El exsecretario de Comercio desembarcó en La Rioja con críticas a la política económica de Milei y reparos hacia la interna peronista, cuestionó la mirada «socialdemócrata» de Kicillof, y defendió el proteccionismo industrial
LA RIOJA.– En el marco de una serie de recorridas por el interior del país para presentar su plan de gobierno y la biografía Moreno por Moreno, el exsecretario de Comercio Interior de la Nación, Guillermo Moreno, hizo escala en esta capital. Desde la emblemática provincia norteña, cuna del federalismo y actual epicentro del debate por las cuasi monedas, el referente de Principios y Valores analizó el convulsionado mapa político nacional, la interna del Partido Justicialista (PJ) y las recetas económicas que, a su juicio, deberían guiar un futuro gobierno peronista.
Durante su paso por la Feria del Libro de La Rioja, invitado por la dirigente local Teresita «Tere» Luna, Moreno no escatimó cuestionamientos a la gestión del presidente Javier Milei y apuntó a la necesidad de «reindustrializar» el país. En un diagnóstico sombrío, el exfuncionario advirtió que la Argentina atraviesa un proceso de destrucción de puestos de trabajo por la falta de regulaciones frente al mercado internacional y la suba de tarifas sin una estructura de costos clara.
El debate geopolítico y la «desindustrialización»
Para Moreno, la crisis del peronismo y del país se inscribe en un profundo cambio global que la actual administración nacional no logra asimilar. El exsecretario planteó la discusión del presente como una puja entre el «Occidente ampliado» y China.
«La Argentina tiene una pertenencia a este Occidente ampliado y desde allí hay que tomar las decisiones con la República Popular China que garanticen que vas a volver a ser un país manufacturero. Si seguís permitiendo que se comercialicen productos chinos, que en el fondo son subsidiados, lo que hacés es depredar tus propios mercados», advirtió.
En defensa de sus controvertidas políticas de control de precios y regulaciones comerciales en la primera década de este siglo, Moreno trazó un paralelismo con líderes internacionales de corte proteccionista: «Donald Trump y Vladimir Putin están haciendo en economía lo que hicimos nosotros. Teníamos razón», argumentó.
La interna del PJ: «Kicillof piensa la economía mal»
De cara al escenario electoral del próximo año y la disputa por la conducción del peronismo, Moreno fue tajante en sus definiciones. Al igual que con el expresidente Alberto Fernández —a quien volvió a catalogar como «socialdemócrata»—, el exsecretario de Comercio marcó una profunda distancia conceptual con el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof.
«El problema con Kicillof es que piensa la economía mal. Ya fue ministro de Economía y no fue un buen ministro. Si no cambia su manera de pensar, no es un candidato genuino del peronismo», sentenció el dirigente, equiparando el modelo del gobernador bonaerense con la herencia recibida por la anterior gestión nacional.
Respecto de la exvicepresidenta Cristina Kirchner, Moreno reveló que mantiene escaso contacto presencial en los últimos meses, limitándose al envío periódico de informes técnicos. «Es la dirigente que hoy tiene más votos en el país, pero lo mejor es que se construya una conducción colegiada. Le sugerí armar una suerte de ‘Consejo Superior’», detalló, ponderando al legislador Miguel Ángel Pichetto y al gobernador riojano Ricardo Quintela como figuras con proyección nacional para liderar la reconfiguración partidaria.
Aval a los «Chachos» riojanos
Consultado por la puesta en vigencia de los Bonos de Cancelación de Deuda (Bocade), denominados popularmente «Chachos», implementados por la administración del gobernador Quintela para paliar la falta de fondos de origen nacional, el exfuncionario nacional les otorgó un pragmático voto de confianza.
«No tiene alternativa», aseveró Moreno respecto a la estrategia financiera del mandatario provincial. «Ante esta bestia que gobierna a nivel nacional, los gobernadores se la tienen que rebuscar de alguna manera. Es la herramienta que encontró La Rioja y le va a volver a dar resultado», concluyó, justificando la heterodoxia monetaria en las provincias como un mecanismo de supervivencia ante la asfixia fiscal impuesta por la Casa Rosada.







