El ministro de Hacienda, Fabián Blanco, confirmó que la masa salarial trepará a $94.000 millones tras el nuevo aumento. Advirtió que la Nación no envió los anticipos prometidos y que la coparticipación cayó $8.000 millones en términos reales por el derrumbe del consumo.
El gobierno de La Rioja recalibró su estrategia fiscal para enfrentar un escenario de asfixia financiera y caída de recursos coparticipables. El ministro de Hacienda provincial, Fabián Blanco, anunció que el impacto del nuevo incremento salarial otorgado a los estatales representará un costo extra de 12.200 millones de pesos, elevando la grilla salarial mensual de la administración pública a un total de 94.000 millones de pesos.
Para financiar parte de este bache y reactivar la economía local, la gestión de Ricardo Quintela decidió reflotar el pago con los Bonos de Cancelación de Deuda (BOCADE), popularmente conocidos como «Chachos», que representarán cerca del 15% del total del aumento.
«Era un requerimiento que venían solicitando los distintos actores de la economía local. El gobernador visualizó la situación y nos dio las instrucciones para volver a ponerlo en marcha», justificó Blanco, vinculando la medida directamente con la recesión. Según detalló el funcionario, para esta etapa no habrá costos de emisión: «Tenemos un stock de bonos que ya estaban impresos. En ese sentido vamos a generar un ahorro».
Sin embargo, el ministro de Hacienda dejó abierta la puerta para una emisión a futuro si la crisis se profundiza, al recordar que la Legislatura riojana tiene autorizado un tope de hasta 35.000 millones de pesos. «La posibilidad de imprimir está abierta, pero no es una decisión tomada; es algo que evaluará el gobernador en su momento», aclaró.
El frente con Nación: sin anticipos y con la coparticipación en rojo
La decisión de La Rioja de apalancarse en su cuasimoneda se da en medio de un nuevo capítulo de la disputa por los fondos federales con la Casa Rosada. Blanco confirmó que el dinero que la provincia esperaba del Gobierno central quedó congelado. «No llegó la plata. No nos dieron el anticipo que supuestamente íbamos a recibir», gatilló el jefe de la cartera económica.
A la falta de asistencia financiera discrecional se suma el impacto de la macroeconomía en los recursos automáticos. El funcionario reveló que durante el mes de junio la provincia sufrió una caída de 8.000 millones de pesos en términos reales en concepto de coparticipación federal.
Para Blanco, los supuestos repuntes de meses anteriores fueron un espejismo: «Se dio un dato oportunista que obedecía puramente a la estacionalidad de los vencimientos de impuestos nacionales (como Ganancias y Bienes Personales). Pero la realidad es que, indefectiblemente, por la falta de consumo el IVA iba a hacer mella en la recaudación y en la distribución».
El cronograma de los «Chachos» y la presión comercial
El Palacio de Hacienda riojano prevé mantener el esquema de circulación de los bonos hasta el mes de diciembre inclusive. El pago se ejecutará bajo una modalidad ya implementada en la primera ola de emisión: se liquidará de manera desdoblada, como un «evento salarial distinto», unos días después del cobro de la quincena.
Desde el Ejecutivo provincial apuestan a que la inyección de los «Chachos» actúe como un respirador artificial para el comercio minorista. «Va a alivianar bastante la situación de los agentes públicos y va a reactivar el consumo general. Tuvimos una reunión con las distintas cámaras comerciales y están con muchas expectativas», señaló Blanco.
Al trazar el panorama para el segundo semestre, el funcionario riojano evitó el optimismo y vaticinó meses complejos signados por la estanflación. «La situación es muy difícil. Vivimos una recesión con inflación que se ve a diario en las persianas de los comercios. Esta es una medida de emergencia para oxigenar a un sector que está muy golpeado», concluyó.




