Conflicto en Las Padercitas: Vecinos denuncian «destrato» y exigen la reapertura del templo histórico
La comunidad cuestiona un convenio entre el Municipio y la orden franciscana; aseguran que el lugar es utilizado para fines comerciales mientras las misas se celebran a la intemperie.
Un clima de profundo malestar y dolor atraviesa a los habitantes de la zona de Las Padercitas, quienes denuncian sentirse vulnerados en su fe y su identidad comunitaria. El conflicto se centra en el cierre de la iglesia local, un sitio de alto valor espiritual y patrimonial que permanece inaccesible para los fieles desde comienzos de este año.
En declaraciones radiales, la ingeniera y vecina Andrea Carrizo expresó que la comunidad se siente «destratada» y «avasallada» ante la imposición de decisiones tomadas sin participación ciudadana. «Nos hemos sentido destratados como comunidad y en algo tan esencial como es la fe», sentenció.
Las claves del reclamo
Los vecinos fundamentan su malestar en una serie de irregularidades y situaciones que consideran ofensivas para la comunidad católica local:
- Falta de licencia social: Denuncian la existencia de un convenio entre el Municipio y la orden franciscana para intervenir el lugar, firmado sin consultar a los vecinos.
- Desnaturalización del templo: Aseguran que, mientras la iglesia está «sellada» para el culto, fue abierta en marzo para la filmación de un corto publicitario.
- Misas a la intemperie: Debido al cierre, las celebraciones religiosas deben realizarse en una gruta cercana, en medio de las piedras y al aire libre.
- Abandono del predio: Los habitantes critican que el lugar esté «lleno de yuyos» y exigen participar en su mantenimiento utilizando especies autóctonas.
Patrimonio Histórico Nacional en riesgo
El conflicto trasciende lo estrictamente religioso, ya que Las Padercitas posee la declaratoria de Patrimonio Histórico Nacional. Carrizo advirtió que no se pueden realizar intervenciones caprichosas sobre un monumento de tal magnitud y reclamó transparencia sobre los proyectos que se pretenden ejecutar.
«No se puede tocar un monumento histórico como se les antoja», subrayó la vecina, remarcando que el templo es un lugar sagrado que debe ser respetado y que pertenece a todos los riojanos.
Convocatoria y búsqueda de diálogo
Tras realizar un abrazo simbólico frente al edificio el pasado miércoles, la comunidad mantiene el estado de alerta. Ante la falta de canales de diálogo oficiales y la sensación de estar «sin pastor» en un momento social complejo, los vecinos han convocado a un nuevo encuentro para este sábado a las 10 de la mañana.
En dicha reunión, esperan contar con la presencia de un representante de la orden franciscana para obtener respuestas concretas y defender sus derechos como ciudadanos y católicos. El reclamo es claro: la reapertura inmediata del templo y el respeto por el patrimonio colectivo.