Política

El PJ riojano se reúne en Aminga en medio de una semana de reclamos que sacude a la provincia en todos sus frentes

Por Eduardo Nelson German · 15 de abril de 2026 · 09:20

Este jueves a las 16:00, el Punto Digital de Aminga será el escenario de un encuentro convocado por referentes peronistas con Armando Molina y Miguel Galeano. La cita llega en una semana en que la salud, los municipios, los jubilados, la construcción y la resistencia antiminera pusieron a La Rioja en pie de reclamo contra las políticas nacionales.

No es una reunión más. El encuentro peronista convocado para este jueves 16 de abril en el Punto Digital de Aminga, a las 16:00, se produce en el momento de mayor acumulación de tensiones que ha vivido La Rioja en lo que va del año. La convocatoria, impulsada por Marcelo Del Moral y Miguel De la Vega, reunirá a referentes del Partido Justicialista provincial —entre ellos el intendente capitalino Armando Molina y el dirigente Miguel Galeano— bajo un objetivo declarado tan simple como cargado de significado político: debatir el contexto nacional y escucharse entre compañeros.

El timing no es casual. La semana que termina dejó en La Rioja un tendal de alarmas que van desde los hospitales hasta las sierras del Famatina, pasando por los municipios del interior y las plazas donde los jubilados vuelven a salir a la calle.

Una semana que lo dijo todo

En materia sanitaria, el ministro de Salud Juan Carlos Vergara y el director del Hospital Vera Barros, Gabriel Goitea, pusieron en blanco y negro lo que el ajuste nacional le está haciendo al sistema público riojano: el Plan Remediar pasará de proveer 79 medicamentos a solo 3 a partir del 1° de septiembre, dejando sin cobertura a pacientes con diabetes, hipotiroidismo, asma y EPOC. Al mismo tiempo, la demanda en el sistema público creció un 48% en un año —de 1.446.405 a 1.958.946 consultas ambulatorias— y faltan vacunas de HPV y triple viral pese a que los pedidos fueron realizados con meses de anticipación.

En el frente municipal, Armando Molina —uno de los convocados al encuentro de Aminga— marchó días atrás junto a más de 250 intendentes de todo el país al Ministerio de Economía en Buenos Aires para reclamar por los 3,8 billones de pesos en fondos coparticipables retenidos por Nación y la parálisis de la obra pública. Nadie los recibió. El petitorio fue depositado en mesa de entradas.

La construcción registra una caída del 60% en obras privadas, con el metro cuadrado superando el millón y medio de pesos y una brecha entre materiales y salarios que el Colegio de Arquitectos describe como «casi inalcanzable».

En Chilecito y el Famatina, la resistencia antiminera se reorganizó esta semana con una marcha nocturna en la Plaza Caudillos Federales contra la entrega de más de 10.000 hectáreas a la empresa Kallpa y la reforma de la Ley de Glaciares, mientras productores como Jorge Ruiz denuncian abandono estatal y persecución política por oponerse al extractivismo.

Y en el plano previsional, las convocatorias nacionales contra el vaciamiento del PAMI y el congelamiento de haberes encuentran en La Rioja un eco especial, en una provincia donde la obra social de los jubilados ya paralizó la atención de médicos de cabecera y deriva a sus afiliados al sistema público.

Aminga como termómetro político

En ese contexto, el encuentro en Aminga adquiere una dimensión que va más allá de la agenda interna del PJ riojano. La elección de un municipio del interior —alejado de la Capital pero conectado con la realidad del territorio profundo— y la presencia de Molina, quien acaba de protagonizar la movilización a Buenos Aires, configuran una señal política que el peronismo provincial busca proyectar: la crisis no es discurso, es agenda concreta con nombres de intendentes, directores de hospital y productores que resisten solos.

Lo que se hable este jueves en Aminga contribuirá a definir cómo el PJ riojano procesa, articula y eventualmente capitaliza una semana que, en todos los frentes, dejó al descubierto la magnitud del impacto provincial de las políticas de ajuste del gobierno de Javier Milei. El desafío, para los convocantes, es transformar el malestar acumulado en una propuesta política que trascienda el diagnóstico y llegue al 2027 con fuerza propia.