El espacio que conducen Victoria Tolosa Paz y Guillermo Michel prepara un encuentro programático de gran escala con la mira puesta en 2027; el gobernador riojano se posiciona como articulador entre el kirchnerismo, el peronismo federal y los intendentes que reclaman por la coparticipación, mientras Pichetto y Moreno empujan por una reconciliación interna.
LA RIOJA.– El peronismo encara las próximas semanas con una agenda inusualmente cargada de mesas, foros y encuentros cruzados, en una secuencia que tiene fecha clave: el 1° de mayo en Parque Norte. Ese día, en las instalaciones del tradicional complejo porteño, el espacio que conducen Victoria Tolosa Paz y Guillermo Michel realizará un cónclave de gran escala con un doble propósito —discutir los lineamientos programáticos de una oferta electoral competitiva hacia 2027 y forzar una definición sobre el método de selección de candidatos—. La cita ya funciona como termómetro de un movimiento fragmentado pero en plena reconfiguración, en el que el gobernador de La Rioja, Ricardo Quintela, se ha consolidado como uno de los principales articuladores.
Parque Norte: la apuesta por un programa antes que por los nombres
La elección de la sede no es casual. Parque Norte ha sido históricamente escenario de instancias refundacionales del peronismo y del progresismo argentino, y los organizadores buscaron ese simbolismo para enviar una señal clara: el espacio quiere construir una propuesta a partir de ideas y diagnósticos, y no únicamente desde la lógica de las candidaturas. La convocatoria está orientada a dirigentes del interior, intendentes, referentes del peronismo federal y técnicos vinculados a la gestión, en un esquema que pretende ampliar la base territorial del armado más allá del eje porteño-bonaerense.
En el menú de discusión figuran los grandes interrogantes que el peronismo viene esquivando desde la derrota de 2023: qué política productiva oponer al esquema de apertura y desregulación impulsado por La Libertad Avanza, cómo reconstruir un sistema tributario afectado por la quita del Impuesto a las Ganancias para los trabajadores, qué modelo de coparticipación sostener frente al ajuste sobre las provincias y cómo procesar la discusión sobre seguridad —área que lidera la ministra Patricia Bullrich, pero que también involucra el rol institucional de la cartera nacional a cargo de Alejandra Monteoliva—. Junto con el debate programático, el encuentro intentará marcar posición sobre el sistema de selección de candidatos: si se vuelve a un esquema de internas abiertas o si predomina, una vez más, el acuerdo de cúpulas.
Quintela, el articulador del interior
En ese tablero, Quintela aparece como una de las figuras que más se ha movido. A diferencia de otros gobernadores que prefieren esperar a que se ordene el escenario bonaerense antes de mostrar sus cartas, el riojano optó por la sobreactuación política. En las últimas semanas compartió agenda con el gobernador Axel Kicillof —al que respalda públicamente como referencia electoral del espacio—, mantuvo conversaciones con dirigentes de La Cámpora y del kirchnerismo histórico, y dialogó con sectores del peronismo federal habitualmente distantes de Cristina Kirchner.
Esa capacidad de interlocución amplia lo coloca en un lugar singular: el de un mandatario provincial con llegada al núcleo duro del cristinismo y, al mismo tiempo, con diálogo fluido con técnicos, intendentes del conurbano y dirigentes del interior. El movimiento «Federales Somos Todos», que el propio Quintela lanzó hace meses, le brinda la estructura discursiva y territorial para sostener esa pretensión articuladora. La hipótesis del riojano es que ningún proyecto peronista 2027 podrá construirse sin las provincias del interior, y que la representación de ese segmento difícilmente pueda recaer en figuras del Gran Buenos Aires.
El reclamo de los intendentes y la presión sobre Hacienda
La hiperactividad política del peronismo coincide con un escenario de creciente tensión municipal. Los intendentes —tanto del Frente Renovador como del peronismo bonaerense y de provincias del interior— desembarcaron días atrás en el Palacio de Hacienda para reclamar por la merma en los recursos coparticipables y el impacto del encarecimiento tarifario sobre las arcas comunales. La queja, que recoge el deterioro real de las transferencias automáticas, se ha convertido en un eje articulador transversal y será uno de los temas centrales del cónclave de Parque Norte.
Para Quintela, ese reclamo es propio. La Rioja se autofinancia en torno al 11,6% de sus recursos y atraviesa un proceso de reestructuración de su deuda en default, en medio de un litigio iniciado por bonistas estadounidenses. La caída en términos reales de las transferencias automáticas y el congelamiento de los fondos discrecionales han convertido al gobernador en una de las voces más activas en la denuncia del ajuste sobre las provincias. La negociación de los adelantos coparticipables, que conduce el secretario Ricardo Herrera con el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, se mantiene trabada: La Libertad Avanza condiciona la liberación de fondos a una reforma electoral y a mayores exigencias de transparencia fiscal, algo que el entorno de Quintela rechaza puertas adentro.
Pichetto, Moreno y la unidad imposible
Por fuera del armado de Tolosa Paz y Michel, otras voces históricas del peronismo también empujan por una reconfiguración. Miguel Pichetto y Guillermo Moreno —dirigentes con trayectorias y diagnósticos muy distintos— coinciden en la necesidad de una reconciliación interna que permita ofrecer una alternativa competitiva en 2027. Pichetto, en particular, destacó la relevancia de Sergio Massa como puente entre las distintas terminales del movimiento y reconoció la vigencia electoral de Cristina Kirchner, en un mensaje destinado a desactivar el bloqueo entre facciones.
La unidad plena luce, por ahora, como un horizonte lejano. Pero la proliferación de instancias —desde el cónclave de Parque Norte hasta los actos federales de Quintela, pasando por las gestiones de Massa y los pronunciamientos de Pichetto— evidencia un objetivo compartido: ordenar la oferta opositora antes de que el calendario electoral imponga sus propias urgencias. En ese mapa, el 1° de mayo aparece como la primera gran prueba de fuego. Y La Rioja, una vez más, como un escenario provincial que se ha vuelto pieza relevante de la política nacional.
Parque Norte, el cónclave del 1° de mayo que busca ordenar al peronismo y en el que Quintela jugará fuerte









































