La industria del Norte Grande alerta por la apertura importadora y reclama un régimen fiscal diferenciado

La Unión Industrial de La Rioja rechazó el sesgo del plan macroeconómico de Javier Milei. Proponen computar cargas patronales a cuenta de IVA para evitar el cierre de plantas fabriles.

El presidente de la Unión Industrial de La Rioja (UNIR), Juan Carlos Serrano, trazó un crítico diagnóstico sobre el impacto territorial del programa económico nacional. Frente al derrumbe del consumo interno y la apertura de importaciones, la entidad advirtió que la política de desregulación impulsada por la Casa Rosada desatiende las asimetrías de origen del interior productivo.

El dirigente fabril apuntó contra la falta de herramientas crediticias y el ingreso de bienes subsidiados que ejercen una competencia desleal sobre el entramado fabril. “Hay un dogmatismo excesivo al creer que los puestos que se pierden en la provincia de Buenos Aires se van a recuperar en Neuquén. La Constitución Nacional establece el desarrollo equitativo de todo el país”, remarcó.

La asimetría tributaria y la propuesta de UNINOR

Para frenar el deterioro productivo, las diez federaciones fabriles nucleadas en la Unión de Industrias del Norte Argentino (UNINOR) elevaron una propuesta de incentivo fiscal ante la UIA y los despachos federales. El proyecto central plantea computar el 40% de las contribuciones patronales del formulario 931 como crédito fiscal a cuenta del Impuesto al Valor Agregado (IVA).

Desde el sector argumentan que el esquema neutralizaría el sobrecosto de flete que padecen las provincias alejadas de los puertos. “No somos ineficientes. En los parques industriales del norte hay tecnología de vanguardia, pero la carga combinada de Ganancias, IVA e impuesto al cheque frente a países vecinos como Paraguay, que cobra el 15%, deja fuera de carrera al producto argentino”, detalló el directivo.

El límite de las medidas provinciales

El titular de UNIR reconoció las herramientas locales de mitigación, tales como la ley provincial de exención impositiva de 2019, la cesión de naves en comodato y los subsidios a la tarifa eléctrica. Sin embargo, advirtió que resultan insuficientes cuando el nivel de actividad general se contrae sin piso visible por la contracción del mercado interno.

Asimismo, cuestionó la mirada de los despachos porteños que acusan al sector de operar bajo condiciones de privilegio: “Nos dicen que estábamos cazando en un zoológico, pero ningún país serio desmantela su estructura fabril. El mundo central debate hoy la soberanía de sus manufacturas estratégicas frente al avance desregulado de los mercados asiáticos”.

El planteo expone el quiebre de consensos entre el modelo primario-exportador que promueve el gobierno central y el ecosistema manufacturero regional. Sin un rediseño de la matriz fiscal que compense la deslocalización geográfica, las entidades fabriles anticipan un escenario de parálisis productiva irreversible en el interior.


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