Alfredo Menem: «Nosotros seguimos trabajando en la inclusión a pesar de un Estado nacional que los miércoles reprime»
El ministro de Desarrollo Social encabezó el 41° aniversario de la UPAM y marcó una diferencia política explícita con el Gobierno de Milei: mientras el Estado nacional reprime jubilados y recorta el PAMI, la provincia firma convenios con más de diez dispositivos del interior para garantizar inclusión en todo el territorio. Los 48 talleres de la institución están colapsados con más de 2.000 adultos mayores inscriptos.
El 41° aniversario de la Universidad del Adulto Mayor de La Rioja fue el escenario elegido por el ministro de Desarrollo, Igualdad e Integración Social, Alfredo Menem, para trazar una línea divisoria política con precisión quirúrgica. De un lado, el Gobierno nacional que recorta el PAMI, elimina medicamentos gratuitos y reprime a los jubilados que protestan en las calles. Del otro, una provincia que firma convenios, abre talleres y lleva políticas de inclusión al interior profundo.
«Nosotros seguimos trabajando en la inclusión de cada uno de ellos a pesar de un Estado nacional que los miércoles reprime», afirmó Menem ante el auditorio reunido para celebrar cuatro décadas de una institución que hoy alberga a más de 2.000 personas mayores en una oferta que supera los 48 talleres recreativos, artísticos, culturales y deportivos.
Una institución desbordada por la demanda
El primer dato que el ministro puso sobre la mesa habla por sí solo del lugar que la UPAM ocupa en la vida de los adultos mayores riojanos: la capacidad de los talleres está actualmente colapsada. La demanda supera la oferta disponible y los cupos se agotan antes de que el ciclo lectivo arranque formalmente.
Para Menem, ese colapso positivo no es un problema de gestión sino una señal inequívoca de la vitalidad de una población que quiere seguir activa, aprendiendo y vinculándose, y que encuentra en la UPAM el espacio institucional que el ajuste nacional le niega en otros frentes. Ante ese escenario, el funcionario anunció la necesidad de incorporar más profesionales para dar respuesta a la creciente demanda.
Represión versus inclusión: la disputa política del aniversario
El pasaje más cargado políticamente del discurso de Menem fue el que confrontó directamente con la imagen de los jubilados reprimidos frente al Congreso nacional, una escena que se repite cada miércoles y que el oficialismo provincial convirtió en el símbolo más potente de su diferenciación con la gestión Milei.
El ministro criticó con dureza tanto la represión contra los jubilados que reclaman en las calles como el vaciamiento del PAMI en la entrega de medicamentos gratuitos, dos expresiones de un mismo modelo que, en la lectura del Gobierno riojano, trata a los adultos mayores como un gasto a reducir antes que como sujetos de derechos a garantizar.
La contraposición es deliberada y tiene una lógica electoral clara: mientras el Gobierno nacional acumula imágenes de jubilados con bastones enfrentando gases y balas de goma, la provincia exhibe convenios firmados, talleres llenos y políticas que llegan al interior.
Convenios para el interior: la inclusión que no llega sola
El acto no fue solo discurso. En el marco del aniversario se concretó la firma de convenios con más de diez dispositivos del interior provincial, un gesto concreto que el ministerio utilizó para demostrar que la política de inclusión no se agota en la capital riojana.
Los acuerdos incluyen aportes económicos destinados a fortalecer residencias de larga estadía, centros de día y dispositivos de inclusión que buscan garantizar que los adultos mayores del interior tengan acceso a las mismas oportunidades que los de la capital. En una provincia con la geografía y la dispersión poblacional de La Rioja, llevar esos servicios a los departamentos del interior no es un detalle administrativo: es la diferencia entre tener o no tener una red de contención cuando el Estado nacional se retira.
El 41° aniversario de la UPAM dejó una fotografía política que el Gobierno provincial no construyó por casualidad: talleres llenos, convenios firmados y un ministro que nombró sin rodeos lo que pasa cada miércoles en Buenos Aires. En año pre-electoral, cada imagen cuenta.