Un informe de la UCA advierte que, si bien los montos se mantienen, su capacidad de compra cayó por cuarto mes consecutivo. En enero de 2026, la suba de la canasta básica alimentaria duplicó el índice general de precios, presionando el bolsillo de los sectores más vulnerables.
La red de contención social en Argentina enfrenta una prueba de resistencia frente a la dinámica de precios. Según el último reporte del Observatorio de la Deuda Social de la UCA, la capacidad de las transferencias estatales para cubrir las necesidades básicas de los hogares con niños ha comenzado a erosionarse de manera sostenida desde octubre de 2025.
El dato central de enero de 2026 revela una brecha preocupante: mientras el Índice de Precios al Consumidor (IPC) general fue del 2,9%, la Canasta Básica Alimentaria (CBA) saltó un 5,8%. Esta disparidad significa que los alimentos, el rubro que más afecta a los sectores pobres, subieron exactamente el doble que el promedio de la economía.
Cobertura en descenso: la brecha de las canastas
En la actualidad, la combinación de la Asignación Universal por Hijo (AUH) y la Tarjeta Alimentar (TA) cubre porcentajes variables de la canasta alimentaria según la composición del hogar, pero la tendencia es a la baja en todos los segmentos.
«Desde octubre de 2025 se observa mensualmente un leve descenso en la cobertura debido a que las canastas básicas varían por encima del índice general de inflación».
Capacidad de cobertura de AUH + Tarjeta Alimentar (Enero 2026)
| Tipo de Hogar | Cobertura Canasta Alimentaria (CBA) | Cobertura Canasta Total (CBT) |
| Hogar Tipo A | 40% | 18% |
| Hogar Tipo B | 45% | 21% |
| Hogar Tipo C | 62% | 29% |
Nota: Los porcentajes reflejan la proporción de la canasta que se logra pagar con las transferencias estatales. Fuente: ODSA-UCA.
Un contexto de «estrés económico»
Esta realidad se inserta en un mapa social donde el 46,8% de la población argentina manifiesta vivir bajo un cuadro de estrés económico, donde los ingresos (incluidas las ayudas estatales) no logran garantizar la seguridad alimentaria de manera plena.
Pese a que la pobreza monetaria se situó en un 31,6% en la primera mitad del año pasado por la desaceleración inicial de los precios, la persistencia de subas en alimentos vuelve a poner en riesgo los niveles de indigencia.
En provincias como La Rioja, donde el empleo privado formal ha mostrado retrocesos en el último trimestre, la dependencia de la AUH y la Tarjeta Alimentar es vital para miles de familias. Mientras tanto, el debate sobre la eficiencia del gasto público sigue latente: el costo anual de un solo concejal en la capital riojana ($596 millones) equivale a lo necesario para cubrir cientos de canastas básicas totales que hoy el sistema de seguridad social apenas alcanza a rozar.
A pesar de este panorama complejo, el 66,7% de los argentinos mantiene la expectativa de que el rumbo actual de reformas permitirá, eventualmente, el «despegue» definitivo de la economía.



