la resistencia de la provincia frente al ajuste nacional y la necesidad de dar respuestas a una infraestructura urbana en crisis.
Legislatura y Chaya: El equilibrio del oficialismo
Luna, una de las figuras con mayor rodaje político en el entorno de la Legislatura provincial, eligió sus redes sociales para mostrar que, pese al receso administrativo y el pulso de la Chaya, el trabajo técnico no se detiene. «Planificando en tiempos de Chaya», lanzó la funcionaria, acompañando el mensaje con etiquetas que refuerzan la idea de un despliegue de gestión para el año que comienza.
La movida busca dar una señal de orden interno en una Legislatura que deberá ser el escudo político del gobernador Ricardo Quintela. Además, Luna aprovechó el marco del Día Mundial contra el Cáncer para compartir un mensaje de fuerte empatía y resiliencia, apelando a su propia historia de lucha para concientizar sobre la prevención y la esperanza, un gesto que resuena en un electorado que demanda mayor cercanía de sus dirigentes.
El duro escenario de los números
Sin embargo, el optimismo de la «Agenda 2026» choca con la frialdad de los datos de opinión pública. Según el último informe de CB Consultora, correspondiente a febrero de 2026, la cúpula del poder riojano atraviesa un momento crítico en su valoración popular:
- Ricardo Quintela: El gobernador se ubica en el puesto 21 de los 24 mandatarios del país. Con una imagen positiva del 47,7% y una negativa del 48,0%, Quintela integra el lote de los «ocho peores» calificados a nivel federal. Aunque registró una leve mejora respecto a diciembre (cuando medía 46,8%), el diferencial negativo sigue siendo su principal obstáculo político.
- Armando Molina: El panorama en la Capital es aún más complejo. El intendente se sitúa en el lugar 20 del ranking de jefes comunales de capitales, con una aprobación de apenas el 38,0% y una imagen negativa que escala al 58,7%. Al igual que el gobernador, Molina pelea por salir del fondo de la tabla, donde comparte espacio con gestiones desgastadas de ciudades como La Plata y Salta.
La paradoja Milei en La Rioja
El despliegue legislativo que lidera Luna también deberá contemplar la vigencia del fenómeno libertario en la provincia. A pesar de los constantes cruces dialécticos entre el Palacio Ramírez de Velasco y la Casa Rosada, Javier Milei conserva una imagen positiva del 43,3% en territorio riojano.
La cifra del presidente supera con amplitud a la de Axel Kicillof, quien apenas llega al 31,8% de aceptación entre los riojanos y arrastra un rechazo del 63,0%. Esta brecha expone la dificultad del oficialismo provincial para capitalizar el malestar social por el ajuste nacional, mientras el electorado local sigue castigando las deficiencias de la gestión diaria en la provincia y la capital.
Con el inicio de sesiones a la vuelta de la esquina, el desafío de Teresita Luna será transformar la planificación técnica en resultados políticos tangibles que permitan revertir el clima de descontento que hoy reflejan los principales sondeos nacionales.