Con o sin ley de lemas, y con el calendario electoral abierto a conveniencia, Ricardo Quintela exhibió en un acto de seguridad a su mesa chica: un mensaje contundente de cohesión que dejó el faltazo de Teresita Madera y la creciente gravitación de Luz Santángelo en el centro del tablero.
En la política riojana, las casualidades protocolares no existen; existen las puestas en escena milimétricamente calculadas. La designación y jura de 272 efectivos de la Policía de la Provincia y del Servicio Penitenciario en el Paseo Cultural Pedro Ignacio de Castro Barros trascendió largamente la gestión institucional de la seguridad: fue la cristalización de una estrategia de poder que ya mira fijamente al 2027.
Flanqueado por las fuerzas y con el recinto colmado, Ricardo Quintela no solo mostró capacidad operativa del Estado, sino que alineó a su lado a los nombres clave de su arquitectura política. La foto de primera línea funcionó como un parte de situación hacia adentro y hacia afuera del peronismo local:
- El núcleo duro de la gestión y la rosca territorial: La presencia activa del intendente de la Capital, Armando Molina, ratificó la simbiosis indispensable entre provincia y municipio capitalino, mientras que la diputada nacional Gabriela Pedrali aportó el peso político y legislativo de confianza ciega para el Gobernador.
- El interior profundo y la línea de seguridad: El intendente de Chilecito, Rodrigo Brizuela y Doria, sumó el músculo del segundo departamento más gravitante de la provincia; escoltando la primera fila junto al ministro de Seguridad, Justicia y Derechos Humanos, Miguel Zárate, responsable directo del área en exhibición.
- El ascenso y la voz de gabinete de Luz Santángelo: La presencia y el protagonismo de Luz Santángelo Carrizo no fueron un detalle menor en el escenario. En los pasillos de la Casa de las Tejas resuena con cada vez más fuerza su posicionamiento en el rol de Jefa de Gabinete, ocupando un lugar neurálgico y desplazando el protagonismo de Juan Luna Corzo. Esa gravitación se tradujo también en el plano discursivo e institucional a través de sus redes:
«La seguridad no se construye solamente con equipamiento o infraestructura. Se construye todos los días a partir del compromiso de mujeres y hombres que eligen estar presentes cuando la comunidad los necesita… También fue una jornada especial para reconocer el trabajo realizado durante estos años por el compañero y amigo Miguel Zárate al frente del Ministerio… Con dedicación, planificación y una mirada permanente sobre las necesidades de la provincia, acompañó un proceso que hoy permite que La Rioja se encuentre entre las provincias más seguras del país.»Con este posicionamiento, Santángelo no solo ofició de articuladora central, sino que asumió la voz política para blindar, ponderar y coordinar áreas sensibles de la gestión gubernamental. - La gran ausente del escenario: En un armado que buscó irradiar plenitud y cohesión absoluta, la notable ausencia de la vicegobernadora Teresita Madera no pasó desapercibida para el radar político. En un momento donde cada gesto y cada metro de cercanía cotizan en alza dentro de la interna oficialista, su falta en la foto de familia encendió suspicacias y lecturas sobre el verdadero alcance de la sintonía en la cúspide del poder provincial.
El tablero hacia 2027: reglas flexibles, estructura rígida
El horizonte electoral provincial ingresó en una fase de definiciones subterráneas pero determinantes. Las alternativas están abiertas en el laboratorio quintelista: elecciones desdobladas o unificadas, y el debate latente sobre la implementación o no de una ley de lemas como herramienta de contención y acumulación partidaria.
Sin embargo, el factor invariable de la ecuación es la decisión de Quintela de no ceder el timón. Ante cualquier ingeniería jurídica o electoral que termine adoptándose, la garantía de retención del poder descansará sobre los cimientos tradicionales del oficialismo: control territorial, alineamiento de intendentes de peso, recambio de piezas estratégicas en el gabinete y una férrea disciplina de mando.
La convocatoria de las fuerzas de seguridad operó como metáfora perfecta: orden cerrado, disciplina de fila y una cadena de lealtades a la vista. Mientras el escenario nacional impone restricciones y tensiones financieras, en La Rioja el gobernador exhibe volumen propio y define quiénes integran su trinchera principal, dejando un mensaje directo a propios y ajenos: la carrera por el 2027 ya comenzó, y el quintelismo jugará con todo el peso de su estructura.
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