Llegó a Santa Cruz en 1987 con apenas 16 años huyendo de un dolor personal. Fue mozo, remisero, se jubiló tras tres décadas en el municipio y presidió la Asociación de Volantes. Un repaso humano por la biografía del riojano que marcó la política y el deporte de la cuenca carbonífera.
En una íntima entrevista para la sección Biografía del streaming de Nano, Nicolás Brizuela —exconcejal e intendente interino mandato cumplido de Río Turbio— repasó su trayectoria de vida desde sus orígenes en el Norte argentino hasta convertirse en una figura central de la comunidad santacruceña. Lejos de los discursos estructurados, el diálogo se sumergió en el desarraigo, el valor del esfuerzo y la memoria colectiva de un pueblo que, según sus palabras, «empieza su aniversario en el cementerio».
«Yo no soy de Chilecito, soy de Malligasta. De ahí es toda la familia de mi viejo. Llegué a Río Turbio el 20 de junio del 87 en el colectivo El Pingüino; era de noche y había mucha nieve. Tenía 16 años, venía con un bajón grande por la muerte de mi vieja en el 85 y mi viejo me dio una opción: o trabajás o estudiás».
Raíces forjadas en el esfuerzo y el aula
El desembarco de Brizuela en el sur no fue fácil. Al ser menor de edad, para insertarse en el sistema educativo debió sortear trabas administrativas. Ingresó al Centro Educativo en Nivel Secundario (CENS) Número 6 como el primer alumno menor de la institución, gracias al respaldo de la profesora Mercado y al tutelaje de doña Leonor, dueña de la panadería Don Martín, donde Brizuela consiguió su primer empleo.
Antes de ingresar a la administración pública en 1991 —lugar donde se jubiló tras 30 años de servicio—, el riojano recorrió un extenso espinel en el sector privado local: trabajó en estaciones de servicio, fue mozo en el recordado comercio El Gato Negro, remisero en la agencia Santa Bárbara y encargado de la firma La Carmela.
La escuela política de Loreto Belforte
El salto de la actividad privada a la representación institucional estuvo marcado por el cobijo de una familia histórica de la cuenca: los Belforte. Brizuela recordó las profundas discusiones políticas con Loreto Belforte, concejal destituido por el golpe de Estado de 1976.
«Loreto fue la principal persona que me involucró en esto», afirmó. A partir de esa herencia, el exedil reivindicó la necesidad de reconocer a los pioneros y criticó las omisiones de los relatos oficiales sobre el proceso dictatorial en la región.
En ese sentido, trazó un paralelismo con el presente comercial de la localidad, lamentando la falta de protección estatal a los negocios que sostienen la economía en tiempos complejos: «Loreto me decía: ‘Afuera podés hablar todo, pero adentro hay que solucionar’. Me metí a la política, peleamos y hoy el planteo sigue siendo el mismo. Buscamos incentivar y beneficiar al comerciante mediante ordenanzas porque son los que bancan el tejido social».
El fútbol de la liga y la pasión por los fierros
El repaso biográfico también revivió las épocas doradas del deporte local. Brizuela rememoró sus tardes como rústico defensor («jugaba de 2 y de 4») en el Club de Ayer, enfrentando a rivales históricos como Gendarme Coronel, El Fortín o Mina 3, compartiendo equipo con figuras como el Chaqueño Prado, Carlitos Quiroga y Rulo Reinoso. «Jugábamos en la vieja cancha de River, tradicionalmente llamada ‘El Chorizo’, antes de que hicieran la escuela. Si había viento, las piedras te dejaban limpias las canillas», recordó entre risas.
Sin embargo, su mayor orgullo dirigencial fuera del municipio estuvo en el automovilismo. Desde su inicio como cronometrista en 1989 junto a Raúl Ferrari y Héctor Orellana, hasta su recordado debut en las pistas a bordo de un Fiat 600 donado, los fierros marcaron sus años más activos.
Entre 2001 y 2011, Brizuela asumió la presidencia de la Asociación de Volantes, un período recordado por el saneamiento administrativo de la institución. «Jurídicamente estaba todo perdido; no se rendían balances desde el 86. Rendimos 12 balances juntos», detalló, poniendo en valor el trabajo ad honorem de su equipo para reactivar las fechas de rally locales. Hoy, alejado de las pistas pero cercano al acompañamiento de su hijo en los talleres, concluyó la primera parte de la entrevista con la mirada puesta en el futuro de su familia, compuesta por su esposa Karina, sus hijos Ilen y Franco, y su nieta Romanela.







