El Gobernador busca oxigenar el Gabinete y centralizar las decisiones clave con figuras de confianza provenientes del segundo departamento más importante de la provincia. Los nombres detrás del avance chileciteño en la estructura de la Casa de las Tejas.
La política riojana atraviesa un proceso de reconfiguración interna donde el mapa del poder parece trasladarse, con fuerza, hacia el oeste. Ricardo Quintela comenzó a ejecutar una estrategia de «blindaje territorial», otorgando roles neurálgicos a dirigentes oriundos de Chilecito, un movimiento que no solo busca eficiencia administrativa, sino también consolidar un bloque político de fidelidad absoluta ante los desafíos nacionales y provinciales.
La Secretaría General: el corazón del esquema
El desembarco de Ricardo Herrera en la Secretaría General de la Gobernación es el dato más contundente de este nuevo esquema. No es un cargo menor: se trata de la oficina que custodia la firma del Gobernador y coordina el pulso diario de la gestión.
Herrera, ex diputado nacional y hombre de estrecha confianza del mandatario, llega para ocupar una silla que históricamente ha sido para los «elegidos»: por allí pasaron el actual intendente de la Capital, Armando Molina, y el hoy Jefe de Gabinete, Juan Luna Corzo. Su designación marca el ascenso definitivo del chileciteño al círculo íntimo de decisiones.
¿Un Ministerio para Rodrigo Brizuela y Doria?
Los rumores en los pasillos de la Casa de Gobierno indican que la influencia de Chilecito no se detendría allí. Crece con fuerza la posibilidad de que el actual intendente de la Perla del Oeste, Rodrigo Brizuela y Doria, dé el salto al Gabinete provincial.
El destino sería el Ministerio de Producción, lugar que hoy ocupa Ernesto Pérez. De concretarse, Quintela le entregaría a un hombre del interior profundo la gestión de una de las áreas más sensibles para el desarrollo económico riojano, especialmente en una zona donde la vitivinicultura y la agroindustria son motores vitales.
Un ecosistema de poder con ADN chileciteño
La avanzada de Chilecito no es un fenómeno aislado, sino la consolidación de un conglomerado político que ya tiene terminales en puntos estratégicos:
- En el Congreso: El senador Fernando Rejal, ex intendente del departamento, se mantiene como el principal nexo político y la voz de la provincia en la Cámara Alta.
- En el Gabinete: Santiago Azulay continúa al frente de la Secretaría de Ambiente, manteniendo un perfil técnico-político de larga data.
- El factor Puy Soria: Aunque su base operativa y de residencia es la Capital, el ministro Ariel Puy Soria es oriundo de Chilecito, lo que suma un componente simbólico (y de peso político real) a este bloque regional.
Este giro hacia el oeste riojano demuestra que Quintela apuesta a la experiencia territorial y al «estilo Chilecito» para encarar la segunda etapa de su gestión. Con Herrera en la cocina del poder y la posible llegada de Brizuela y Doria, el departamento del Famatina se convierte, de facto, en el nuevo eje gravitacional de la política provincial.

































