Política

La Rioja: el laberinto de un default crónico en una provincia que no sabe gestionar sin fondos nacionales

Por Eduardo Nelson German · 24 de febrero de 2026 · 11:46

Mientras distritos como Entre Ríos logran captar US$500 millones para infraestructura, la gestión de Ricardo Quintela ratifica su aislamiento financiero. El contraste con Jujuy y Salta desnuda las falencias de un modelo que vendió sus activos pero no pagó sus deudas.


LA RIOJA. — La Rioja quedó formalmente consolidada como la «isla» del default en el mapa financiero argentino. Mientras el gobernador de Entre Ríos, Rogelio Frigerio, puso en marcha este lunes una ambiciosa emisión de títulos por US$500 millones para reactivar la obra pública, la administración de Ricardo Quintela comunicó oficialmente a la Comisión Nacional de Valores (CNV) que no pagará los vencimientos de sus bonos internacionales. Se trata de un escenario de asfixia que no solo responde a la pelea feroz con la Casa Rosada, sino a una matriz de gestión que, históricamente, ha condicionado su viabilidad a los giros discrecionales de la Nación.

El default «oportunista» y el caso del Parque Eólico

El ministro de Finanzas riojano, Jorge Quintero, confirmó que la provincia no abonará el capital e intereses del Bono Verde con vencimiento en 2028. El argumento oficial apunta a la «contracción económica» y la deuda de fondos coparticipables que mantiene el gobierno de Javier Milei. Sin embargo, para los bonistas nucleados en el grupo AHG, el incumplimiento es «escandaloso y oportunista».

La irritación del mercado tiene un sustento técnico difícil de rebatir: La Rioja utilizó los US$300 millones captados en 2017 para construir el Parque Eólico Arauco, una joya estatal que luego vendió a Pampa Energía por US$171 millones. A pesar de haber cobrado esa suma en dólares, la provincia no destinó esos fondos a cancelar la deuda con quienes le prestaron el dinero. «Es el equivalente a pedir un crédito para construir una casa, venderla y no pagarle al banco», grafican analistas del sector.

La Rioja vs. el Norte Grande: dos caminos opuestos

El aislamiento de Quintela se hace más evidente al compararlo con sus vecinos del Norte Grande, que enfrentaron desafíos similares pero optaron por honrar sus contratos:

  • Jujuy: Emitió US$210 millones para el parque solar Cauchari. Hoy ya amortizó el 67% de su capital y el gobernador Carlos Sadir proyecta deuda cero para 2027.
  • Salta: Ya pagó gran parte de sus compromisos y recientemente aprobó el primer proyecto minero bajo el RIGI (Rio Tinto), con una inversión de US$2.700 millones.
  • Chaco: A pesar de las dificultades, ha repagado el 67% de su bono internacional hacia este año.

Mientras tanto, La Rioja no solo carece de inversiones de gran escala, sino que proyecta terminar el mandato de Quintela en 2027 con una deuda de US$450 millones, un 150% de lo emitido originalmente debido a los intereses punitorios por mora.

El «genocidio social» y la presión de los Menem

Bajo la presión del «clan Menem» —con Martín Menem como alfil de Milei en el Congreso—, el peronismo riojano se muestra incapaz de encontrar una salida que no sea la confrontación dialéctica. En las últimas horas, Quintela radicalizó su discurso al afirmar que el Gobierno nacional «no puede llegar al 10 de diciembre de 2027», una frase que la Casa Rosada tildó de «golpista».

Para el mandatario riojano, el país se encamina a un «genocidio social» similar al de 2001. Sin embargo, en los despachos de Comodoro Py y Nueva York, la lectura es menos épica y más contable: la provincia se encamina a juicios con fallos adversos por millones de dólares. El peronismo local, acostumbrado a una hegemonía sostenida por la billetera nacional desde 1983, se enfrenta hoy a un espejo incómodo: el de una administración que se quedó sin crédito, sin activos y, fundamentalmente, sin interlocutores en el mercado.