Sociedad

Descubren en las montañas de La Rioja y Catamarca una nueva especie de gecko y la bautizan en homenaje al cacique Chelemín

Por Eduardo Nelson German · 21 de abril de 2026 · 12:31

Lo identificaron científicos del CONICET y de la Universidad Nacional de la Patagonia tras analizar muestras tomadas a más de 3.000 metros de altura, en el corazón del Distrito Diaguita. Lo llamaron Homonota chelemini, por el líder indígena conocido como el «Tigre de los Andes». Pero la flamante especie ya nace amenazada: en un radio de 50 kilómetros de su hábitat hay seis proyectos mineros activos —dos de ellos de litio— y la región no cuenta con un solo área protegida.

La cordillera del oeste argentino volvió a entregar uno de sus secretos. Un equipo de científicos del Instituto Patagónico para el Estudio de los Ecosistemas Continentales (IPEEC) del CONICET y de la Universidad Nacional de la Patagonia describió por primera vez una nueva especie de gecko que habita las montañas áridas de La Rioja y Catamarca, en el corazón del histórico Distrito Diaguita. La bautizaron Homonota chelemini, en homenaje al cacique Juan Chelemín, líder de los Malfines y referente de la resistencia indígena en el siglo XVII frente al avance de la colonización española.

El hallazgo, publicado en la revista científica internacional Zoologica Scripta, lleva las firmas de Mariana Morando, Kevin Sánchez, Juan Vrdoljak, Cristian H. F. Pérez, Jack Sites y Luciano Ávila, y suma una nueva pieza al mapa de la biodiversidad endémica de los Andes centrales argentinos. Pero, junto con la celebración del descubrimiento, los investigadores encendieron una alerta: la flamante especie nace ya bajo amenaza, en una región sin áreas protegidas y atravesada por una creciente presión minera.

Un gecko diminuto en el «techo» del Distrito Diaguita

Se trata de un reptil pequeño, de color gris oscuro, con un patrón reticulado que le permite camuflarse entre las piedras y los arbustos secos del paisaje altoandino. Vive entre los 3.000 y 3.250 metros de altitud, un rango extremo para el género Homonota y para la mayoría de las lagartijas en general. Las bajas temperaturas, los vientos persistentes y la escasez de agua marcan las reglas del entorno donde la especie logró adaptarse a lo largo de miles de años.

Aunque a simple vista se confunde con sus parientes cercanos, los análisis morfológicos y, sobre todo, los estudios genéticos realizados en laboratorio confirmaron que el animal forma un linaje independiente y único en Sudamérica. Es, además, el miembro con distribución más septentrional dentro del grupo de especies whitii, lo que lo convierte en una pieza clave para entender cómo se diversificó este género de geckos en los ecosistemas áridos del sur del continente.

«El Distrito Diaguita es uno de los puntos calientes de biodiversidad y endemismo del Cono Sur, pero está críticamente subestudiado», explicó la doctora en biología Mariana Morando, una de las principales autoras del trabajo. La investigadora subrayó que el hallazgo confirma que aún queda diversidad oculta esperando ser descubierta y advirtió que, si no se investiga antes de que se expandan las amenazas, podrían perderse especies cuya existencia ni siquiera se conoce.

Un nombre con memoria histórica

La elección del nombre no fue casual. Juan Chelemín, conocido como el «Tigre de los Andes», encabezó en el siglo XVII la rebelión de los pueblos malfines y diaguitas contra el despojo de tierras y recursos por parte de la corona española. Su lucha terminó de manera trágica: fue ejecutado y su cuerpo, expuesto como advertencia para desalentar nuevas insurrecciones, en una de las páginas más sombrías de la historia colonial del noroeste argentino.

Al elegir nombrar a la nueva especie en su honor, los científicos buscaron rendir homenaje al coraje del cacique y, por extensión, a todos los pueblos originarios del área andina que defendieron su territorio frente a la conquista. La decisión instala, además, una marca cultural sobre un descubrimiento estrictamente científico, y enlaza la fauna actual con la memoria larga de un territorio que hoy comparten La Rioja y Catamarca.

Una especie nueva, ya amenazada

A pesar de ser una novedad para la biología mundial, Homonota chelemini se incorpora a la lista de fauna en riesgo prácticamente en el mismo acto de su descripción. Las razones son múltiples y se acumulan sobre un mismo punto del mapa.

Por un lado, el cambio climático. «Las especies de altura son especialmente vulnerables porque literalmente no tienen adónde ir. Cuando las temperaturas suben, no pueden refugiarse en altitudes mayores indefinidamente», planteó Morando. La investigadora recordó, además, que el Distrito Diaguita viene experimentando un descenso sostenido de las precipitaciones desde fines de la década de 1980.

Por otro, la presión productiva. Los autores del trabajo advirtieron que dentro de un radio de 50 kilómetros de la localidad tipo donde fue descripta la especie hay seis proyectos mineros activos, dos de ellos de litio. La descripción de los investigadores no plantea una contraposición ideológica con la actividad minera, pero sí pone sobre la mesa un dato técnico de peso: en toda esa región no existe ni un solo área protegida que sirva como reservorio para la conservación de los ecosistemas locales y de sus especies endémicas.

Por qué el hallazgo importa para La Rioja y para el país

El descubrimiento aterriza en un momento sensible. El oeste riojano y catamarqueño se consolidó en los últimos años como una de las regiones de mayor proyección minera del país, con desarrollos cupríferos y litíferos que se acoplan al esquema del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) y que reordenan la matriz productiva de las dos provincias. En La Rioja, los proyectos en torno a Famatina —donde opera Kallpa SAPEM— y los avances regionales asociados al complejo Vicuña marcan una agenda que combina expectativas económicas y reclamos socioambientales.

En ese contexto, la aparición de una especie endémica nueva en pleno corazón del Distrito Diaguita reabre una discusión que excede al gecko: la de cómo se planifica el desarrollo en territorios de alta fragilidad ecológica y rica historia cultural. «Describir una especie es el primer paso legal y científico para poder protegerla; sin nombre, no hay política de conservación posible», remarcó Morando.

El doctor Luciano Ávila, otro de los autores del trabajo, agregó una dimensión más amplia. La nueva especie y la filogenia actualizada del género Homonota permiten entender cómo los procesos geológicos andinos y los cambios climáticos del Pleistoceno modelaron la diversificación de los reptiles en el sur de Sudamérica. «Comprender la dinámica evolutiva de las especies frente a los cambios climáticos del pasado permite anticipar y planificar gestiones de manejo para mitigar amenazas actuales», sostuvo.

El gecko de Chelemín, entonces, llega al catálogo de la ciencia con una doble carga: la del nombre que evoca una resistencia histórica y la del desafío contemporáneo de garantizar su propia supervivencia, en un territorio de La Rioja y Catamarca donde el futuro productivo, climático y cultural se está jugando ahora mismo.