El cuadro del default: La Rioja pagó apenas $6.254 en bonos provinciales en abril mientras Chubut colocaba un nuevo título por USD 650 millones
Mientras los distritos subnacionales argentinos enfrentaron vencimientos por $881.560 millones y emitieron deuda por $2,52 billones —el segundo monto más alto de la serie—, La Rioja figuró simbólicamente al pie del ranking de pagos y volvió a quedar excluida del listado de provincias con acceso al mercado de capitales. En el primer cuatrimestre, no realizó ninguna colocación, mientras Córdoba, Entre Ríos y Chubut sumaron USD 1.750 millones en emisiones internacionales.
El último informe Operaciones de Títulos Públicos. Provincias y CABA. Abril 2026, elaborado por la consultora Politikon Chaco sobre la base de datos de ByMA, A3 Mercados y reportes provinciales, dejó al descubierto la posición de absoluto aislamiento que ocupa La Rioja en el mercado de deuda subsoberana argentino. La provincia no solo encabezó por abajo el ranking nacional de vencimientos —con un pago equivalente a apenas $6.254 sobre el bono provincial PROR3, una cifra que representa menos de seis dólares al tipo de cambio oficial—, sino que además quedó otra vez fuera del grupo de jurisdicciones que accedieron a financiamiento en el mercado de capitales.
La aparente inmaterialidad del dato esconde, en realidad, el dato político de fondo: La Rioja sigue siendo la única provincia argentina en situación de default sobre un título público internacional —el bono verde del Parque Eólico Arauco, por aproximadamente USD 300 millones, incumplido desde febrero de 2024— y, en consecuencia, no enfrenta vencimientos relevantes ni puede colocar nueva deuda en condiciones competitivas.
El piso del ranking
Los números del informe son concluyentes. En abril, la provincia de Buenos Aires concentró el 72% del total nacional de vencimientos provinciales, con $634.670 millones por dos letras y un bono en pesos. Le siguieron Neuquén ($88.563 millones, con vencimientos en dólares), Chubut ($63.758 millones), Chaco ($38.532 millones), Entre Ríos ($32.210 millones), Córdoba ($13.955 millones) y Tierra del Fuego ($9.297 millones).
En el extremo opuesto, tres provincias explicaron en conjunto apenas el 0,1% del total del mes: Misiones con $574 millones, Río Negro con $2 millones y La Rioja con la cifra residual de $6.254 correspondiente al PROR3, un bono provincial en pesos cuyo monto pagado en abril se corresponde con un servicio de amortización de $6.092 más $161 de renta. Es la cifra más baja de toda la serie y, en términos prácticos, equivale a la inexistencia de vida financiera en el mercado primario y secundario riojano.
En el acumulado del primer cuatrimestre, los vencimientos riojanos sumaron $2.702 millones, lo que ubica a la provincia en el puesto 14 de 21 jurisdicciones que tuvieron alguna obligación que atender. La cifra equivale al 0,09% del total nacional de $3,10 billones que enfrentaron las administraciones provinciales y CABA entre enero y abril.

El otro lado del mostrador: las que sí emitieron
El contraste se vuelve más nítido cuando se observa el costado de las emisiones. En abril, tres provincias colocaron deuda por $2.522.296 millones, una cifra que representa un alza del 331,9% real interanual y que se explica por una característica notable del mes: la reapertura del crédito internacional para algunas administraciones subnacionales argentinas.
Buenos Aires lideró las colocaciones del mes con $1.107.466 millones (44% del total) a través de tres bonos y cuatro instrumentos de letra. Pero el dato saliente fue la operación de Chubut, que el 29 de abril colocó el bono internacional PUA36 por USD 650 millones bajo legislación extranjera, a una tasa nominal anual del 9,45% y con vencimiento en 2036. La provincia patagónica sumó así $968.616 millones equivalentes, equivalentes al 38% de las emisiones del mes. Mendoza completó el podio con $446.214 millones en dos bonos en pesos ajustables por CER.
En el acumulado del cuatrimestre, las emisiones provinciales totalizaron $5,07 billones, con un alza real del 129,8% interanual. Seis provincias accedieron al mercado: Buenos Aires ($1.887.303 millones, 37% del total), Córdoba ($1.158.132 millones, 23%), Chubut ($991.896 millones, 20%), Mendoza ($446.214 millones, 9%), Entre Ríos ($420.474 millones, 8%) y Chaco ($162.809 millones, 3%). El propio informe subraya que el motor del salto interanual fueron tres operaciones en moneda dura: Córdoba colocó USD 800 millones en febrero, Entre Ríos USD 300 millones en marzo y Chubut USD 650 millones en abril, lo que totaliza casi USD 1.750 millones de financiamiento internacional captado por administraciones subnacionales en cuatro meses.
La Rioja no integra ninguno de estos listados. No pudo, no puede y, mientras no resuelva la situación del Parque Eólico Arauco con sus acreedores internacionales, no podrá hacerlo.
Las consecuencias del aislamiento
La cifra de $6.254 pagados en abril por el PROR3 no es un dato anecdótico ni un error estadístico. Es la expresión sintética de un cuadro estructural que combina varios elementos: la provincia no tiene títulos performantes de magnitud, no enfrenta vencimientos significativos en el cronograma corriente porque el principal título —el verde del Arauco— está impago desde hace dos años y tres meses, y no puede emitir deuda nueva porque ningún inversor institucional —ni doméstico ni internacional— está dispuesto a tomar riesgo riojano hasta que se normalice la situación con los bondholders.
Mientras el resto del federalismo argentino se recompone parcialmente en los mercados de capitales —con tasas todavía elevadas pero con demanda concreta— y administraciones de signo político heterogéneo logran colocaciones por cientos de millones de dólares, La Rioja queda atrapada en un círculo financiero del que no encuentra salida: sin financiamiento de mercado, sin transferencias discrecionales del gobierno nacional, sin recaudación propia en crecimiento real, y con un default que sigue acumulando intereses moratorios y exposición legal en tribunales de Estados Unidos.
Los $6.254 del PROR3 son, en ese contexto, el dato más pequeño y al mismo tiempo el más elocuente del informe.