El «as en la manga» de Quintela: Armando Molina asoma como el favorito para la sucesión en La Rioja

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El intendente capitalino se posiciona como el bendecido del gobernador para 2027; la diputada Gabriela Pedrali, otro alfil clave del esquema oficialista, se alinea con la estrategia de la Casa de las Tejas.

LA RIOJA.– En el hermético tablero de ajedrez que despliega el gobernador Ricardo Quintela, las piezas comienzan a moverse con una dirección clara hacia 2027. Según fuentes inobjetables de la política riojana, el mandatario provincial ya tendría en sus planes al hombre que buscará retener el poder en la Casa de las Tejas: el actual intendente de la Ciudad Capital, Armando Molina.

Considerado por muchos como el «as en la manga» de Quintela, Molina consolidó en el último año un perfil que combina gestión ejecutiva con una lealtad histórica al proyecto del gobernador. Su ascenso no es casual; representa la amalgama entre el aparato territorial de la capital y la confianza personal del mandatario, una combinación que, en la visión de Quintela, garantiza la continuidad sin fisuras de su modelo de provincia.

La sintonía fina con el Congreso

El plan de sucesión no es un movimiento aislado de un solo hombre. En el entorno del gobernador, la diputada nacional Gabriela Pedrali juega un rol fundamental. Lejos de alimentar internas que pudiesen erosionar al oficialismo, Pedrali se mantiene en «sintonía fina» con la idea madre de Quintela. La legisladora, de fuerte impronta en la agenda social y legislativa en Buenos Aires, asoma como la otra cara de una moneda de unidad que el gobernador busca acuñar de cara al próximo turno electoral.

«No hay lugar para aventuras personales», repiten en los pasillos gubernamentales, subrayando que tanto Molina como Pedrali comprenden que la prioridad es blindar el esquema de poder frente a los embates de la oposición y la compleja coyuntura nacional.

El desafío de la gestión y la política

Armando Molina, que asumió la intendencia tras una reñida elección donde el peronismo recuperó el principal bastión municipal, dedicó sus primeros meses de gestión a un plan de bacheo y modernización de servicios que busca «ordenar» la ciudad. Esa vidriera es su principal argumento electoral. Quienes lo frecuentan aseguran que el jefe comunal evita hablar públicamente de candidaturas, pero su hiperactividad política y su presencia constante junto al gobernador en los actos oficiales dicen más que sus palabras.

Por su parte, Pedrali aporta el volumen político necesario en el escenario nacional. Como defensora de los fondos coparticipables y las obras públicas para la provincia en el Congreso, la diputada se convirtió en una pieza de consulta permanente para Quintela, consolidando un eje de poder que parece estar cerrando filas para evitar filtraciones.

Un tablero con final abierto

Aunque la figura de Molina asoma con ventaja por el peso específico de manejar el distrito capitalino, en el «quintelismo» saben que el camino hacia 2027 será largo. La estrategia del gobernador consiste en mantener a sus alfiles en movimiento, midiendo el pulso de la sociedad y ajustando la gestión a las necesidades del territorio.

Por ahora, el «as» está sobre la mesa. Con Molina gestionando el territorio y Pedrali traccionando desde la política nacional, Quintela parece haber diseñado un esquema de sucesión que prioriza la confianza y la pertenencia, dejando poco margen para las sorpresas en una provincia donde la palabra del gobernador sigue siendo el factor determinante.

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