La Rioja, segunda desde atrás: exportó USD 27 millones en el primer trimestre de 2026 y cayó 3,5 % mientras el país creció 16,9 %
El informe trimestral de Politikon Chaco sobre el origen provincial de las exportaciones argentinas muestra a La Rioja entre las seis jurisdicciones que retrocedieron en el primer trimestre de 2026, en un país cuyas ventas externas crecieron 16,9 % y cuya propia región —el NOA— avanzó 61,4 %, traccionada por los saltos de Catamarca, Jujuy y Salta. En términos absolutos, la provincia facturó USD 27 millones al exterior, el segundo monto más bajo del país después de Formosa. El colapso se concentró en productos primarios, que cayeron 45,2 % interanual. La matriz exportadora riojana, que ya era pequeña, se achicó.
El país en expansión, la provincia en retroceso
Los primeros tres meses de 2026 le dieron a Argentina un total de exportaciones por USD 21.853 millones, un 16,9 % más que en igual período de 2025. Todos los grandes rubros crecieron: los productos primarios lideraron con +33,1 %, las manufacturas industriales avanzaron 23,6 %, las manufacturas agropecuarias sumaron 6,3 % y combustible y energía, 1,9 %. Todas las regiones geográficas del país registraron subas interanuales, encabezadas por el NOA (+61,4 %), la Patagonia (+23,8 %) y Cuyo (+17,0 %). Ni siquiera la Pampeana, que creció menos que el promedio con un +10,0 %, retrocedió.
Dentro de ese cuadro expansivo, seis jurisdicciones quedaron en terreno negativo: La Rioja, Corrientes, Chubut, Formosa, Tierra del Fuego y Río Negro. Las últimas cuatro cayeron en dos dígitos, con un piso en Río Negro (-21,0 %). La Rioja perdió un 3,5 % interanual. No fue la merma más abrusta del país, pero sí la primera caída en el pelotón: la que abre la lista de las provincias en retirada.

El tamaño absoluto: USD 27 millones
El dato más revelador, sin embargo, no es la variación sino la escala. La Rioja exportó en todo el primer trimestre USD 27 millones. Para dimensionarlo: esa cifra es menos del 0,13 % del total nacional, más de cincuenta veces inferior a lo que exportó Santa Fe (USD 4.031 millones) en el mismo período, y está apenas por encima de la Provincia de Formosa, que con USD 6 millones registra el piso del país.
La brecha con cualquier vecino es dolorosa de describir en números. San Juan, provincia fronteriza y de perfil económico comparable en términos de dependencia fiscal y demográfica, exportó USD 694 millones —más de veinticinco veces más que La Rioja— con un crecimiento interanual del 28,6 %. Catamarca, otra provincia del NOA con matriz productiva reducida, exportó USD 177 millones (casi siete veces más) y creció 99,2 %, el salto más alto del país en el trimestre. Incluso Santiago del Estero, que en el imaginario público no aparece como un distrito exportador, facturó USD 156 millones, seis veces lo de La Rioja, con un alza del 36,8 %.
En términos per cápita, la distancia vuelve a saltar a la vista. Cada riojano exportó, en promedio, USD 66 en el trimestre. El promedio nacional fue USD 471. En el podio de ese indicador están Santa Cruz (USD 3.439), Neuquén (USD 2.089) y Chubut (USD 1.269), tres provincias patagónicas con matrices hidrocarburíferas o mineras. Entre los 24 distritos, La Rioja es uno de los cinco con exportación per cápita menor a USD 100, junto con Formosa (USD 10), CABA (USD 34), Chaco (USD 61) y Corrientes (USD 62).
Qué se fue: el epicentro del colapso
El retroceso riojano tiene un epicentro nítido. Los productos primarios cayeron 45,2 % interanual, pasando de niveles ya bajos a apenas USD 1 millón en el trimestre. Las manufacturas de origen industrial, que representan la parte más relevante del rubro exportador local —vinculada sobre todo a productos de la industria promocionada histórica de la provincia—, retrocedieron 6,7 %. Las manufacturas agropecuarias, en cambio, crecieron tímidamente un 2,5 %, y el rubro de combustible y energía sigue siendo cero: La Rioja no exporta hidrocarburos y su producción eólica y solar se despacha al mercado interno vía SADI, no a mercados externos.
