La provincia sufrió un recorte real del 7,2% en los envíos nacionales durante el primer bimestre. Un informe advierte que es una de las más afectadas del país y presiona a la gobernación para ajustar el gasto.
La fuerte caída de la recaudación a nivel nacional ya muestra sus primeros daños colaterales en el interior del país, y La Rioja es una de las provincias que se lleva la peor parte. Durante el primer bimestre de 2026, la contracción de las transferencias automáticas del Estado Nacional le significó a las arcas riojanas un recorte de $18.615 millones.
Los números se desprenden de un informe publicado por el economista Nadin Argañaraz, titular del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF), elaborado en base a datos oficiales de la Dirección Nacional de Asuntos Provinciales (DNAP) y el Ministerio de Economía.
A nivel país, estimando una inflación del 2,8% para febrero, la caída real de la masa coparticipable fue del 7,2% interanual. Esto representó, en total, una pérdida de $891.431 millones para el consolidado de las provincias. «Para cualquier nivel de gobierno resulta esencial traducir una variación porcentual en monto de dinero», remarcó Argañaraz al graficar el rojo de las cuentas públicas.

El impacto por cada riojano: entre los peores del país
Si el hachazo a los envíos nacionales se analiza en términos per cápita, el panorama para La Rioja es aún más alarmante. La provincia sufrió una pérdida de $45.936 por cada habitante, lo que la ubica como la cuarta jurisdicción más castigada de toda la Argentina bajo este indicador.
En este ranking negativo, a La Rioja solo la superan Tierra del Fuego (con una pérdida de $59.948 por habitante), Formosa (-$51.916) y la vecina provincia de Catamarca (-$47.315). En la vereda opuesta, distritos como CABA o la provincia de Buenos Aires perdieron apenas $7.560 y $10.105 por persona, respectivamente.
El dilema para las cuentas provinciales
Semejante agujero financiero plantea un escenario de máxima tensión para la administración provincial. Según advierte el titular del IARAF, «esta caída de transferencias requiere una caída proporcional del gasto, en caso que cada jurisdicción quiera mantener su resultado fiscal previo».
De no aplicar un recorte de gastos que compense los casi 19.000 millones de pesos que dejaron de ingresar, la provincia se encamina hacia un «empeoramiento relativo de la situación fiscal», lo que achica drásticamente el margen para hacer frente a compromisos salariales, obra pública o asistencia social.
Con el correr de los meses, y si la tendencia nacional no se revierte, quedará en evidencia qué estrategia adoptará la gobernación riojana para capear el profundo rojo financiero con el que arrancó el 2026.






























