El Diario de Eduardo German

La Rioja · Argentina

«Tenemos buen diálogo, pero somos proyectos distintos»: el senador peronista que le cerró la puerta a Villarruel y acusó a Milei de gobernar con «corruptos»

Fernando Rejal, legislador nacional por La Rioja, descartó de plano que la vicepresidenta pueda ser candidata del PJ y cargó con dureza contra la gestión libertaria: «lejos de combatir la casta, la reemplazaron». También advirtió por el derrumbe industrial del interior y abrió la interna peronista riojana con un nombre concreto para la gobernación. El…

Fernando Rejal, legislador nacional por La Rioja, descartó de plano que la vicepresidenta pueda ser candidata del PJ y cargó con dureza contra la gestión libertaria: «lejos de combatir la casta, la reemplazaron». También advirtió por el derrumbe industrial del interior y abrió la interna peronista riojana con un nombre concreto para la gobernación.

El nombre de Victoria Villarruel hierve en la política argentina. Sus diferencias con Javier Milei ya no son un secreto de palacio sino una grieta que se ensancha en público, y los estrategas de varios espacios políticos especulan en voz cada vez más alta sobre su futuro electoral. ¿Puede la vicepresidenta migrar hacia el peronismo? ¿Existe algún puente tendido entre ella y el PJ? Esta semana, un senador peronista del interior salió a responder esas preguntas con una contundencia que no admite dobles lecturas.

Fernando Rejal, legislador nacional por La Rioja y ex ministro de Industria provincial, disparó en una entrevista televisiva que rápidamente se viralizó en los círculos políticos: Villarruel no es ni puede ser candidata del peronismo. La declaración llegó cargada de contexto, en medio de una conversación en la que el senador también acusó al gobierno de Milei de encabezar una «gestión de corruptos», advirtió por el colapso de las economías regionales y delineó el mapa de la interna peronista que se viene en La Rioja.

Villarruel: «buen diálogo», pero sin convergencia posible

Rejal no negó la relación. Con una franqueza inusual en el lenguaje diplomático del Senado, reconoció mantener con la vicepresidenta un buen diálogo personal. Pero a continuación trazó una línea que no dejó margen para la ambigüedad: ese vínculo no se traduce en ningún acercamiento político, ninguna candidatura compartida ni ningún proyecto en común.

«Pertenecemos a proyectos políticos distintos», sentenció. Y fue más lejos: descartó categóricamente que Villarruel pueda encarnar una candidatura dentro del peronismo.

La declaración tiene peso institucional. No la hace un dirigente de segunda línea sino un senador nacional en ejercicio, con representación parlamentaria y trayectoria ejecutiva en su provincia. En el peronismo, donde los silencios y los matices importan tanto como las palabras, la claridad de Rejal equivale a un mensaje político nítido hacia adentro y hacia afuera del partido: la puerta que algunos imaginaban entreabierta está, en realidad, cerrada con llave.

El timing tampoco es inocente. La entrevista se produce en un momento en que Villarruel construye con creciente visibilidad una agenda propia, distanciada del núcleo duro libertario, y en que distintos sectores del arco político —desde la centroderecha hasta algunos espacios del peronismo no kirchnerista— especulan con absorberla como figura electoral de peso. La respuesta de Rejal es, en ese contexto, una señal de alerta interna: el PJ no está en el negocio de captar figuras del oficialismo en retirada.

«Lejos de combatir la casta, la reemplazaron por corruptos»

La otra bomba política de la entrevista apuntó directamente al corazón del relato libertario. Rejal afirmó sin eufemismos que el gobierno de Milei no liquidó a la «casta» que prometió destruir: la sustituyó por lo que definió como una «gestión de corruptos». La acusación no fue genérica. El senador la ancló en referencias a estafas financieras concretas que, dijo, perjudicaron a ciudadanos argentinos y también en el exterior —una alusión que en los pasillos del Congreso se lee como señalamiento directo al escándalo de las criptomonedas que rozó al entorno del Ejecutivo.

El impacto social que describió es igualmente demoledor: más de 23.000 pymes cerradas en todo el país, destrucción masiva de empleo y un ciudadano común que no percibe ninguna mejora concreta en su situación. El único sector que prosperó bajo el modelo libertario, según el legislador, es una élite financiera minoritaria que captura las ganancias del ajuste mientras la economía real se contrae.

El interior productivo en estado de emergencia

Fue en el análisis de las economías regionales donde Rejal mostró su flanco más técnico —y más perturbador. Con la autoridad de quien gestionó la cartera industrial de una provincia, describió con una sola palabra la situación de la vitivinicultura, la olivicultura y la industria textil: «colapso».

Detrás de ese colapso identificó dos factores que se retroalimentan y que, juntos, hacen inviable la supervivencia de la industria regional. El primero es la apertura indiscriminada de importaciones: en La Rioja, esa política ya destruyó más de 2.500 puestos de trabajo en el sector textil. «Se protege el trabajo extranjero en detrimento del argentino», resumió con una frase que condensa el agravio de las comunidades industriales del interior.

El segundo factor es aún más estructural: el costo de la energía. Rejal adelantó que presentará informes técnicos que demostrarían que la energía absorbe casi el 50% de los costos de producción en las industrias regionales. Con esa aritmética, competir con mercados externos no es difícil: es directamente imposible. El dato aplica a La Rioja pero también a Mendoza, San Juan, Catamarca, Tucumán y cualquier provincia que dependa de la manufactura para generar trabajo genuino. Lo que el senador describe desde el interior es una crisis con escala federal que el gobierno nacional parece no registrar.

Sobre el debate en torno a un RIGI provincial, Rejal fue escéptico con fundamento: mientras la macro premie la especulación financiera, ningún incentivo fiscal provincial atraerá inversión productiva real. Su recomendación fue defender primero las industrias ya instaladas antes de apostar por fórmulas que, en el contexto actual, suenan a voluntarismo.

La interna riojana y el nombre que se instala

En el plano local, el senador abrió el capítulo de la sucesión de Ricardo Quintela con una postura que combina apertura democrática y señal política concreta. Se pronunció a favor de internas transparentes dentro del PJ riojano —reivindicando la experiencia de las primarias abiertas de 2015— y calificó al intendente de Chilecito, Rodrigo Brizuela y Doria, como una «opción importante» para la candidatura a gobernador.

«Desde Chilecito aspiramos a que uno de los nuestros integre la fórmula en las magistraturas más altas», dijo Rejal, en una declaración que en el lenguaje del peronismo provincial equivale a un espaldarazo con nombre y apellido. El mapa de la interna riojana empieza a tomar forma, y el intendente chileciteño aparece en él con una legitimidad que ya no puede ignorarse.

El conjunto de la entrevista de Rejal configura un retrato político de alto valor informativo: un peronismo del interior que no cede su identidad —ni frente a Milei, ni frente a Villarruel—, que denuncia con datos el impacto del modelo económico en las provincias productivas y que ya empieza a mover las piezas para 2027. Desde La Rioja, el mensaje llega alto y claro a la política nacional.


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