El RIGI no reemplaza una estrategia riojana para atraer inversiones

Composición editorial con relieve montañoso, muestras geológicas, planos y una brújula

El Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones puede abrir una ventana, pero no reemplaza una estrategia provincial. Que La Rioja no figure entre los 16 proyectos RIGI aprobados debería leerse como una advertencia competitiva, no como una sentencia ni como una excusa para reducir el debate a una disputa entre la Casa Rosada y el Gobierno provincial.

La tesis de esta columna es sencilla: la Nación debe ofrecer reglas federales transparentes y La Rioja debe convertir su potencial minero, energético y productivo en una cartera pública de proyectos con etapas, requisitos, responsables y resultados verificables. Ninguna de las dos obligaciones anula a la otra.

Tres claves

  • El corte oficial del 11 de junio registró 16 proyectos aprobados por US$29.892 millones; La Rioja no aparece entre sus ubicaciones.
  • La ausencia no prueba que la provincia carezca de expedientes: la Nación informó 25 iniciativas en evaluación, pero no publicó su distribución territorial.
  • La Rioja ya cuenta con información minera, una ley de proveedores y activos energéticos; el desafío es integrarlos en una estrategia de inversión pública, medible y ambientalmente responsable.

Lo que el dato demuestra y lo que no

La información es concreta. El Ministerio de Economía comunicó 16 aprobaciones, 54.495 empleos directos e indirectos asociados a los planes y US$29.892 millones de inversión comprometida. También reportó 25 proyectos bajo evaluación por US$111.037 millones.

Esas cifras no equivalen a dólares ya desembolsados ni a trabajadores efectivamente contratados. Son compromisos y estimaciones vinculados a proyectos. Tampoco permiten afirmar que La Rioja tenga cero solicitudes, porque la plataforma nacional solo desagrega territorialmente las iniciativas aprobadas.

Esa limitación importa. Una opinión responsable no puede transformar una falta de detalle en una acusación. Pero tampoco debería ignorar el resultado visible: Jujuy y Catamarca, además de un proyecto compartido por Salta y Catamarca, ya obtuvieron resoluciones para inversiones mineras, mientras La Rioja todavía no aparece en el mapa de aprobaciones.

El RIGI es una herramienta, no un plan de desarrollo

El argumento favorable al régimen sostiene que la estabilidad fiscal, aduanera y cambiaria reduce riesgos para inversiones de larga maduración. En minería y energía, donde los desembolsos son altos y el recupero demora años, esa previsibilidad puede ser decisiva.

El contraargumento es igualmente atendible: medir el desarrollo solo por la cantidad de proyectos RIGI sería una simplificación. Los incentivos nacionales no sustituyen la licencia social, el control ambiental, el acceso al agua, la infraestructura, el vínculo con las comunidades ni la capacidad de retener proveedores y empleo local.

Ambas posiciones pueden ser verdaderas al mismo tiempo. Una provincia puede aprovechar un marco nacional sin renunciar a sus controles. También puede rechazar determinadas condiciones, pero entonces debe explicar cuál es su alternativa para movilizar inversión, generar exportaciones y crear trabajo formal.

La Rioja no parte de cero

El Sistema de Información Minera de La Rioja ofrece un visor de proyectos. La Ley provincial 10.799 creó instrumentos para proveedores y mano de obra local, con declaraciones juradas de compras y planes de contratación. En energía, el Gobierno informó que Arauco Solar V alcanzó 79,92 MW de potencia e inyecta generación al sistema nacional.

Esos elementos muestran capacidad institucional y activos concretos. Sin embargo, en las fuentes públicas revisadas no aparece una cartera única que permita seguir, proyecto por proyecto, la etapa geológica, la inversión prevista, los permisos, la infraestructura requerida, los plazos, las observaciones ambientales y el empleo potencial. Esta es una interpretación basada en la documentación accesible, no la afirmación de que esa planificación no exista dentro del Estado.

Publicarla produciría dos beneficios. Primero, permitiría distinguir anuncios de proyectos maduros. Segundo, obligaría a medir la gestión provincial con indicadores más útiles que una fotografía protocolar o una promesa de inversión.

Una agenda riojana posible

La respuesta no necesita empezar con otra ley ni con una campaña publicitaria. Puede comenzar con cuatro decisiones administrativas:

  1. publicar una cartera trimestral de proyectos, con etapas y limitaciones claramente identificadas;
  2. establecer plazos públicos para permisos, sin reducir controles ambientales;
  3. vincular cada iniciativa con necesidades de energía, agua, caminos, formación y proveedores;
  4. informar qué proyectos buscarán el RIGI, cuáles usarán otros regímenes y por qué.

La Nación, por su parte, debería desagregar los 25 expedientes en evaluación por provincia o, al menos, informar cuántos corresponden a cada jurisdicción sin revelar datos comerciales sensibles. La transparencia federal no puede comenzar recién cuando una inversión obtiene la aprobación.

El costo de convertir todo en una pelea

Si el oficialismo nacional presenta cada aprobación como prueba de que su modelo es el único posible, exagera el alcance de una herramienta. Si el Gobierno riojano responde atribuyendo toda ausencia a la discriminación nacional, evita rendir cuentas sobre la preparación local de los proyectos. Y si la oposición provincial usa el cero como demostración automática de fracaso, confunde una foto parcial con un diagnóstico completo.

La discusión más útil es menos estridente: qué inversión es deseable, qué condiciones debe cumplir, cómo se protege el ambiente, cuánto valor queda en La Rioja y qué información recibirá la sociedad antes de que las decisiones sean irreversibles.

Una oportunidad para medir mejor

La Rioja no necesita celebrar el RIGI como una solución mágica ni rechazarlo como un símbolo partidario. Necesita saber qué proyectos puede convertir en inversión responsable y qué obstáculos debe resolver para hacerlo.

El verdadero indicador no será aparecer una vez en un mapa nacional. Será construir una secuencia verificable: exploración, evaluación ambiental, financiamiento, infraestructura, proveedores, empleo y exportaciones. El RIGI puede ayudar al final de esa cadena. La estrategia riojana debe empezar mucho antes.

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