El gobernador riojano busca oxígeno financiero de urgencia ante el corte definitivo de fondos de la Casa Rosada. El principal escollo en la negociación es la abultada planta de 550 empleados de la entidad. La estrategia de desprendimiento de activos se suma a la reciente venta del Parque Eólico Arauco.
La Rioja. El camino parece no tener retorno. Consciente de que la relación política e institucional con el presidente Javier Milei está completamente rota y de que el grifo de los fondos discrecionales de la Nación no volverá a abrirse, el gobernador de La Rioja, Ricardo Quintela, activó un plan de contingencia extremo para conseguir liquidez. ¿Su nueva jugada? La venta del 49% de las acciones del Banco Rioja a manos de capitales privados.
Según trascendió de fuentes con acceso directo a la mesa chica provincial, la gestión quintelista aspira a recaudar alrededor de 40 millones de dólares por casi la mitad del paquete accionario de la entidad financiera. La decisión marca un giro pragmático obligado por las circunstancias: la administración local necesita de manera urgente «fondos frescos» para sostener el aparato estatal en medio del severo ajuste que propone la Casa Rosada.
Sin embargo, lo que en los pasillos de la gobernación se presenta como una «privatización a medias» o la búsqueda de un «socio estratégico», en el mercado financiero tiene un obstáculo mayúsculo. El gran problema que hoy traba las negociaciones preliminares con los posibles compradores es la magnitud de la planta de personal del Banco Rioja, que alcanzaría la alarmante cifra de 550 trabajadores.
Para cualquier inversor privado, heredar una estructura operativa tan pesada resulta un factor disuasivo. Ese punto es, hoy por hoy, la clave y el principal foco de tensión en los idas y vueltas de la privatización parcial. Quienes desembolsen los USD 40 millones exigirán, casi con seguridad, un programa de reestructuración o garantías sobre el costo laboral de la entidad, un sapo difícil de tragar para un gobierno de corte netamente peronista.
Esta drástica medida de liquidación de activos no es un hecho aislado, sino que confirma un cambio de paradigma en la supervivencia económica de la provincia bajo la era Milei. La estrategia de Quintela se acopla directamente a su reciente decisión de vender el Parque Eólico Arauco por 180 millones de dólares, una de las joyas de la corona provincial.
Acorralado por la falta de recursos y la imposibilidad de emitir cuasimonedas de forma indefinida sin generar una devaluación interna feroz, el gobernador riojano parece dispuesto a desprenderse de las «cajas» históricas de la provincia. La venta del 49% del Banco Rioja será la prueba de fuego para saber si el mercado está dispuesto a asociarse con un Estado provincial en crisis y con una estructura laboral que desentona con los manuales de la banca privada.



