CAME pidió alivio fiscal y moratoria para las pymes: “En La Rioja la crisis se multiplica por dos”
La Federación Argentina de la Mediana Empresa presentó en Diputados un paquete de medidas para frenar cierres y embargos. Juan Keulian, presidente del Centro Comercial e Industrial de La Rioja, advirtió que la provincia enfrenta un escenario más grave por la dependencia del empleo estatal y la caída del consumo.
La Federación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) expuso en la Cámara de Diputados un conjunto de propuestas fiscales, laborales y de financiamiento destinadas a aliviar la situación de las pequeñas y medianas empresas. El paquete incluye la reducción de la presión impositiva, una moratoria que suspenda juicios y embargos de la Agencia de Recaudación (ARCA) hasta diciembre, y la creación de una ley de comercio de frontera para limitar el contrabando.
Juan Keulian, presidente del Centro Comercial e Industrial de La Rioja, destacó que la recepción en el Congreso fue positiva y que las medidas buscan dar oxígeno inmediato a un sector golpeado por la caída del consumo y el cierre de locales. “Cuando te embargan las cuentas no podés operar. Por eso pedimos la suspensión de los juicios hasta fin de año”, señaló.
En el plano provincial, Keulian insistió en la necesidad de modificar el esquema de ingresos brutos, al que calificó como “un impuesto distorsivo que castiga al que da empleo”. Según explicó, actualmente el porcentaje aumenta a medida que crece la facturación y la cantidad de empleados, lo que desincentiva la contratación y la inversión privada.
La situación en La Rioja, advirtió, es aún más crítica que en el resto del país: el 80% del empleo registrado corresponde al sector estatal, con salarios bajos en comparación con provincias vecinas como San Juan y Catamarca. El empleo privado apenas representa el 20% y la informalidad supera el 50%, lo que debilita los ingresos y la cobertura social.
El comercio local también atraviesa un proceso de transformación. Un informe del Centro Comercial reveló que un porcentaje importante de locales del microcentro cerró definitivamente, mientras que entre el 30 y el 35% se trasladó a la periferia. “El centro se volvió poco atractivo. Tenemos que pensar en cómo revitalizarlo con mejoras urbanas, incentivos y actividades culturales”, sostuvo Keulian.
En paralelo, el avance del comercio electrónico —que ya representa más del 20% de las ventas registradas— obliga a los comerciantes a reinventarse. “Es un problema global, no solo local. Hay que adaptarse para sostener las ventas”, concluyó.