El espejo de las encuestas enciende las alarmas en el PJ: Martín Menem lidera con el 34% y Quintela acelera su repliegue institucional

Los sondeos que manejan tanto Fernando Torres para Teresita Madera como «Lule» Menem en la Casa Rosada y Fernando Rejal muestran números casi idénticos: el presidente de la Cámara baja aventaja por ocho puntos a la vicegobernadora. Con el fantasma del «pato rengo» si desdobla y el debate por la ley de lemas sepultado, el Gobernador evalúa unificar con la presidencial de 2027, encabezar la lista a diputado nacional y dejar cerrados los resortes de la Justicia y el Tribunal de Cuentas.

En los laboratorios electorales más reservados de La Rioja y de la Casa Rosada circula un diagnóstico que ya no admite dobles lecturas: las encuestas de intención de voto para la gobernación que encargó Fernando Torres —esposo y jefe de campaña de la vicegobernadora Teresita Madera— y las que monitorea de cerca Eduardo «Lule» Menem desde la Secretaría General de la Presidencia en Balcarce 50 son casi un calco milimétrico. Idénticos registros tiene sobre su escritorio el senador nacional Fernando Rejal, quien también aspira a competir por la sucesión.

La foto actual del tablero riojano arroja datos categóricos:

  • Martín Menem: Lidera con una intención de voto consolidada del 34%, ratificándose como la figura que con mayor fidelidad tracciona y capitaliza la marca libertaria de Javier Milei en suelo riojano.
  • Teresita Madera: Se ubica como la perseguidora oficialista con el 26%, ocho puntos por detrás del libertario.
  • El resto del mapa: Permanece en discusión abierta y atomizado entre terceras fuerzas y los demás aspirantes peronistas y opositores.

El número enciende todas las luces rojas en la Casa de las Tejas: con ese 26%, Madera sola no llega. La multiplicidad de precandidatos peronistas en carrera no hace más que provocar una fuga y dispersión de votos que debilita el piso electoral del Partido Justicialista.

El dilema del calendario: el abismo del «pato rengo»

Frente a la dispersión interna, desde las tertulias políticas en su finca «La Seis», el exgobernador Luis Beder Herrera había sugerido reflotar una ley de lemas para sumar el caudal de todos los sectores bajo un mismo paraguas. Sin embargo, en el riñón quintelista descartaron el atajo: la herramienta legislativa genera desgaste social, no garantiza un resultado automático y encierra el riesgo de una judicialización impredecible.

En este marco, el gobernador Ricardo Quintela resolvió mantener el esquema clásico: las elecciones provinciales se realizarán en octubre de 2027 de manera unificada con las nacionales y bajo la ley electoral vigente, con el sistema de colectoras plenamente activo.

La decisión responde a un dilema de poder existencial para el mandatario riojano. Si Quintela decidiera adelantar las elecciones provinciales al primer semestre de 2027, el resultado sería lapidario para su capacidad de mando:

  • Si el peronismo perdiera frente a Martín Menem, el Gobierno provincial entraría en un colapso político prematuro con meses de transición por delante.
  • Si el oficialismo ganara, el poder real se trasladaría de forma inmediata y automática hacia el gobernador electo.

En ambos escenarios, un desdoblamiento transformaría a Quintela en un «pato rengo», vaciando la autoridad de la Casa de las Tejas a más de medio año de entregar el bastón de mando.

La cuña radical: una apuesta de resultado incierto

Para compensar la brecha de ocho puntos que exhibe Menem sobre Madera, un sector del gabinete quintelista insiste en la táctica de oxigenar a la Unión Cívica Radical y a otros referentes no libertarios —como el canal abierto entre el Consejo Económico y Social y Gustavo Galván, las reuniones con «Radicalismo Auténtico» y la irrupción de Felipe Álvarez en el cuadrilátero opositor—.

El cálculo teórico de la Residencia Oficial busca inflar una opción intermedia que retenga el voto opositor tradicional e impida que la boleta violeta concentre todo el voto bronca. No obstante, en la mesa chica del oficialismo admiten con crudeza que nadie puede asegurar que la maniobra funcione: la potencia nacional de la marca Milei podría terminar devorándose a las opciones moderadas, frustrando la trampa de pinzas.

La ingeniería de la fórmula: Madera, el cupo femenino y el interior

En la ingeniería de la boleta provincial, Quintela ya avisó que uno de los dos integrantes de la fórmula gubernamental deberá ser su representante directo. La premisa desató un complejo nudo político:

  1. Gabriela Pedrali: La diputada nacional asoma en el consenso del quintelismo puro como la delegada natural del Gobernador, pero su eventual postulación choca de frente con las pretensiones de Teresita Madera. Ambas disputan el mismo perfil y una hipotética fórmula Madera–Pedrali abriría una inédita discusión técnico-constitucional sobre la alternancia de género y la paridad/cupo, además de concentrar la boleta en la Capital.
  2. Florencia López: La senadora nacional y exintendenta de Arauco se encuentra en una situación análoga, empujando su volumen político desde el interior para reclamar un lugar central en la fórmula provincial.
  3. El binomio Madera–Brizuela y Doria: Hoy por hoy, las encuestas indican que el esquema más factible y competitivo sigue siendo la fórmula cruzada entre la vicegobernadora y el intendente de Chilecito, Rodrigo Brizuela y Doria, logrando amalgamar a la Capital con el Valle de Antinaco-Los Colorados para equilibrar territorialmente la contienda frente a los libertarios.

El repliegue de Quintela: fueros parlamentarios y control institucional

Con el cierre de su ciclo como gobernador a la vista, Ricardo Quintela comenzó a diseñar su propio operativo de repliegue y protección política. En los pasillos del justicialismo ya se da prácticamente por hecho que el Gobernador encabezará la lista de candidatos a diputado nacional en 2027, garantizándose fueros parlamentarios y presencia en el Congreso de la Nación, llevando en los puestos expectantes de la nómina a su colaboradora de máxima confianza, la secretaria de Comunicación y Planificación Pública, Luz Santángelo Carrizo.

Al mismo tiempo, la Casa de las Tejas ejecuta con prolijidad su legado de contención institucional antes de traspasar el poder. La llegada del ministro Miguel Zárate a la Fiscalía General, el control del Consejo de la Magistratura en manos de Karina Becerra, la gravitación de Gabriela Asís en el Tribunal Superior de Justicia y la inminente movida para consolidar la mayoría política en el Tribunal de Cuentas completan el cerrojo.

En un escenario donde el PJ corre desde atrás en las encuestas frente a Martín Menem y la provincia afronta un severo estrangulamiento económico, el oficialismo riojano juega a dos puntas: diseña una ingeniería electoral quirúrgica para retener la provincia con colectoras y cuñas opositoras, mientras Quintela deja cerrado el mapa de la Justicia y los organismos de control para asegurarse inmunidad y tranquilidad política cuando abandone el sillón de la Gobernación.


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