El gremio de ATE reclamó a Quintela por “funcionarios intermedios que parecen libertarios” tras que más de 300 estatales nacionales fueron despedidos en La Rioja

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El secretario general de ATE La Rioja, Alfredo Arana, reveló que la motosierra de Javier Milei ya dejó en la calle a más de 300 trabajadores de organismos nacionales en la provincia —entre cesantías, pases a disponibilidad y retiros compulsivos— y licuó hasta el 50% de los salarios. Aunque valoró el rechazo de los diputados del PJ riojano a la reforma laboral frente a la entrega de los legisladores de Tucumán y Catamarca, le exigió al Gobierno provincial abrir paritarias reales, blanquear las sumas en negro y frenar el maltrato de segundas líneas del gabinete.

El desguace de las delegaciones del Estado nacional en el interior del país tiene en La Rioja un saldo numérico que crece semana a semana y que golpea tanto el empleo calificado como la red de contención territorial. Según confirmó el secretario general de la Asociación Trabajadores del Estado (ATE) en la provincia, Alfredo Arana, más de 300 empleados públicos nacionales ya quedaron fuera del sistema en suelo riojano desde el inicio de la gestión de Javier Milei, en el marco de un recorte que a nivel país suma 77.000 puestos de trabajo eliminados.

El titular del gremio estatal —que acaba de trasladar su sede histórica a una nueva oficina en la calle Alberdi 264— detalló que la pérdida de puestos laborales en La Rioja combina despidos directos mediante el Decreto 70, pases a disponibilidad y un esquema de retiros voluntarios que en la práctica funcionan de manera compulsiva. “Todas las semanas tenemos que actualizar el número porque hay un hostigamiento permanente y un deterioro grave en la salud mental de los trabajadores que quedan adentro con el temor diario de perder el sustento”, explicó Arana.

Del cierre del CDR y ENACOM a la fuga de profesionales con doctorados

La barrida administrativa desmanteló oficinas enteras o redujo al mínimo operativo reparticiones estratégicas en la provincia como el Centro de Referencia (CDR) de Desarrollo Social, Agricultura Familiar, el ENACOM, la SEDRONAR y delegaciones de la ANSES. Para quienes permanecen en funciones dentro de la órbita nacional, el ajuste se ejecutó por la vía del bolsillo: con pautas salariales del 1% mensual, los haberes acumulan una pérdida del poder adquisitivo de entre el 30% y el 50% en dos años y medio.

Arana desmintió el discurso oficial sobre la supuesta depuración de “ñoquis” y reveló que el sindicato armó un banco de datos provincial y nacional con los perfiles de los más de 300 cesanteados riojanos, con el objetivo de impulsar su reincorporación si cambia el signo político nacional en 2027 —mientras gestionan la revinculación de algunos cuadros técnicos en la administración provincial—. “Echaron a científicos, ingenieros, profesionales de la salud y trabajadores sociales con maestrías y doctorados. Al cerrar esas reparticiones borraron políticas públicas enteras, como el banco de herramientas o la asistencia a pequeños productores del interior”, precisó.

Sueldos en negro, falta de paritarias y el maltrato de las segundas líneas

A la hora de analizar el vínculo con la Casa de las Tejas, el dirigente de ATE marcó una clara diferenciación entre el posicionamiento nacional del gobernador Ricardo Quintela —con quien tiene agendada una reunión en la sede central del sindicato en Buenos Aires— y las deudas pendientes hacia adentro de la administración pública riojana.

Por un lado, Arana destacó que en el ámbito sindical porteño se valora el discurso federal de Quintela y la disciplina de los legisladores nacionales del PJ riojano para votar en contra de la reforma laboral y la Ley Bases, contrastándolos con la postura de los diputados de provincias vecinas como Tucumán y Catamarca, “que por un kilómetro de asfalto o una rotonda entregan derechos laborales conquistados durante décadas”.

Sin embargo, el gremialista plantó bandera frente a la política salarial y laboral de la provincia, hecho que viene provocando una migración de afiliados municipales y provinciales desde gremios tradicionales como el SOEM o ATEP hacia las filas de ATE por su perfil combativo en la calle. Arana enumeró los tres reclamos centrales que le llevaron al Ejecutivo riojano:

  • Apertura de paritarias: Exigió perderle el miedo a la negociación colectiva formal y discutir con los números de recaudación y coparticipación sobre la mesa, sin esconder cifras.
  • Sueldos que no alcanzan y sumas en negro: Advirtió que el salario estatal provincial quedó desfasado frente al costo de vida y cuestionó el peso de los adicionales no remunerativos.
  • Funcionarios con modos libertarios: Denunció que en numerosas reparticiones provinciales la pelea gremial ni siquiera pasa por el sueldo, sino por el maltrato cotidiano. “Se lo hemos dicho al gobernador: hay muchos funcionarios intermedios en la provincia que parecieran libertarios por el rechazo que les generan los sindicatos y la falta de trato digno hacia los trabajadores”, sentenció.

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