El laberinto de las cuasimonedas: docentes privados exigen el pago de $100.000 en Chachos

El sindicato SADOP intimó a colegios riojanos por deudas del bono provincial y adicionales salariales. El retraso expone las asimetrías de financiamiento y la morosidad en las cuotas escolares en pleno ajuste del interior.

La reaparición de los instrumentos provinciales de deuda (BOCADE), conocidos popularmente como «Chachos», abre un foco de conflicto laboral en el sector privado riojano. Mientras la administración provincial normalizó el desembolso para el personal estatal, las instituciones educativas de gestión privada acumulan atrasos en la liquidación del bono extraordinario a sus plantas docentes.

El Sindicato Argentino de Docentes Privados (SADOP) denunció que la deuda ya alcanza los $100.000 por educador, correspondiente a dos cuotas impagas. Salvo excepciones como el Colegio Sagrado Corazón, que absorbió el pago con fondos propios, la mayoría de los institutos no estatales postergó la cancelación a la espera de partidas de asistencia oficial.

Intimaciones y regularización del incentivo

La secretaria general de SADOP La Rioja, Fernanda Huser, confirmó que las presentaciones gremiales ante la Secretaría de Trabajo forzaron la regularización del Incentivo Presencial del Educador (IPE) en establecimientos demandados, como el Colegio Caamaño. Sin embargo, la patronal eludió presentarse a la audiencia de conciliación, obligando a fijar un nuevo llamado administrativo.

«Los compañeros siguen esperando la definición provincial sobre el financiamiento a las empresas privadas. Las instituciones debieron adelantar los fondos a los trabajadores en lugar de trasladarles la demora», subrayó la dirigente gremial respecto a la falta de previsibilidad en las liquidaciones.

La crisis de ingresos en la educación privada

El conflicto en La Rioja refleja un dilema que recorre al interior del país: la tensión entre costos fijos salariales, la quita de transferencias discrecionales desde la Nación y la pérdida de cobrabilidad en las cuotas mensuales por el deterioro del ingreso familiar.

A la discusión por el bono complementario se suman reclamos por diferencias de escala en establecimientos no subvencionados de localidades como Chilecito y Aimogasta. La falta de canales directos entre patronales y docentes profundiza la incertidumbre en un sector que asume tensiones económicas paralelas al empleo público provincial.


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