El gobernador tomó juramento a la ex intendenta de Chilecito, al ex diputado provincial Carlos Machicote y a Jorge Maza —hermano del ex gobernador Ángel Maza— en un acto cargado de simbolismo político. Cada designación viene acompañada de una misión específica: articular con municipios, nuclear organizaciones de la sociedad civil y potenciar las economías regionales. Quintela habló de su «último tramo» y convocó a una mesa nacional de todos los sectores.
Ricardo Quintela eligió la Casa de Gobierno para enviar varios mensajes simultáneos con un solo acto. La jura de Silvia Gaitán, Carlos Machicote y Jorge Maza —tres figuras con peso propio en la historia política riojana— no es una renovación de gestión en sentido técnico: es una operación de territorialización del Estado provincial en el tramo final de un mandato que el propio gobernador reconoció, con visible emoción, como el último de su carrera al frente del Ejecutivo provincial. La vicegobernadora Teresita Madera acompañó la ceremonia, y la presencia de funcionarios y legisladores en el acto fue descripta por los cronistas locales como una demostración de respaldo político interno en un momento donde la cohesión del espacio gobernante es un activo que se administra con cuidado.
Gaitán: presupuesto propio y presencia al lado de los intendentes
La designación más novedosa en términos institucionales es la de Silvia Gaitán al frente de la Secretaría de Gestión Departamental. La ex intendenta de Chilecito —la ciudad más importante del interior riojano— asume un rol que Quintela definió con una precisión inusual en el discurso oficial: independencia financiera real. «Quiero que tengas una presencia activa al lado de los intendentes colaborando con un presupuesto propio que vas a tener vos… para que puedas colaborar y decidir vos mismo», le dijo el gobernador en el acto de jura.
La frase no es retórica. Implica que la Secretaría de Gestión Departamental operará con una partida propia, sin depender del circuito habitual de aprobación presupuestaria para cada decisión de asistencia municipal. En un contexto donde los intendentes riojanos acumulan atrasos en las transferencias provinciales —la ejecución presupuestaria 2025 reveló una brecha de más de $12.000 millones entre lo devengado y lo pagado en el rubro Relaciones Interiores—, dotar a esta secretaría de recursos propios y de una funcionaria con experiencia municipal directa tiene una lectura política clara: Quintela necesita reconstruir el vínculo con los jefes comunales de cara al ciclo 2027, y Gaitán tiene el capital político para hacerlo desde adentro del sistema.
Machicote: el ex diputado que nucleará la comunidad organizada
Carlos Machicote, ex diputado provincial con amplia trayectoria en el entramado legislativo e institucional de La Rioja, asume la Secretaría de Asuntos Institucionales con un mandato que Quintela formuló en el acto de jura con precisión: «tratar de nuclear la mayor cantidad de asociaciones posibles para que podamos dialogar, conversar con ellos y ver de qué manera podemos ser parte de la comunidad organizada que nosotros queremos». Su paso por la Legislatura le aporta un conocimiento detallado del mapa de actores y organizaciones del interior provincial —clubes, asociaciones civiles, entidades de culto— que es exactamente el territorio donde el FROP y otros espacios alternativos han ido construyendo presencia en los últimos años. La misión de Machicote es, en ese sentido, tanto de gestión como de política: recuperar para el oficialismo provincial una porción del tejido social que los espacios alternativos han ido ocupando.
Maza: el apellido político y las economías regionales
La designación de Jorge Maza al frente de la Secretaría de Políticas Regionales combina linaje político y agenda productiva. Hermano del ex gobernador Ángel Maza —quien condujo la provincia entre 2003 y 2011—, Jorge Maza lleva un apellido que tiene peso propio en la memoria política riojana y una red de vínculos en el interior provincial que trasciende las estructuras partidarias actuales. Quintela lo reconoció públicamente como una figura formativa en su propia trayectoria, con visible emoción, en un gesto que subraya el carácter de reconciliación histórica que el acto buscó transmitir.
La agenda que el gobernador le trazó es de desarrollo productivo concreto: olivicultura, vitivinicultura, nogalicultura y el sector emergente del pistacho. «Que ganen plata para que nos permitan potenciar nuestra querida provincia», fue la síntesis con la que Quintela definió el objetivo. La incorporación de Maza eleva el peso institucional de esa cartera y envía una señal hacia el sector agropecuario del interior —particularmente el Valle del Famatina y los valles del oeste— que históricamente sintió que la agenda provincial privilegia la obra pública y el empleo estatal por sobre el desarrollo de las cadenas productivas locales.
El discurso del cierre: planificación, juventud y mesa nacional
Quintela construyó su alocución sobre tres ejes que trascienden la jura de los nuevos secretarios. El primero es personal y político: la explicitación de que este es «el último tramo de mi segunda y última gestión», una declaración que en el universo del peronismo riojano tiene consecuencias inmediatas sobre la dinámica sucesoria y sobre el posicionamiento de los propios funcionarios que acaban de jurar. El segundo es de gestión: un llamado a «volver a aprender a planificar» y a que «la improvisación dé paso a la organización», una autocrítica implícita que señala problemas de coordinación interna que el propio gobernador reconoce como obstáculos para el tramo final.
El tercero es nacional y apunta directamente al posicionamiento de Quintela en el armado del peronismo federal de cara a 2027. «Estamos convocando a todos los sectores de la vida política del país para que podamos sentarnos en una gran mesa, una mesa de los argentinos, que podamos diseñar entre todos juntos el camino que tenemos que transitar», dijo el gobernador. La convocatoria transversal —que en la lógica del Frente Federales Somos Todos que Quintela construye junto a Axel Kicillof implica tender puentes más allá del peronismo estricto— marca el tono conciliador con el que el mandatario riojano busca diferenciarse del confrontacionismo que caracteriza al gobierno nacional de Milei.
El gabinete que acaba de jurar tiene, en ese esquema, una función dual: gobernar la provincia en el tramo final del mandato y construir el capital territorial que cualquier candidatura —propia o ajena— necesitará para competir en 2027 desde La Rioja.









































