La autocrítica de Gustavo Luna que sacude al PJ riojano: «Los oficialismos pierden»

El ministro de Turismo y Culturas leyó el revés del progresismo en Brasil como un síntoma continental de época. Advirtió sobre la «bronca contra quién gobierna» y llamó a reconstruir la conexión con la sociedad. Un mensaje con destino directo a la mesa chica de la Casa de las Tejas.

La lectura de los resultados electorales en Brasil sigue provocando esquirlas en el arco político riojano. Pero esta vez, el análisis no vino desde el entusiasmo libertario de Martín Menem o Gino Visconti, sino desde las entrañas del propio gabinete de Ricardo Quintela. A través de una reflexión directa en sus redes sociales, el ministro de Turismo y Culturas, Gustavo Luna, ensayó un diagnóstico de crudo realismo que interpela de lleno al justicialismo local.

«La elección en Brasil muestra lo que parece una constante en Latinoamérica: los oficialismos pierden. La frustración de un sistema muy injusto y la altísima polarización de los electorados da lugar a que la bronca que se proyecta sobre quién gobierna, que carga con el desgaste y la responsabilidad, incline la balanza», advirtió el funcionario provincial, desmarcándose de los análisis complacientes.

Frente a esa tendencia de repliegue de los gobiernos de turno, Luna dejó una receta para la supervivencia del espacio: «Creo que sobre esa base hay que construir esperanzas, certezas y propuestas para los electorados. Y eso sólo se logra con conexión y diálogo».

La advertencia al microclima del poder

El planteo del titular de Turismo trasciende el plano del ensayo geopolítico. Para el peronismo que conduce La Rioja de manera ininterrumpida desde 1983, admitir que «los oficialismos pierden» por el desgaste acumulado de la gestión encierra una advertencia explícita hacia adentro del propio palacio gubernamental.

En momentos en que la Casa de las Tejas enfrenta la peor poda de fondos de origen nacional y procesa las tensiones internas para definir la fórmula sucesoria hacia 2027, el mensaje de Luna apunta contra el encapsulamiento de la dirigencia tradicional. La «bronca» canalizada por el electorado —un combustible que a nivel nacional catapultó a Javier Milei y que en La Rioja mantiene un piso electoral firme para La Libertad Avanza— no se neutraliza con mera inercia de aparato ni apelando a viejas lealtades partidarias.

Conexión social frente a la apatía

Al reclamar «conexión y diálogo», Luna toca una cuerda sensible dentro de la estrategia oficialista. Mientras el Ejecutivo provincial debe hacer equilibrio para pagar la masa salarial y sortear frentes de conflicto judicial y gremial —como los litigios docentes por el descuento de incentivos—, el ministro pone sobre la mesa la necesidad imperiosa de renovar el contrato electoral con la ciudadanía riojana.

La reflexión de uno de los miembros más experimentados del elenco provincial funciona como un llamado de atención para la primera plana peronista: si el oficialismo no logra metabolizar las demandas de un electorado desencantado y ofrecer «certezas y propuestas», la ola de recambio que barre administraciones en toda la región podría encontrar en La Rioja su próxima réplica territorial.


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