Economía

EDELAR advierte por nuevos aumentos: Cammesa pide 35% para residenciales y 100% para grandes clientes

Por Eduardo Nelson German · 29 de abril de 2026 · 09:36

El gerente Jerónimo Quintela anticipó que podrían registrarse subas significativas en los próximos meses. Mientras EDELAR reitera que «el marco lo determina Nación», La Rioja sufre caída de subsidios, reducción de coberturas y presión tarifaria en contexto de crisis económica.

El gerente de EDELAR, Jerónimo Quintela, realizó una advertencia explícita: podrían registrarse nuevos aumentos tarifarios en los próximos meses, producto de solicitudes de la Compañía Administradora del Mercado Mayorista Eléctrico (Cammesa). Los números son contundentes: Cammesa está pidiendo aproximadamente un 35 por ciento de aumento para usuarios residenciales y cerca del 100 por ciento para grandes clientes. Aunque Quintela aclaró que la definición final está en manos de la Secretaría de Energía de la Nación, la solicitud ya está sobre la mesa y refleja la presión estructural que padece el sistema eléctrico nacional.

En un contexto donde los usuarios riojanos ya enfrentan facturas elevadas por la quita de subsidios, esta advertencia funciona como una bomba de tiempo. Durante el verano, los reclamos por montos abultados fueron frecuentes. Ahora, con la posibilidad de un aumento del 35 por ciento adicional, el impacto sería devastador en una provincia donde el comercio está colapsado, el empleo informal supera el 50 por ciento y los salarios reales han caído sistemáticamente.

El contexto inmediato de crisis de subsidios es relevante para entender la magnitud de la advertencia. En noviembre, mediante un nuevo cuadro tarifario, aproximadamente 7.000 familias riojanas perdieron el acceso a subsidios nacionales. Simultáneamente, el tope de consumo subsidiado fue reducido de 450 a 150 kilovatios, lo que significa que usuarios que antes recibían protección en una franja más amplia ahora enfrentan costos sin subsidio. Actualmente, solo el 56 por ciento de los usuarios residenciales en La Rioja mantiene algún tipo de subsidio nacional; el 44 por ciento restante enfrenta tarifas sin protección estatal.

La estructura de subsidios que Quintela explicó muestra por qué los aumentos impactan tan duramente. El Gobierno nacional subsidia aproximadamente el 50 por ciento del costo de la energía (sin incluir transporte ni potencia) hasta los 150 kilovatios, representando entre un 9 y un 10 por ciento de descuento en la factura final. El gobierno provincial subsidia cerca del 50 por ciento del excedente de consumo, lo que puede representar alrededor del 35 por ciento del total, dependiendo del consumo. Para los usuarios sin subsidio nacional, la factura es la integral: sin protección.

EDELAR reclama reiteradamente que «el marco tarifario lo determina Nación», lo que es técnicamente correcto pero también funciona como desresponsabilización frente a usuarios cuyas facturas crecen exponencialmente. La empresa aplica políticas que vienen de arriba pero es el rostro visible de esos aumentos para cada familia. Si Cammesa logra que se apruebe el aumento del 35 por ciento, será EDELAR quien cobra, aunque la decisión haya sido tomada en Buenos Aires.

Consultado sobre la denuncia del dirigente radical Guillermo Galván acerca de una «deuda de pandemia», Quintela rechazó esa interpretación. Explicó que durante 2020 el Gobierno provincial dispuso diferir facturas de servicios esenciales, lo que generó un desfasaje en el calendario de pagos. Cuando se retornó a la normalidad, el ente de control dispuso un plan de pago en ocho cuotas, sin interés ni mora. «No se está cobrando una deuda vieja, sino reordenando ese desfasaje», aclaró. Sin embargo, para usuarios con facturas ya elevadas, una extensión de ocho meses de pagos adicionales no representa realmente un «alivio».

La advertencia de Quintela gana peso cuando se considera el escenario provincial. La Rioja está en recesión: el comercio local enfrenta más cierres que en pandemia, el empleo informal crece hacia el 60 por ciento, y los salarios públicos (que representan el 80 por ciento del empleo formal provincial) han perdido poder adquisitivo real. En este contexto, un aumento del 35 por ciento en tarifas residenciales sería una presión insoportable sobre familias que ya tienen dificultad para cubrir necesidades básicas.

La ironía es que EDELAR, mientras advierte sobre aumentos que vienen de arriba, también es responsable de las consecuencias locales. La empresa argumenta correctamente que no decide precios, pero la realidad política es que la responsabilidad nacional tiene consecuencias concretas en La Rioja. Usuarios sin capacidad de pago enfrentarán desconexiones, mora y endeudamiento, amplificando la crisis económica provincial.

La solicitud de Cammesa aún está en manos de la Secretaría de Energía de la Nación para su aprobación o rechazo. Pero su sola presentación refleja dónde está la presión del sistema: en costos de generación que se trasladan a los usuarios finales. Si se aprueba, La Rioja vivirá un nuevo salto tarifario mientras navega una de las crisis económicas más profundas de su historia reciente. EDELAR no decide, pero transmite: es el canal por el cual la política tarifaria nacional se convierte en facturas insostenibles para familias riojanas.