El cruce de los últimos datos oficiales expone un inicio de año crítico para la provincia. Con caídas que lideran los ránkings nacionales en coparticipación, expendio de combustibles y ventas en supermercados, el escenario local refleja un profundo enfriamiento de la actividad.
La economía de La Rioja atraviesa un momento de extrema fragilidad. Entender la situación actual requiere mirar la película completa y unir las distintas variables que componen el día a día de la provincia. Al compilar los informes de la consultora Politikon Chaco sobre los últimos meses de actividad, se evidencia un cuadro de recesión que golpea tanto las arcas públicas como el bolsillo de los ciudadanos.
A modo de resumen ejecutivo, estos son los tres frentes que explican la crisis riojana en el arranque del 2026:
- El ahogo de los fondos nacionales: En febrero de 2026, las transferencias automáticas por coparticipación sufrieron una dura contracción del 8,7% real interanual. Este rojo ubicó a La Rioja en el último puesto nacional, compartiendo la peor caída del país junto a la Ciudad de Buenos Aires. En el acumulado del primer bimestre, la pérdida de recursos reales para la provincia fue del 7,9%.
- Freno abrupto en los surtidores: La recesión se siente en las calles y rutas. Durante enero de 2026, la venta total de combustibles en la provincia cayó un 9,3% interanual, convirtiéndose en el segundo peor desempeño del país, solo detrás de Corrientes (-11,3%). El parate productivo quedó en evidencia con el derrumbe del 22,6% en el gasoil común , mientras que los vehículos particulares también recortaron gastos, llevando las ventas de naftas a una baja del 8,5%.
- Changuitos cada vez más vacíos: El comercio minorista no logró salvar el año. En diciembre de 2025, la facturación real de los supermercados riojanos cayó un 2,5% interanual, una tendencia idéntica a la que se observa al medir las ventas ajustadas por metro cuadrado comercial. Al cerrar el balance anual, el consumo de 2025 en La Rioja cayó un 3,6% frente a 2024. Sin embargo, la gravedad de la crisis se constata al comparar contra 2023: frente a ese año, las ventas acumulan un desplome del 19,0%.
En síntesis: Menos ingresos para administrar el Estado provincial, menor actividad logística y comercial en las calles, y un consumidor que ajusta drásticamente sus compras de bienes básicos. La economía riojana transita la primera parte del año buscando un piso para esta caída generalizada.






























