El Instituto para el Desarrollo Social Argentino (IDESA) advirtió que la estabilidad de precios ya no alcanza para reducir los indicadores sociales si no se recupera el trabajo de calidad. Con una tasa del 38,4% en la capital riojana y el parate en las fábricas y la construcción, la precarización laboral profundiza la crisis en la provincia.
El freno en la desaceleración inflacionaria encendió una luz de alarma estructural en el panorama socioeconómico del país. De acuerdo con el último informe del Instituto para el Desarrollo Social Argentino (IDESA), la tasa de pobreza en la Argentina subió del 28% al 32% de la población entre fines de 2025 y el primer semestre de 2026 (del 21% al 24% medido en hogares). El centro de estudios alertó que el mecanismo virtuoso mediante el cual la baja de precios recomponía ingresos informales llegó a su límite.
El análisis del instituto remarcó un fenómeno estadístico revelador: mientras que en las etapas de alta inflación la brecha de pobreza se ensanchaba, en el primer semestre de 2026 la brecha se mantuvo fija en el 36% de la Canasta Básica Total (CBT), pero la cantidad de pobres creció 4 puntos porcentuales. Esta disociación confirma que el deterioro actual ya no responde únicamente a la carrera precios-salarios, sino a la destrucción del empleo de calidad.
La trampa de la economía dual: enclaves que crecen frente al parate urbano
El reporte de IDESA subrayó que el equilibrio fiscal y la dureza monetaria permitieron cortar la emisión espuria, pero resultan insuficientes para encender los motores de la producción masiva. Subsiste en la economía argentina un esquema fragmentado:
- Sectores dinámicos: Únicamente se expanden ramas intensivas en capital como la energía, la minería, el agro y la intermediación financiera, que generan divisas pero tienen baja capacidad de absorción de mano de obra directa.
- Sectores generadores de empleo: Los rubros que sostienen la mayor cantidad de puestos de trabajo —la construcción, la industria manufacturera y los servicios comerciales— continúan atrapados en el aletargamiento debido a impuestos distorsivos, altas tasas y debilidad del consumo interno.
«La masiva destrucción de empleos de calidad redujo los ingresos de manera generalizada y muchos trabajadores que se encontraban al límite cayeron bajo la línea de pobreza», sentenció el informe de IDESA al explicar por qué la estabilidad de precios quedó corta.
El drama riojano: salarios estatales congelados y despidos en el Parque Industrial
Las conclusiones del informe nacional adquieren una dimensión crítica al proyectarse sobre La Rioja, una de las provincias más castigadas por la actual recesión productiva:
- El piso social se disparó al 38,4%: En el aglomerado urbano riojano, la pobreza alcanzó a 93.000 personas y al 26,6% de los hogares, ubicándose 6,1 puntos por encima del promedio nacional (32,3%) relevado por el INDEC.
- Crisis en el Parque Industrial: La advertencia de IDESA sobre la parálisis manufacturera sintoniza con el parate en las plantas textiles, de confección y de calzado en la capital riojana, afectadas por la apertura comercial y la caída del 4,6% en la industria fabril nacional reportada por el EMAE. Sin horas extras ni suspensiones contenidas, los ingresos de los operarios quedaron por debajo de la línea de subsistencia.
- Parálisis total de la construcción: El freno a la obra pública nacional y el derrumbe de la construcción (-3,3% interanual) destruyeron miles de jornales formales e informales en territorio riojano, empujando a albañiles y cuentapropistas al lote de la indigencia (que ya afecta al 4,7% de los riojanos, unas 11.000 personas).
- Asfixia en el empleo público: Siendo el Estado el principal empleador provincial, la caída del 12% real en la recaudación de Ingresos Brutos y el recorte de fondos discrecionales de la Casa Rosada limitaron las mejoras salariales, licuando el poder de compra de la planta estatal frente a una Canasta Total que en el NOA cerró junio en $397.841 por adulto equivalente.
Sin reactivación laboral, no hay salida sustentable
La advertencia de IDESA marca el sendero para el segundo tramo de 2026: sin generación de trabajo formal privado, el piso de pobreza se mantendrá rígido. Para La Rioja, donde el gasto en supermercados tocó un mínimo de $27.602 por habitante y las ventas en comercios minoristas están en el piso federal, la estabilidad cambiaria no se traduce en alivio social.
El informe concluye con una advertencia política e institucional: si la estabilización macroeconómica no viene acompañada con una urgente normalización de las condiciones para producir y contratar en el interior, el costo social terminará socavando la tolerancia ciudadana hacia las reformas en curso.
El informe
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