Política

Quintela tejió en La Quiaca con Tolosa Paz y reforzó su pretensión de conducir un peronismo federal de cara a 2027

Por Eduardo Nelson German · 25 de abril de 2026 · 19:49

El gobernador riojano acompañó a la diputada bonaerense en el cierre de su gira por el norte argentino, en una postal que excede la inauguración de obras: dos referentes que disputan espacio frente a la interna entre La Cámpora y Kicillof, y que coinciden en reclamar internas abiertas y construcción federal. La presencia de Ricardo Quintela en Jujuy le dio volumen nacional a una jugada que mira directamente al armado del PJ y a la presidencial de 2027.

La fotografía de La Quiaca dejó una postal política que conviene leer con atención desde La Rioja. Ricardo Quintela acompañó a la diputada nacional Victoria Tolosa Paz en el tramo final de su gira por el norte argentino, en un acto que combinó inauguraciones de obra pública junto al intendente quiaqueño Dante Velázquez con un mensaje de fondo bastante más ambicioso: la construcción de una alternativa peronista federal que dispute conducción frente a las terminales bonaerenses.

La gira de Tolosa Paz se desplegó en un momento en que el Partido Justicialista vive una de sus crisis de identidad más profundas. La interna entre La Cámpora —que conduce Máximo Kirchner— y el gobernador Axel Kicillof tiene paralizado al Instituto Patria y bloqueado el armado nacional. En ese tablero estancado, la diputada bonaerense eligió moverse hacia las provincias del norte, lejos del conurbano, para marcar una posición de autonomía. Quintela, que viene haciendo exactamente lo mismo desde La Rioja, leyó la oportunidad y se sumó al cierre.

El mensaje que dejó Tolosa Paz en Humahuaca y La Quiaca tuvo dos vértices que se cruzan con el discurso del riojano. Por un lado, sostuvo que “tenemos que dejar las mezquindades y los errores del pasado de lado” y que el peronismo debe ser “grande, competitivo” y abierto a la discusión de ideas. Por el otro, planteó una fórmula directa: si no hay consenso, debe haber internas. Es una definición que apunta sin nombrarlo al esquema de listas cerradas que dominó el armado de los últimos comicios y que es hoy el principal eje de conflicto entre el Instituto Patria y La Plata.

Quintela viene reclamando exactamente lo mismo desde hace meses. Su intento de competir por la conducción nacional del PJ —frenado en su momento por maniobras del cristinismo— dejó como saldo un posicionamiento claro: el riojano se construyó como la voz orgánica del federalismo peronista frente a la verticalización porteña. Su presencia en La Quiaca no fue un gesto protocolar; fue una señal de que la convergencia entre dirigentes territoriales que reclaman internas abiertas empieza a tomar forma operativa.

En Humahuaca, Tolosa Paz inauguró además la sede de “Camino a la Victoria”, su estructura política propia, pensada como un dispositivo de organización territorial y participación militante. La movida apunta a darle musculatura propia frente a la discusión de listas que se viene en 2027. Quintela observa esa construcción con interés: él mismo tiene su propio armado interno en La Rioja —con La Tendencia y los intendentes alineados como base— y necesita aliados nacionales que no respondan al esquema Máximo-Kicillof para proyectarse fuera de la provincia.

La lectura desde el oficialismo nacional, según trascendió, es la opuesta. En la Casa Rosada y en el entorno de Karina Milei celebran la fragmentación del peronismo: cada nueva línea interna que se abre dentro del PJ es percibida como un seguro adicional para la aspiración reeleccionista de Javier Milei en 2027. La paradoja es que el mismo argumento alimenta el reclamo de Tolosa Paz y Quintela: sin internas, dicen, la atomización seguirá hasta convertirse en derrota.

Para Quintela, la operación tiene además un costado defensivo. La Rioja atraviesa un cuadro fiscal complejo —default soberano sobre los Bonos Verdes, dependencia creciente de los adelantos del Tesoro Nacional, caída real de la coparticipación— que limita su margen de maniobra puertas adentro y lo obliga a buscar capital político por fuera del territorio. Sostener una agenda nacional, con apariciones en gobernaciones aliadas y respaldo a dirigentes díscolas del esquema cristinista, es una manera de construir interlocución frente a Balcarce 50 sin quedar reducido al rol de gobernador en problemas.

Las reuniones que mantuvo Tolosa Paz con concejales, intendentes y referentes locales en Jujuy giraron, además, en torno a un eje muy concreto: el rol de los municipios como “primera línea de contención” frente al ajuste nacional. Es exactamente el mismo diagnóstico que sostienen Quintela y los intendentes riojanos cuando reclaman fondos por la quita de transferencias no automáticas y la merma real de los giros federales. La sintonía discursiva no es casual: es el lenguaje común que está empezando a articular un sector del peronismo provincial frente al modelo libertario.

El acto de La Quiaca, entonces, debe leerse como un punto en una secuencia más larga. Quintela se mueve hacia adelante en el tablero nacional con una estrategia que combina presencia federal, reclamo de internas abiertas y construcción de un eje no kirchnerista pero tampoco antiperonista. Tolosa Paz —que rompió en su momento con el esquema verticalista bonaerense— aporta volumen mediático y militancia organizada. El PJ riojano, mientras tanto, se prepara para una etapa en la que su gobernador apostará buena parte de su capital político a esa construcción nacional.

La pregunta que queda abierta es si esa convergencia logra cristalizar en un dispositivo electoral antes de que el oficialismo nacional avance con su reforma electoral —el proyecto que apunta a eliminar definitivamente las PASO— y deje a las internas peronistas sin marco legal donde dirimirse. Quintela y Tolosa Paz coincidieron en La Quiaca en que el tiempo apremia. La foto del norte fue, en ese sentido, un anticipo: el peronismo federal empieza a moverse, y La Rioja vuelve a estar en el centro de esa jugada.