El Ministerio que conduce Juan Carlos Vergara llamó a la Licitación Pública N° 25/2026 para la compra de reactivos de inmunohematología, insumos críticos para la seguridad transfusional. La apertura de sobres está fijada para el 28 de abril, en medio de un cuadro provincial atravesado por restricciones fiscales y reclamos crecientes del sector sanitario.
El Ministerio de Salud Pública de la provincia llamó a la Licitación Pública N° 25/2026 para la compra de reactivos destinados al área de Inmunohematología, insumos imprescindibles para la realización de las prácticas obligatorias sobre los donantes de sangre que ingresan al sistema público provincial. El presupuesto oficial asciende a $31.213.624 y la apertura de sobres está prevista para el 28 de abril a las 9.30, en la sede del organismo.
El llamado se enmarca en el expediente E1-00257-6-2026 y se rige por la Ley Provincial 9.341/14 —que regula las contrataciones del sistema sanitario— y su reglamentación. La presentación de propuestas vence ese mismo 28 de abril a las 9 de la mañana en la Mesa de Entradas y Salidas del Ministerio, y el acto de apertura se llevará adelante en el Área Notarial de la cartera, ubicada en avenida Ortiz de Ocampo 1700 de la capital riojana.
Insumos críticos para la seguridad transfusional
Los reactivos de inmunohematología son piezas centrales del proceso que garantiza la seguridad de las transfusiones sanguíneas. Permiten determinar el grupo y el factor sanguíneo de cada donante, identificar anticuerpos irregulares y realizar las pruebas de compatibilidad que evitan reacciones adversas en los pacientes receptores. Sin estos insumos, los hospitales públicos no pueden procesar las donaciones y, en consecuencia, ven afectada la disponibilidad de sangre segura para cirugías, urgencias obstétricas, tratamientos oncológicos y atención de politraumatizados.
La licitación apunta así a asegurar el flujo regular de un eslabón del sistema de salud cuya interrupción suele tener efectos inmediatos sobre la capacidad operativa de los hospitales de mayor complejidad de la provincia, entre ellos el Hospital Enrique Vera Barros de la capital y los nosocomios cabecera de los principales departamentos.
Las condiciones del llamado
El valor del pliego quedó fijado en $200.000, suma que deberá abonarse mediante depósito bancario en la cuenta oficial N° 10-100680/4 del Banco Rioja S.A.U. (CBU 3090000201001010068049). Las consultas técnicas y administrativas se canalizarán a través de la Dirección de Compras y Contrataciones del Ministerio, a cargo de la contadora Selva de la Vega, vía telefónica al 0380-4453700, interno 4818, o por correo electrónico a compraslarioja.msp@gmail.com.
El esquema replica el procedimiento clásico de las contrataciones sanitarias en la provincia: presentación de sobre cerrado, apertura pública con presencia notarial y posterior análisis técnico de las ofertas antes de la adjudicación. La modalidad busca compatibilizar la urgencia operativa del área —que no admite demoras prolongadas en el abastecimiento— con los recaudos formales que impone la Ley 9.341.
Un sector bajo presión
La licitación se conoce en un escenario particularmente delicado para el sistema de salud riojano. El Ministerio que conduce el doctor Juan Carlos Vergara viene gestionando reclamos en distintos frentes: el conflicto del sector farmacéutico, las denuncias gremiales por faltantes de vacunas y por bajas de personal, la pulseada salarial con los profesionales y la presión sobre los hospitales por el incremento de la demanda en un contexto de caída del consumo y de la cobertura privada.
A esa coyuntura se sumó, en febrero, la decisión del gobernador Ricardo Quintela de otorgar —vía el Decreto 129/26, ratificado en marzo por la Ley 10.861— un adicional remunerativo no bonificable de $50.000 para todos los agentes del Ministerio de Salud Pública, con el objetivo de descomprimir la conflictividad gremial y reconocer la situación particular del sector. La provincia, sin embargo, atribuye el carácter limitado de esa recomposición al «ahogo financiero» impuesto por la administración nacional.
Contracara fiscal: la dependencia de los fondos nacionales
La compra de reactivos por más de $31 millones se inscribe, además, en el cuadro fiscal estructural que atraviesa la provincia. La Rioja se autofinancia en torno al 11,6% de sus ingresos y depende casi por completo de las transferencias automáticas del Estado nacional para sostener su masa salarial, los servicios esenciales y la compra de insumos sanitarios.
En ese contexto, cada licitación de magnitud relevante en el área de Salud queda atravesada por la disponibilidad real de fondos disponibles en el Tesoro provincial, condicionada a su vez por la pulseada que mantienen el secretario General de la Gobernación, Ricardo Herrera, y el presidente de la Cámara de Diputados de la Nación, Martín Menem, por la liberación de adelantos de coparticipación. La Casa Rosada condiciona esos giros a contraprestaciones políticas y a reformas que el riojanismo viene rechazando.
Un trámite rutinario con peso sanitario
Más allá de su volumen económico —que en el universo de las contrataciones sanitarias provinciales es de magnitud media—, la Licitación 25/2026 reviste un peso sanitario específico: garantizar que el Banco de Sangre y los servicios de hemoterapia de la red pública cuenten con los insumos necesarios para procesar las donaciones que se reciben de manera permanente en los hospitales y en las campañas de colecta externa.
La adjudicación deberá resolverse en las semanas posteriores a la apertura, con un plazo de entrega y de provisión que el pliego completo —disponible para los oferentes que abonen los $200.000— terminará de precisar. El cronograma colocará la efectiva incorporación de los reactivos en plena segunda mitad del año, en un período en el que tradicionalmente la provincia enfrenta picos de demanda transfusional asociados a la actividad quirúrgica programada y a la atención de patologías estacionales.










































