Minería

El financiamiento europeo a la línea de 500 kV de Vicuña acerca a La Rioja al cierre del anillo eléctrico con San Juan

Por Eduardo Nelson German · 27 de abril de 2026 · 09:51

Una delegación de 13 embajadores de la Unión Europea desembarcó en San Juan y abrió la puerta a líneas de crédito específicas para la obra que impulsa Vicuña Corp. El tendido fue concebido para abastecer megaproyectos de cobre, pero su trazado proyecta un nuevo punto de interconexión con el sistema eléctrico riojano. El ENRE fijó audiencia pública para el 3 de junio.

La línea de 500 kV que la minera Vicuña Corp impulsa en San Juan acaba de sumar un actor inesperado a su tablero de financiamiento: la Unión Europea. Una delegación de 13 embajadores del bloque europeo, encabezada por el embajador en la Argentina, Erik Høeg, mantuvo reuniones con autoridades sanjuaninas y empresas locales en las que la infraestructura energética se convirtió en uno de los temas más consultados. La derivada riojana del proyecto es directa: la traza está pensada para abastecer la demanda minera, pero también para permitir un nuevo punto de interconexión con el sistema eléctrico de La Rioja.

El interés europeo se desplegó en el marco del reciente acuerdo de libre comercio entre la Argentina y la Unión Europea, ratificado en la Legislatura de San Juan. Según fuentes del gobierno provincial, el bloque dispone de herramientas específicas para financiar este tipo de obras de transmisión y, además, busca aportar conocimiento técnico a través de empresas europeas, lo que podría acelerar los plazos de ejecución y elevar los estándares del proyecto.

La obra fue concebida originalmente como un eslabón crítico para los megaproyectos cupríferos que se gestan en la cordillera sanjuanina, en particular el complejo Vicuña, que combina los yacimientos Filo del Sol y Josemaría bajo la sociedad entre BHP y Lundin Mining. La premisa es elemental: sin capacidad de transporte eléctrico confiable y suficiente, los grandes desarrollos mineros no pueden alcanzar su pleno potencial productivo.

Sin embargo, el impacto del tendido excede largamente la actividad extractiva. La conexión entre San Juan y La Rioja permitiría diversificar las vías de ingreso de energía al sistema riojano, incorporando una fuente desde el oeste cuyano que se sumaría al abastecimiento que hoy llega desde el norte. Para el sistema interconectado nacional, esa puntada es parte del cierre del anillo regional que vincula al NOA con Cuyo, una asignatura pendiente desde hace décadas en la planificación eléctrica argentina.

La traza tiene relevancia estratégica para La Rioja en al menos tres dimensiones. La primera es la estabilidad del suministro: una segunda fuente de energía de gran porte reduciría la vulnerabilidad del sistema provincial frente a contingencias en la línea proveniente del norte. La segunda es la habilitación de nueva demanda: cualquier proyecto industrial o minero de envergadura en el oeste riojano —desde Famatina hasta el corredor Vinchina-Jagüé— requiere capacidad de transporte que hoy no existe. La tercera es la reciprocidad regulatoria: La Rioja necesitará coordinar con San Juan los nodos de conexión, las servidumbres y los esquemas de despacho.

El ENRE fijó el 3 de junio como fecha para la audiencia pública en la que se analizará formalmente el proyecto de línea de 500 kV impulsado por Vicuña Corp. Esa instancia constituye el paso administrativo previo a la habilitación de la obra y el momento en que las jurisdicciones afectadas, los usuarios y las organizaciones intermedias pueden formular observaciones. La provincia de La Rioja deberá definir si participa formalmente del proceso para asegurar que sus intereses queden incorporados desde el origen.

Las consultas que mantuvieron los diplomáticos europeos durante su agenda sanjuanina dejaron claro que la mirada del bloque ya no se agota en los activos extractivos. La energía aparece como factor habilitante: sin red de transporte, no hay minería de escala, y sin minería de escala no hay flujo de divisas para el modelo macroeconómico que busca consolidar la administración de Javier Milei. La ecuación coloca a la línea de 500 kV en el centro de la negociación geopolítica entre la Argentina y Europa.

Para la administración riojana de Ricardo Quintela, el escenario plantea un desafío de posicionamiento. La provincia mantiene una confrontación abierta con el Gobierno nacional por la coparticipación y los fondos discrecionales, pero al mismo tiempo necesita garantizar su inserción en proyectos de infraestructura interjurisdiccional que dependen del visto bueno de organismos federales como el ENRE y la Secretaría de Energía. La gestión paralela ante San Juan y ante los financistas europeos será clave para no quedar relegada en una obra que la beneficia directamente.

La presencia europea en San Juan tendrá continuidad inmediata: los embajadores confirmaron su participación en la feria minera que se desarrollará el 6, 7 y 8 de mayo, donde contarán con un espacio propio junto a empresas del continente. La delegación está integrada por diplomáticos de Austria, Bélgica, Finlandia, Irlanda, Países Bajos, Portugal, Suecia y Hungría, entre otros. Algunas firmas ya analizan desembarcar en la provincia durante el próximo año con servicios vinculados a la minería, lo que abre una ventana para la cadena de proveedores riojana.

La línea de 500 kV se transforma así en un caso testigo de cómo los grandes proyectos privados pueden traccionar infraestructura pública con beneficios regionales. Para La Rioja, el resultado dependerá de tres variables: que el financiamiento europeo se concrete, que la audiencia del ENRE habilite la obra sin objeciones que demoren los plazos, y que la provincia logre incorporarse formalmente a la planificación del corredor para garantizar nodos de conexión, beneficios fiscales y mano de obra local. Si esas condiciones se alinean, la integración eléctrica entre San Juan y La Rioja dejará de ser una asignatura pendiente del federalismo energético argentino para convertirse en una realidad operativa hacia fines de la década.