El INDEC confirmó que la producción industrial manufacturera cayó un 8,7% interanual en febrero de 2026, con 14 de 16 sectores en rojo. Para La Rioja, una provincia sin industria manufacturera consolidada y absolutamente dependiente de los flujos de demanda nacional, el dato no es un número abstracto: es la razón por la que el empleo privado no aparece y el pedido de los vecinos sigue siendo siempre el mismo.
La industria manufacturera argentina retrocedió un 8,7% en febrero de 2026 respecto al mismo mes del año anterior, según el Índice de Producción Industrial (IPI) publicado este jueves por el INDEC. El acumulado del primer bimestre del año marca una caída del 6,0% respecto a igual período de 2025. Los números confirman que la recuperación industrial que se había insinuado en los primeros meses de 2025 — cuando el índice acumulaba subas de hasta 10,5% en abril de ese año — quedó completamente revertida. La industria argentina no solo frenó: retrocedió con fuerza.
Para La Rioja, una provincia sin base manufacturera propia de peso, el dato industrial nacional tiene una traducción directa y dolorosa: menos producción en el país significa menos demanda de trabajo, menos circulación de ingresos y menos posibilidades de que el sector privado genere el empleo que el ajuste del Estado ha dejado de ofrecer. Es el círculo vicioso que el intendente capitalino Armando Molina describió sin eufemismos hace pocos días cuando dijo que el pedido de los vecinos se resume en una sola palabra que repitió tres veces: «Trabajo, trabajo, trabajo».
Un derrumbe en casi todos los sectores
En febrero de 2026, catorce de las dieciséis divisiones de la industria manufacturera presentaron caídas interanuales. El panorama por rubros es contundente: se registraron disminuciones en maquinaria y equipo del 29,4%; vehículos automotores, carrocerías, remolques y autopartes del 24,6%; otros equipos, aparatos e instrumentos del 24,6%; productos textiles del 33,2%; prendas de vestir, cuero y calzado del 18,2%; productos de caucho y plástico del 15,7%; industrias metálicas básicas del 12,5%; y muebles y colchones del 12,3%.
Los únicos dos sectores que exhibieron crecimiento fueron la refinación del petróleo — impulsada por el gasoil y naftas — con una suba del 19,7%, y sustancias y productos químicos, que creció un 3,7%, traccionado por los productos farmacéuticos. Ambos rubros son ajenos a la estructura productiva riojana.

Alimentos: el rubro que más preocupa desde La Rioja
La división correspondiente a alimentos y bebidas registró una baja interanual del 6,9%. Este número tiene una resonancia particular en La Rioja, donde la agroindustria local — olivicultura, nueces, vinos de altura — depende en buena medida de que la cadena alimentaria nacional funcione y de que los consumidores urbanos tengan ingresos para comprar. Cuando la industria alimentaria a nivel nacional retrocede, los precios en origen se resienten y los productores del interior pierden mercado.
La principal incidencia negativa en alimentos se observó en la molienda de oleaginosas, con una disminución interanual del 21,9%. También cayeron las carnes vacunas un 8,2%, las gaseosas y bebidas un 8,6%, y las galletitas y productos de panadería un 6,3%. En sentido contrario, los productos lácteos subieron un 8,1%.
La importación como factor: lo que le falta a La Rioja
Uno de los elementos más reveladores del informe del INDEC es la recurrencia de una causa específica para varias de las caídas: la competencia de productos importados. En la producción de aparatos de uso doméstico — que cayó un 38,0% — se registra una mayor competencia de productos importados. Lo mismo ocurre con la fabricación de prendas de vestir, cuero y calzado, que cayó un 18,2%, donde también se observa una mayor competencia de productos importados.
Esta dinámica — apertura importadora que desplaza producción nacional — es precisamente el argumento central que el gobernador Ricardo Quintela ha utilizado para confrontar con el modelo económico de Javier Milei. La industria que cierra o reduce producción en Buenos Aires, Córdoba o Santa Fe es la que deja de demandar insumos, materiales y trabajadores. Y ese efecto cascada llega, tarde o temprano, a las economías del interior que viven de abastecer o de consumir lo que la industria nacional produce.
Automotores: un desplome con nombre
La fabricación de vehículos automotores registró una baja interanual del 29,9% en febrero. Según datos de la Asociación de Fábricas de Automotores (ADEFA), se observa en febrero una disminución en las ventas a concesionarios de automóviles y utilitarios nacionales del 45,9%. Para una provincia como La Rioja, donde el transporte es un costo estructural de cualquier actividad económica y donde el parque automotor determina en buena medida la capacidad de conectividad de sus comunidades más aisladas, el desplome automotriz es también una señal de que el consumo interno se está comprimiendo con fuerza.
El contexto riojano: sin industria y sin transferencias
Lo que el IPI manufacturero describe en el plano nacional encuentra su versión más dura en La Rioja. La provincia carece de un sector industrial manufacturero relevante que pueda amortiguar los ciclos de la economía nacional. Su tejido productivo descansa en el Estado, en la agroindustria de escala pequeña y en los servicios. Cuando la industria nacional cae, La Rioja no pierde empleos fabriles propios — porque no los tiene en número significativo — pero sí pierde la demanda que sostenía sus productos primarios, y pierde la posibilidad de que el sector privado compense la retracción estatal.
Y esa retracción estatal es, en 2026, brutal en términos de cifras: La Rioja recibió apenas $100 millones en transferencias discrecionales de la Nación en el primer trimestre del año, una caída real del 97% respecto al mismo período de 2025. Las transferencias automáticas también bajaron un 7,1% en términos reales.
El IPI de febrero confirma que la promesa de que el sector privado reemplazaría al Estado como motor del empleo y la actividad económica no se está cumpliendo. Al menos no en febrero de 2026, cuando la industria argentina fabricó casi un 9% menos que un año atrás, y las familias riojanas siguen esperando la inversión y el trabajo que los números nacionales todavía no les garantizan.
Fuente: INDEC. Índice de producción industrial manufacturero. Febrero de 2026. Buenos Aires, 9 de abril de 2026.









































