Economía

La construcción en La Rioja tocó su piso histórico en febrero: quedó con apenas 678 trabajadores y registró la mayor caída del país desde el inicio del gobierno de Milei

Por Eduardo Nelson German · 5 de mayo de 2026 · 10:52

El último informe de la consultora Politikon Chaco, elaborado sobre datos del IERIC y del INDEC, muestra que el empleo registrado en el sector se desplomó un 72,5% respecto de noviembre de 2023, la peor performance entre las 24 jurisdicciones argentinas. La paradoja la completa otro dato extremo: el salario real de los trabajadores riojanos que aún quedan en actividad fue el que más creció en todo el país, con un aumento del 27,4% interanual.

Los números de febrero de 2026 confirmaron lo que en Chilecito y en la Capital riojana se percibe a simple vista en cualquier recorrida por los barrios: las grúas se contaron con los dedos de una mano y las obras paradas siguen siendo la fotografía dominante. De acuerdo con el último informe de Indicadores del sector de la Construcción. Provincias y CABA. Febrero 2026, publicado por la consultora Politikon Chaco sobre la base de estadísticas del Instituto de Estadística y Registro de la Industria de la Construcción (IERIC) y del INDEC, La Rioja contabilizó apenas 678 puestos de trabajo registrados en el sector. Es la cifra absoluta más baja de todo el país y un volumen de empleo que, en términos históricos, no tiene comparación posible en la serie iniciada en 2007.

El derrumbe más profundo del mapa argentino

La comparación que el propio informe propone para evaluar el impacto de la actual gestión nacional —febrero de 2026 contra noviembre de 2023, mes previo a la asunción de Javier Milei— deja a La Rioja en una posición incómoda: encabeza el ranking de la peor caída con un retroceso del 72,5%, equivalente a la pérdida de 1.785 empleos formales en apenas 27 meses. Solo Santa Cruz (-68,2%) se acerca a esa magnitud. En el otro extremo, las únicas tres provincias que crecieron en ese período son Río Negro (+12,3%), Neuquén (+6,9%) y Santa Fe (+2,3%), todas vinculadas, no por casualidad, a la actividad hidrocarburífera, agroindustrial o portuaria.

A nivel nacional, el sector se contrajo un 15,9% en el mismo lapso, lo que implica una destrucción de 66.999 puestos formales en toda la cadena. La Rioja, con su retroceso de tres dígitos negativos en términos relativos al promedio histórico (-64,9% contra el promedio 2007-2023), ocupa el penúltimo lugar del país, solo superada en magnitud por Santa Cruz.

Una recuperación mensual que no alcanza

El dato menos malo del informe es que, en la comparación contra enero de 2026, La Rioja mostró un repunte mensual del 4% (+26 empleos), en línea con el incremento mensual de quince distritos del país. Pero ese movimiento, en términos de volumen, es residual: significa pasar de 652 a 678 trabajadores en una provincia que en su mejor momento de la última década había superado holgadamente los 2.500 puestos formales en el sector.

A nivel país, el empleo en la construcción se expandió un 0,5% mensual y un 0,5% interanual en febrero, lo que constituye el segundo mes consecutivo de recuperación. Sin embargo, los niveles agregados continúan un 9,7% por debajo del promedio histórico 2007-2023, lo que sugiere que el sector encontró un piso, pero todavía está lejos de iniciar una recuperación sostenida.

La paradoja salarial

El cuadro riojano se vuelve singular cuando se observan los salarios. El informe consigna que el salario promedio del sector en La Rioja se ubicó en $1.230.026 en febrero, ligeramente por encima del promedio nacional de $1.218.793. Pero lo verdaderamente llamativo es la dinámica: contra febrero de 2025, el salario real riojano creció un 27,4%, encabezando el ranking nacional muy por encima del segundo puesto (Tierra del Fuego, +10,6%) y del tercero (La Pampa, +6,3%).

Si la comparación se extiende a noviembre de 2023, La Rioja también figura en el podio, con una mejora real del 17,6%, solo por detrás de Neuquén (+38,6%) y Río Negro (+21,3%). Es decir: los pocos trabajadores que conservaron su puesto en el sector mejoraron significativamente su poder adquisitivo en el mismo período en que la gran mayoría de sus colegas perdió su empleo.

La explicación más probable de esta paradoja, observada también en otras provincias con destrucción masiva de empleo formal, está en la composición del universo restante: cuando se desploma la obra pública —principal demandante de mano de obra menos calificada— y sobrevive solo un puñado de proyectos privados o tareas especializadas, el salario promedio del segmento que queda tiende a crecer mecánicamente porque desaparece de la muestra el grueso de los trabajadores con remuneraciones más bajas.

El telón de fondo: la obra pública nacional paralizada

Los datos del IERIC se inscriben en un cuadro más amplio que viene siendo documentado desde hace meses: la paralización de la obra pública nacional en territorio riojano, con las rutas 75 y 76 como casos paradigmáticos, la imposibilidad de la administración provincial de sustituir esa inversión por recursos propios —en el primer trimestre de 2026 la recaudación tributaria provincial cayó cerca de un 15% en términos reales— y la situación de default sobre títulos públicos internacionales que limita la capacidad de acceso a financiamiento alternativo.

En ese marco, los 678 puestos de trabajo registrados en febrero no son apenas un número estadístico: son la expresión más cruda de una economía provincial donde el motor histórico del empleo no calificado para varones jefes de hogar quedó, por ahora, prácticamente apagado.