La apertura importadora y el derrumbe del consumo interno conforman una combinación crítica para el polo textil de La Rioja, uno de los principales centros fabriles de la provincia.
El subsecretario de Industria, Juan Sánchez, afirmó en una entrevista televisiva que las empresas enfrentan una competencia externa desigual mientras se reduce la capacidad de compra de las familias. El resultado, señaló, es una cadena que comienza con mercadería acumulada, continúa con suspensiones o despidos y puede terminar en cierres.
El funcionario remarcó que el impacto es especialmente fuerte en el sector textil, que concentra buena parte de la actividad industrial riojana. A su entender, una apertura sin protección para la producción nacional deja a las fábricas locales en desventaja frente a bienes importados.
Sánchez también repasó la experiencia de Usina de Industria, un programa provincial de capacitación que formó entre 700 y 800 personas. Aproximadamente 650 lograron ingresar a empresas privadas, pero muchas volvieron a perder su empleo con la retracción productiva. Algunas, relató, adquirieron máquinas de coser para generar ingresos de manera independiente.
Frente a ese escenario, reclamó políticas nacionales de apoyo a la industria y mecanismos que permitan sostener el trabajo. La recuperación, sostuvo, dependerá de que vuelvan a crecer el consumo, la producción y la capacidad competitiva de las empresas argentinas.




