La Rioja rechaza la eliminación de las PASO: Quintela se alinea con el peronismo contra el proyecto de Milei
El gobernador riojano necesita las primarias abiertas para resolver sus disputas internas y defiende el mecanismo como herramienta democrática frente al avance de la Casa Rosada
Ricardo Quintela mantiene una posición firme en contra de la eliminación de las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) que impulsa el Gobierno nacional. La Rioja forma parte así del bloque de gobernadores peronistas que rechaza la reforma electoral propuesta por Javier Milei, una negativa que responde tanto a principios políticos como a intereses estratégicos propios de la provincia.
La posición de Quintela se inscribe en una lógica compartida por el conjunto del peronismo. Tras el fracaso de Unión por la Patria en las últimas elecciones nacionales, la estructura partidaria requiere mecanismos claros para dirimir sus propias disputas internas y definir su conducción y proyecto político. Las PASO representan, en ese contexto, una herramienta fundamental para que las fuerzas peronistas resuelvan sus conflictos sin intervención estatal.
La propuesta del Ejecutivo ingresó al Senado, la cámara donde los gobernadores tienen peso institucional decisivo. En esta instancia de negociación, Quintela se ubica junto a otros mandatarios peronistas —Axel Kicillof de Buenos Aires, Gildo Insfrán de Formosa, Sergio Ziliotto de La Pampa, Elías Suárez de Santiago del Estero, Raúl Jalil de Catamarca y Osvaldo Jaldo de Tucumán— en un frente de rechazo a la medida.
Para La Rioja, el rechazo a la cancelación de las PASO tiene implicaciones locales concretas. Quintela enfrenta una estructura interna compleja en su provincia, donde diferentes sectores del peronismo riojano compiten por influencia. Las PASO proporcionan un marco ordenado para que esas disputas se resuelvan a través del voto ciudadano, sin que el gobernador tenga que dirimir unilateralmente qué candidato representa al peronismo en las elecciones generales.
El Gobierno nacional, en tanto, busca capitalizar una estrategia de división territorial. A través del ministro del Interior Diego Santilli, ha logrado atraer a gobernadores de otras provincias: Marcelo Orrego de San Juan, Rogelio Frigerio de Entre Ríos, Hugo Passalacqua de Misiones y Leandro Zdero de Chaco han expresado su respaldo a la eliminación de las primarias. Algunos argumentan reducción de costos electorales; otros, simplificación del sistema político.
Pero Quintela y el peronismo sostienen que esa lógica economicista no captura la verdadera naturaleza del problema. La cuestión, para ellos, no es cuánto cuesta votar en múltiples instancias, sino quién decide qué candidatos acceden a las urnas. Sin las PASO, la designación de candidatos quedaría en manos de las dirigencias partidarias, eliminando un mecanismo que permite a la militancia y al electorado intervenir en esa selección.
El rechazo de La Rioja también refleja una postura defensiva frente al proyecto político de Milei. En el interior peronista existe la percepción de que la eliminación de las PASO beneficiaría al oficialismo, que podría articular su propia candidatura sin competencia abierta. Para Quintela y el peronismo riojano, mantener las primarias representa una barrera contra una concentración de poder electoral en manos de la Casa Rosada.
La negociación legislativa aún está en curso. Patricia Bullrich, presidenta de la bancada oficialista, ha admitido que no todo el articulado que envió el Ejecutivo al Senado pasará la prueba de fuego. «Estamos buscando una diagonal», confió, reconociendo que existe espacio para acuerdos parciales.
Sin embargo, para Quintela y La Rioja, esa diagonal no incluye la cancelación de las PASO. La provincia se mantiene así en el núcleo duro del rechazo peronista, apostando a que la negociación senatorial favorezca su posición o, al menos, otorgue ciertas garantías para que el sistema de primarias se preserve en su forma actual. Para el gobernador riojano, ceder en este punto significaría debilitar sus propias herramientas de gestión política provincial y contribuir a un proyecto nacional que percibe como una concentración de poder en la Casa Rosada.