La distribución interna deja una foto reveladora. De los USD 27 millones totales: USD 16 millones son manufacturas agropecuarias (59 % del total), USD 10 millones son manufacturas industriales (37 %), USD 1 millón son productos primarios (3 %) y cero dólares, energía. En una economía nacional donde los productos primarios y las manufacturas agropecuarias juntos explican casi el 60 % del total, La Rioja prácticamente no participa de la rueda más expansiva.
El NOA crece, La Rioja baja
Quizás el dato más incómodo es el contraste regional. La Rioja pertenece, según la clasificación de Politikon Chaco, al Noroeste Argentino (NOA), junto a Catamarca, Jujuy, Salta, Santiago del Estero y Tucumán. En conjunto, el NOA exportó USD 1.384 millones en el trimestre, con un crecimiento interanual del 61,4 %, el más alto de las seis regiones del país.
Dentro de ese pelotón en expansión, La Rioja es la única provincia que retrocede. Catamarca creció 99,2 %, Jujuy 87,2 %, Salta 81 %, Santiago del Estero 36,8 %, Tucumán 0,8 %. Entre todas las provincias norteñas, solo la riojana cerró el trimestre en rojo. El peso de la provincia dentro del total regional es además muy menor: con USD 27 millones sobre USD 1.384 millones, La Rioja aporta menos del 2 % al saldo del NOA. Es decir: ni siquiera fue capaz, con su retroceso, de torcer el resultado regional, tan pequeña es su escala.
La comparación con Cuyo es similar. San Juan, su vecina más directa al oeste, creció 28,6 % y exportó USD 694 millones. Mendoza creció 5,1 %. San Luis, 5 %. En el corredor oeste argentino, la única economía que se contrajo fue, otra vez, la riojana.
Qué dice este número sobre la economía provincial
La lectura política del dato no es menor. La Rioja construye, desde hace décadas, un relato económico basado en la promoción industrial —la ley 22.021 y sus sucesivas prórrogas— como motor productivo del empleo privado registrado. Ese régimen genera actividad industrial local orientada mayoritariamente al mercado interno, con exportaciones limitadas a nichos específicos. La caída del 6,7 % en manufacturas industriales sugiere que incluso ese motor venía perdiendo tracción en el margen exportador.
Al mismo tiempo, los proyectos de expansión —la minería del cobre en el cordón limítrofe con San Juan (Vicuña), la generación solar en los Llanos (Chamical Solar I), la agroindustria de Aimogasta y Chilecito— no se traducen todavía en flujos de comercio exterior registrables. Vicuña está frenado por la disputa con General Lamadrid y el bloqueo de la DIA en Guandacol. Chamical Solar I despacha al SADI, no exporta. La olivícola y vitivinícola local mantiene participaciones modestas en los registros aduaneros.
Sin una nueva fuente de exportación entrante y con los rubros tradicionales debilitados, lo que el reporte de Politikon Chaco dibuja es el cuadro de una economía provincial que no está capturando la fase expansiva del comercio exterior argentino. Y el punto estructural es aún más grave: una provincia que exporta USD 27 millones trimestrales —USD 108 millones anualizados, en el mejor de los escenarios— no tiene masa crítica suficiente para generar divisas propias que amortigüen su dependencia de las transferencias nacionales, la variable que, según las propias mediciones recientes, explica más del 85 % de los ingresos fiscales riojanos.
Lo que hay que mirar hacia adelante
Dos sensores permitirán saber si el primer trimestre fue un piso o una tendencia. El primero es el destino comercial del proyecto Vicuña: si el conflicto interprovincial con San Juan se resuelve en 2026 y el cobre extraído en el cordón cordillerano se atribuye parcialmente a jurisdicción riojana, el perfil exportador de la provincia podría transformarse radicalmente, con un salto de decenas de veces el volumen actual. El segundo es la evolución de las manufacturas agropecuarias, único rubro que el trimestre mostró en positivo, asociado a la olivícola y a derivados agroindustriales: su sostenimiento o su expansión marcará si el mapa productivo de La Rioja tiene margen para ganar participación propia sin depender exclusivamente de la promoción industrial heredada.
Pero mientras estos dos horizontes no se materialicen, el dato del primer trimestre de 2026 es elocuente. En un país que crece al 16,9 %, en una región que crece al 61,4 %, La Rioja perdió 3,5 %. Y ese retroceso relativo ocurre desde un punto de partida ya minúsculo. La matriz exportadora provincial no es solo chica: es chica y, por ahora, se está haciendo más chica.