Un relevamiento del Centro Comercial e Industrial de La Rioja detectó 263 locales desocupados sobre 1.861 censados en el microcentro de la capital provincial, un índice de vacancia que supera al de los peores meses de 2020. Alquileres de hasta 4,5 millones de pesos mensuales y caída sostenida en las ventas completan un cuadro que, advierten, no es exclusivo de la provincia.
Hay más locales cerrados en el centro de La Rioja que durante la pandemia. No es una percepción ni una estimación: es el resultado de un censo comercial realizado por el Centro Comercial e Industrial de la provincia que arrojó un dato que sacudió al sector. De los 1.861 locales relevados en el micro y macrocentro de la capital riojana —el área delimitada por las avenidas Perón, Facundo Quiroga y 8 de Diciembre— 263 están vacíos. Eso representa una tasa de desocupación que supera el 14%, por encima del 10% que se registró en el momento más duro del aislamiento obligatorio de 2020.
«La situación es peor que en la pandemia», sintetizó Juan Keulian, presidente de la entidad, en declaraciones que encendieron las alarmas en el sector. Y agregó algo que cambia el encuadre de la noticia: esto no es un problema riojano. Es un problema argentino.
El comercio que no pudo reabrir
Durante la pandemia, los locales cerraron por decreto. Cuando las restricciones se levantaron, la mayoría volvió a abrir. Lo que está pasando ahora es diferente y, en cierto sentido, más preocupante: los locales cierran por razones económicas, y no hay decreto que los vuelva a abrir. El endeudamiento acumulado, la caída sostenida en las ventas y los costos fijos que no paran de subir están expulsando del mercado a comerciantes que resistieron la cuarentena pero no pueden resistir la actual coyuntura.
Keulian identificó los rubros más golpeados: indumentaria y calzado encabezan la lista. Son sectores que combinan alta sensibilidad al consumo —los primeros en sufrir cuando el bolsillo se aprieta— con estructuras de costos rígidas que incluyen alquileres, personal y mercadería importada o dolarizada.
Alquileres «delirantes» en una ciudad que no puede pagarlos
Uno de los factores que el presidente del Centro Comercial puso en el centro del debate es el valor de los alquileres comerciales en el microcentro riojano. Keulian no midió sus palabras: los calificó como «delirantes» y puso un ejemplo concreto que grafica la desconexión entre los valores pedidos y la realidad del mercado local.
Por un local sobre calle Rivadavia, una de las arterias comerciales más transitadas de la ciudad, el propietario está solicitando 4.500.000 de pesos mensuales. Para ponerlo en perspectiva: ese monto equivale a varios salarios mínimos y representa una carga imposible de absorber para la mayoría de los comercios minoristas, especialmente en un contexto de ventas deprimidas.
El fenómeno no es exclusivo de La Rioja. En todo el interior del país, los valores de los alquileres comerciales —que durante años se indexaron por encima de la inflación— quedaron atrapados en un nivel que el mercado ya no puede sostener. El resultado es el que muestra el censo riojano: locales que no encuentran inquilinos y propietarios que prefieren mantenerlos vacíos antes de bajar el precio.
Un termómetro del interior argentino
Keulian fue explícito al señalar que la crisis comercial que vive La Rioja no es una particularidad provincial sino el reflejo de una tendencia nacional. El comercio minorista del interior del país enfrenta una tormenta de factores simultáneos: caída del poder adquisitivo de los consumidores, tasas de financiamiento que encarecen el crédito, costos operativos en alza y competencia creciente del comercio electrónico, que no paga alquiler ni empleados en la misma proporción.
En ese contexto, La Rioja funciona como un indicador adelantado. Es una provincia con alto empleo público, lo que durante décadas amortiguó los ciclos recesivos porque el salario estatal sostenía el consumo local. Que aun así el comercio esté mostrando una vacancia superior a la pandémica sugiere que ese colchón también tiene límites.
Los 263 locales vacíos en el centro de la capital riojana no son solo una estadística. Son 263 proyectos que no funcionaron, 263 alquileres que dejaron de pagarse, 263 vitrinas oscuras en una ciudad que, como muchas otras del interior argentino, todavía no encontró la forma de reactivar su economía real.
Más locales vacíos que en la pandemia: el comercio del interior colapsa y La Rioja es el termómetro de una crisis nacional
Un relevamiento del Centro Comercial e Industrial de La Rioja detectó 263 locales desocupados sobre 1.861 censados en el microcentro de la capital provincial, un índice de vacancia que supera al de los peores meses de 2020. Alquileres de hasta 4,5 millones de pesos mensuales y caída sostenida en las ventas completan un cuadro que,…

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