La Rioja, ausente del mapa de inversión minera nacional: San Juan concentra US$33.000 millones y Catamarca suma US$8.000 millones, mientras la provincia de Quintela no figura entre los destinos del capital
Una infografía oficial de la Secretaría de Minería de la Nación basada en su Cartera de Proyectos confirma que La Rioja no integra el mapa de inversiones declaradas, en un universo de 37 emprendimientos por más de US$61.000 millones distribuidos en nueve provincias. La provincia vecina San Juan, donde se desarrolla el megaproyecto Vicuña-Josemaría en zona limítrofe en disputa, concentra por sí sola el 54% del capital comprometido.
El relevamiento oficial del Estado nacional sobre la cartera de proyectos mineros volvió a poner en evidencia un dato que la dirigencia política riojana viene relativizando hace una década: La Rioja está fuera del mapa de la inversión minera argentina. La infografía difundida por la Secretaría de Minería de la Nación sobre la base de su Cartera de Proyectos no incluye a la provincia entre las nueve jurisdicciones donde se localizan los 37 emprendimientos en distintas fases de desarrollo, que totalizan una inversión declarada de US$61.145 millones.
El podio nacional lo encabeza con holgura San Juan, que concentra US$33.000 millones distribuidos en 8 proyectos —el 54% del capital total comprometido en el país—, seguida por Salta con 11 proyectos por US$14.600 millones y Catamarca con 8 proyectos por US$8.000 millones. Más atrás aparecen Jujuy (3 proyectos, US$2.500 millones), los desarrollos compartidos entre Salta y Catamarca (2 proyectos, US$1.500 millones), Mendoza, Río Negro, Santa Cruz y Chubut, todas con cifras menores. La Rioja, en cambio, no figura siquiera con una unidad simbólica.
La paradoja de Vicuña-Josemaría
El dato cobra particular relevancia política si se observa que el ranking sanjuanino se infla con el proyecto Vicuña-Josemaría, el desarrollo cuprífero impulsado por la joint venture entre Lundin Mining y BHP que se localiza en una zona cuya jurisdicción es disputada por La Rioja. La provincia que gobierna Ricardo Quintela sostiene que el yacimiento se encuentra en territorio riojano y reclama la soberanía fronteriza apoyándose en cuestionamientos a la Ley 18.004, sancionada bajo la dictadura de Onganía, que fijó los límites con San Juan.
El conflicto escaló judicialmente en los últimos meses con la decisión de la jueza chileciteña María Greta Decker, que dispuso la suspensión del acceso por la Ruta Provincial 506 mientras se resuelve la cuestión limítrofe. La pulseada se trasladó también al plano administrativo, con cuestionamientos al permiso de la DIA ambiental y declaraciones cruzadas entre CASEMI, Vicuña Corp. —cuyo country manager es José Luis Morea— y los pobladores de General Lamadrid, que reclaman participación en los beneficios del eventual desarrollo.
El factor RIGI y la decisión política
La ausencia de La Rioja en el mapa de inversiones mineras no responde únicamente a la geografía o a la disputa con San Juan. Pesa también la decisión política del gobierno provincial de no adherir al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) establecido por la Ley Bases del gobierno de Javier Milei, una herramienta que las jurisdicciones competidoras —en particular Catamarca y San Juan— sí incorporaron a su matriz normativa para captar capital de riesgo a gran escala.
La negativa riojana al RIGI se inscribe en la confrontación más amplia que el gobernador Quintela mantiene con la administración nacional por la coparticipación federal y por el rumbo del modelo económico libertario. Pero el costo de esa posición política se refleja con nitidez en la cartera de proyectos: mientras Catamarca y San Juan exhiben US$41.000 millones combinados de inversión declarada en una región geológicamente continua con La Rioja, la provincia de Quintela queda fuera del flujo.
La Rioja, ausente del mapa minero nacional
La cartera oficial de la Secretaría de Minería de la Nación reúne 37 proyectos por más de US$61.000 millones distribuidos en nueve provincias. La provincia de Quintela no figura en el cuadro, mientras San Juan concentra el 54% del capital y Catamarca suma US$8.000 millones.
El relevamiento de la Secretaría de Minería de la Nación sobre su Cartera de Proyectos no incluye un solo emprendimiento radicado en territorio riojano. La no adhesión al RIGI, el conflicto limítrofe con San Juan por Vicuña-Josemaría y la herencia de Famatina consolidan el margen de la provincia respecto del flujo de capital extractivo regional.
Los US$61.145 millones de la cartera nacional, ordenados por volumen
La Rioja entre dos provincias que avanzan en sentido contrario
Las tres llaves del aislamiento
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La sombra de Famatina
A los factores políticos coyunturales se suma una herencia más profunda: la consolidación de una matriz social y judicial reactiva a la actividad minera tras los conflictos de Famatina, que entre 2007 y 2012 pusieron a la provincia en el centro del debate ambiental nacional. Aquella experiencia decantó en una Ley de prohibición de la minería a cielo abierto con uso de cianuro y en una cultura de movilización comunitaria que aún hoy condiciona cualquier intento de avance sobre proyectos metalíferos. La Rioja construyó así, durante más de una década, una identidad provincial articulada en torno a la «no minería» que hoy choca con la realidad de tener vecinos —Catamarca al norte, San Juan al sur— que avanzan exactamente en la dirección contraria.
Catamarca: el espejo incómodo
La comparación con Catamarca resulta particularmente elocuente. La provincia que gobierna Raúl Jalil comparte con La Rioja características demográficas, territoriales y geológicas, pero exhibe 8 proyectos en cartera por US$8.000 millones, una cifra equivalente al 13% del capital minero declarado a nivel nacional. La divergencia estructural entre ambas provincias —que el economista riojano José Nicolás Casas viene documentando con datos de exportaciones y empleo registrado— encuentra en este mapa una expresión gráfica difícil de discutir: dos jurisdicciones con condiciones de partida similares y trayectorias económicas que se separan en la dirección que marca el capital extractivo.
El dato político de cara a 2027
La ausencia de La Rioja en la cartera oficial de proyectos mineros se convierte en un dato político de primera magnitud en la antesala del ciclo electoral 2027. La provincia enfrenta el desafío de financiar su estructura estatal en un contexto de caída sostenida de las transferencias automáticas —que acumularon una pérdida real del 6,4% en el primer cuatrimestre de este año— y con un default vigente del Parque Eólico Arauco que mantiene activa la litigiosidad financiera en tribunales federales de Estados Unidos. En ese cuadro fiscal cerrado, el horizonte minero aparece como la única vía concreta de generación de divisas que sus provincias vecinas ya están transitando.
La Rioja: una decisión que se paga en dólares
Para el gobierno provincial, el mapa difundido por la Secretaría de Minería expone con crudeza el costo de oportunidad de las decisiones políticas adoptadas en los últimos años. Mientras San Juan se prepara para recibir más de US$33.000 millones de inversión declarada en sus yacimientos cupríferos —algunos de ellos en zona reclamada por La Rioja—, la provincia riojana no logra siquiera un proyecto simbólico que la incorpore al cuadro nacional. La discusión sobre el límite con San Juan, sobre la adhesión al RIGI y sobre la herencia de Famatina ya no es solo un debate ideológico: es la diferencia entre estar adentro o afuera del único flujo de capital extranjero significativo que registra hoy la economía argentina.