La recaudación propia de La Rioja creció 12,4% nominal en el primer trimestre y perdió 20 puntos contra la inflación
Según los informes oficiales de la Dirección General de Ingresos Provinciales, entre enero y marzo la administración de Ricardo Quintela cobró $41.361 millones por tributos propios, contra $36.807 millones del mismo período de 2025. Frente a una inflación interanual del 32,6% medida por el INDEC, el resultado equivale a una caída real cercana al 15% y vuelve a poner en primer plano la dependencia estructural de la provincia respecto de los envíos nacionales en plena pulseada con el Gobierno de Javier Milei.
La provincia de La Rioja recaudó $41.361,7 millones por tributos propios durante el primer trimestre de 2026, según el cierre oficial de la Dirección General de Ingresos Provinciales (DGIP), dependiente del Ministerio de Hacienda y Finanzas Públicas. El monto surge de la suma de enero ($14.321 millones), febrero ($13.051 millones) y marzo ($13.989 millones), y representa un incremento nominal del 12,4% frente a los $36.807,5 millones del primer trimestre de 2025.
La comparación interanual, sin embargo, queda muy por detrás del índice de precios. El INDEC informó en marzo una inflación interanual del 32,6%, la primera desaceleración tras cuatro meses consecutivos en aumento, aunque con el alza mensual más elevada del último año. Aplicado sobre el dato trimestral, el ingreso real de la provincia cae en torno al 15% respecto del mismo período del año anterior.
Ingresos Brutos: el principal tributo, con fuerte retroceso real
El impuesto a los Ingresos Brutos —principal fuente de recursos propios de cualquier jurisdicción subnacional— aportó $32.478 millones entre enero y marzo, frente a los $29.019 millones del mismo trimestre de 2025. La variación nominal es del 11,9%, unos veinte puntos por debajo de la inflación interanual.
La lectura económica es inmediata: el tributo está atado al nivel de actividad comercial y al consumo, y su retraso en términos reales confirma lo que ya exhibían otros indicadores provinciales y nacionales, entre ellos el deterioro del comercio minorista, la retracción de la construcción privada y la pérdida sostenida de ingresos laborales. En La Rioja, donde el tejido económico privado es comparativamente estrecho y con alta dependencia del empleo público y de la obra pública, el debilitamiento de Ingresos Brutos funciona como termómetro directo de la actividad.

Automotor estancado y Sellos por debajo de la inflación
El cuadro muestra diferencias marcadas entre tributos. El impuesto Automotor recaudó apenas $1.841 millones en el trimestre, prácticamente lo mismo que los $1.845 millones del primer trimestre de 2025. En términos nominales retrocedió 0,2%; medido contra la inflación, implica un desplome real cercano al 25%. Detrás del dato conviven varios factores: un mercado de usados con menores transferencias, la caída en la venta de 0 km —que impacta en la inscripción inicial— y la baja de la actividad financiera ligada al crédito prendario.
El Impuesto de Sellos, en cambio, aportó $5.327 millones, un 15,2% más que el año anterior, también por debajo del índice de precios pero con una performance relativa superior. El tributo se alimenta en buena medida de actos administrativos y contratos, incluidos los vinculados al movimiento inmobiliario y a la operatoria bancaria, que mantuvieron actividad pese al enfriamiento general.
Inmobiliario: el único que casi empató a la inflación
El impuesto Inmobiliario fue el único que se acercó a cubrir la pérdida por inflación. Cobró $1.713 millones en el trimestre contra $1.316 millones del primer trimestre de 2025, un salto nominal del 30,2%. La diferencia se explica menos por un cambio en la base imponible —el parque catastral no se modifica en esas proporciones— que por la actualización de las valuaciones fiscales y los ajustes aplicados en el Código Tributario y la Ley Impositiva 2026. Se trata, en los hechos, de una recomposición formal del tributo más que de un crecimiento genuino de la actividad inmobiliaria.
El marco nacional: un deflactor que sigue siendo alto
El deterioro real de la recaudación provincial se explica en un contexto macroeconómico que continúa siendo exigente para las tesorerías subnacionales. En marzo, el IPC nacional se ubicó en 3,4% mensual, el nivel más alto de los últimos doce meses, acumulando 9,4% en el primer trimestre y 32,6% interanual. El rubro que más creció fue Educación (12,1%), seguido por Transporte (4,1%), empujado por el encarecimiento de los combustibles en el marco del conflicto en Medio Oriente.
El dato del primer trimestre (9,4%) ya casi consume la proyección anual que el ministro de Economía Luis Caputo incluyó en el Presupuesto 2026, que estimaba una inflación cercana al 10,1% para todo el año. Para las provincias, esto significa que el deflactor sobre los ingresos propios seguirá siendo severo durante los meses siguientes, incluso si se consolida la desinflación que proyecta el Gobierno.
La lectura política: menos caja propia, más presión por la coparticipación
En términos políticos, el informe de la DGIP refuerza una línea que el gobierno de Ricardo Quintela viene sosteniendo desde el inicio del conflicto con la Casa Rosada: la caja propia no alcanza y los envíos nacionales son indispensables para sostener gastos corrientes, salarios estatales y prestaciones básicas. La provincia arrastra una dependencia estructural de la coparticipación federal y de las transferencias discrecionales por encima del promedio de las jurisdicciones, un dato ya documentado por distintos relevamientos del sector público —IARAF, CEPA y la Oficina de Presupuesto del Congreso entre ellos— y que el oficialismo riojano utiliza como argumento central en la negociación con el equipo económico nacional.
El dato del primer trimestre complica, además, un año fiscal ya atravesado por la situación del bono internacional en default, los litigios en tribunales de Massachusetts por parte de bonistas que reclaman como colaterales activos como el Parque Eólico Arauco y el Banco Rioja, y la disputa política con La Libertad Avanza por cada pulseada de caja. La caída real de la recaudación propia ocurre, además, en la antesala del operativo nacional del peronismo, en el que el propio Quintela cumple el rol de articulador cross-factional de cara a las elecciones de 2027.
Qué mirar hacia adelante
El segundo trimestre será decisivo para saber si el comportamiento de Ingresos Brutos se estabiliza o profundiza su caída en términos reales. Los informes mensuales de la DGIP y la evolución del IPC nacional serán, durante los próximos meses, los dos termómetros clave para medir si la economía riojana logra acompañar la desinflación proyectada por el Gobierno nacional o si, por el contrario, consolida la pérdida de autonomía fiscal y profundiza la dependencia del giro federal en un año en que las finanzas provinciales se cruzan inevitablemente con la campaña electoral.