Armando Molina saluda desde un balcón de la Casa de Gobierno de La Rioja

Quintela vuelve a mirar a Armando Molina para ordenar su sucesión

El intendente de la Capital recupera protagonismo en la discusión por la Gobernación. En el PJ también ubican a Gabriela Pedrali como favorita de Ricardo Quintela, mientras Teresita Madera y Florencia López sostienen sus propias construcciones para 2027.

Las claves

  • Armando Molina ganó peso después del resultado de la estrategia electoral compartida con Quintela en 2023.
  • El gobernador puede potenciarlo como candidato para garantizar la continuidad de su proyecto.
  • Gabriela Pedrali sigue siendo mencionada como la favorita del círculo quintelista.
  • Teresita Madera, Florencia López y Jerónimo Quintela completan una sucesión todavía abierta.

Armando Molina volvió a ocupar un lugar central en los cálculos del oficialismo para 2027. El intendente de la Capital aparece como una figura que Ricardo Quintela puede potenciar para la Gobernación mientras intenta conservar el control de la sucesión provincial y proyectarse como candidato presidencial del Partido Justicialista.

La posibilidad se sostiene sobre un antecedente concreto. La estrategia que combinó la reelección de Quintela en la Provincia con la candidatura de Molina en la Capital resultó exitosa en 2023 y permitió al peronismo recuperar el municipio más importante de La Rioja.

Fuentes del justicialismo consideran que ese resultado fortaleció la confianza del gobernador en Molina. Su gestión municipal, la cercanía política con Quintela y su capacidad para articular sectores diversos serán los principales activos si el oficialismo decide promoverlo como candidato provincial.

Molina, una opción para conservar la unidad

La alternativa del intendente ofrece una ventaja táctica para el gobernador: permite instalar una figura de máxima confianza sin quedar atrapado desde el comienzo en la competencia entre las dirigentes que ya construyen proyectos propios dentro del PJ.

Molina también podría presentarse como una síntesis entre continuidad y gestión. A diferencia de otros postulantes, administra el distrito con mayor concentración electoral de la provincia y puede exhibir experiencia ejecutiva antes de una eventual campaña por la Gobernación.

El desafío será transformar el peso de la Capital en presencia territorial en los departamentos. Para convertirse en una opción competitiva, deberá ampliar su red política, construir acuerdos con intendentes y mostrar una agenda provincial que trascienda la administración municipal.

Armando Molina saluda desde el balcón de la Casa de Gobierno de La Rioja
Armando Molina, intendente de la Capital, ganó peso en el oficialismo tras la estrategia electoral compartida con Ricardo Quintela en 2023.

Pedrali conserva el lugar de favorita

El crecimiento de Molina no elimina a Gabriela Pedrali de la discusión. En el PJ riojano la siguen ubicando como la dirigente con mayor cercanía al gobernador para continuar el proyecto oficialista después de 2027.

La diputada nacional reúne experiencia en la gestión provincial, vínculo directo con Quintela y capacidad para expresar continuidad. Su eventual promoción también funcionaría como una herramienta para contener el avance de otros sectores internos.

La definición entre Pedrali y Molina dependerá de encuestas, acuerdos territoriales y del papel que cada uno pueda asumir en la campaña. Quintela mantendrá abiertas ambas alternativas mientras evalúa cuál ofrece mayores garantías para conservar unido al oficialismo.

Madera y López sostienen sus propias construcciones

La vicegobernadora Teresita Madera y la senadora Florencia López no permanecen al margen. Ambas cuentan con experiencia, estructura territorial y aspiraciones para competir por la Gobernación.

Madera ocupa un lugar institucional central y mantiene presencia en la Capital y en distintos sectores del peronismo. López conserva una base política en el interior y proyección provincial a partir de su paso por la Vicegobernación y su actual banca en el Senado.

El gobernador necesita administrar esa competencia sin provocar una fractura anticipada. Una definición temprana podría acelerar el enfrentamiento; una demora excesiva permitiría que las aspirantes con estructura propia ganen autonomía y condicionen la sucesión.

El deseo familiar que enfrenta obstáculos

En conversaciones internas también aparece Jerónimo Quintela, hijo del gobernador. Fuentes del peronismo describen esa posibilidad como una aspiración personal del mandatario, aunque reconocen que hoy resulta difícil de concretar.

La falta de una construcción electoral equivalente a la de otros postulantes y el costo político de una sucesión familiar vuelven cuesta arriba ese escenario. Por ahora, su nombre no muestra la misma viabilidad que Molina, Pedrali, Madera o López.

Quintela administrará cada movimiento

El gobernador no planea limitarse a observar la competencia. Su estrategia es mantener varias alternativas, controlar los tiempos y exigir que quien encabece la fórmula garantice la continuidad de su proyecto.

Ese objetivo está directamente relacionado con su armado presidencial. Para competir en la discusión nacional, Quintela necesita una provincia ordenada, un PJ alineado y una sucesión que no consuma toda su energía política.

Armando Molina recupera protagonismo por el éxito de la sociedad electoral construida en 2023. Pedrali conserva el lugar de favorita; Madera y López avanzan con sus propios espacios; y la alternativa familiar enfrenta resistencias. La pelea por 2027 ya comenzó y Quintela buscará conservar la última palabra.


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