Crisis en el gabinete: el círculo íntimo de Quintela exige la renuncia de Ariel Puy Soria y Fernando Rejal ya intervino para blindarlo

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Las denuncias judiciales de Facundo Puy desataron un vendaval de pases de factura en la Casa de las Tejas. La familia del gobernador reclama la cabeza del ministro de Vivienda y en Chilecito preparan una ofensiva en su contra, mientras Teresita Madera observa con alarma el deterioro del gobierno.

El impacto político de la ruptura pública protagonizada por Facundo Puy alcanzó el despacho principal de la Casa de las Tejas y quebró la convivencia interna del oficialismo riojano. Las declaraciones del exconcejal capitalino y su posterior judicialización en los tribunales federales provocaron un terremoto en el seno del gobierno provincial, desatando una cacería donde el denominado «quintelismo familiar» exige de manera tajante la renuncia inmediata del ministro de Vivienda, Tierras y Hábitat Social, Ariel Puy Soria.

El círculo íntimo del gobernador —integrado por los parientes directos que ocupan puestos clave en la administración y que fueron blanco explícito de las acusaciones del joven dirigente— responsabiliza al funcionario de no haber frenado las denuncias públicas de su hijo. En los pasillos gubernamentales sostienen que su continuidad en el gabinete resulta insostenible frente al desgaste que generó la exposición mediática sobre el manejo de fondos, la asignación de tierras y las presuntas maniobras de hostigamiento.

Rejal al rescate y el freno a la purga de ministros

Meses atrás, la reacción inicial de Ricardo Quintela fue terminante: estuvo a punto de solicitar la dimisión de Puy Soria para descomprimir el enojo de su entorno doméstico. Sin embargo, el desplazamiento fue abortado en el acto por una intervención de urgencia del senador nacional Fernando Rejal. El legislador chileciteño intervino directamente ante el mandatario provincial para frenar la expulsión, advirtiéndole sobre las consecuencias institucionales que provocaría una purga en el momento de mayor debilidad de la gestión.

La maniobra de Rejal no respondió únicamente a una cuestión de solidaridad personal, sino a una estricta necesidad de supervivencia política. Puy Soria representa la pata territorial en la Capital del bloque que el senador conformó junto al exgobernador Sergio Casas y al secretario de Ambiente, Santiago Azulay, para presionar por el adelantamiento de las elecciones provinciales a mayo de 2027 y sostener la precandidatura a gobernador de un hombre del interior.

Si Quintela hubiera avanzado con la cesantía del ministro de Vivienda, el costo habría sido la fractura definitiva con el bloque de Chilecito y la pérdida de control sobre la bancada oficialista en la Legislatura provincial, abriendo un frente de conflicto inmanejable para el Ejecutivo.

Chilecito huele sangre y prepara el contraataque local

Mientras en la Capital el ministro se sostiene gracias al blindaje impuesto por el senador nacional, en el departamento Chilecito los sectores justicialistas enfrentados históricamente a su conducción comenzaron a coordinar una ofensiva para despojarlo de cualquier influencia en el armado departamental.

Con raíces históricas en el peronismo del oeste, el distrito natal de la familia se transformó en el terreno donde sus rivales locales buscan facturarle años de acumulación de poder y el manejo discrecional de la obra pública. Diversos cuadros del justicialismo chileciteño preparan pronunciamientos y pedidos de informes para aislar al ministro de la mesa de discusión territorial de cara a 2027.

«En el departamento ven la oportunidad perfecta para desplazar a Ariel de la rosca local y cobrarle viejas deudas políticas», admiten fuentes del justicialismo del oeste, donde la figura de Puy Soria siempre cosechó resistencias entre las distintas facciones comunales.

La alarma de Teresita Madera ante el desmadre político

En medio de este fuego cruzado, la vicegobernadora Teresita Madera observa los acontecimientos con extrema preocupación. La titular de la Función Legislativa advierte que el pase de facturas dentro del gabinete no hace más que erosionar la capacidad de respuesta del gobierno provincial en un contexto social ya castigado por la inflación y la parálisis de obras.

Madera, quien viene resistiendo los intentos de la mesa chica de Quintela por relegarla al segundo término de una fórmula provincial encabezada por Gabriela Pedrali, transmitió a su entorno más cercano que la descomposición del gabinete deja al peronismo sin margen de defensa frente al avance de Martín Menem. Para la vicegobernadora y su armador político, el ministro Ernesto Pérez, una administración envuelta en escándalos judiciales y reproches familiares termina entregando en bandeja la gobernación a los libertarios.

La Casa de las Tejas quedó atrapada en una guerra de trincheras donde ya no rige la disciplina partidaria. Con un gobernador presionado por su familia, un ministro sostenido a la fuerza por los caudillos del interior y una causa penal federal que avanza en los tribunales, el oficialismo riojano se asoma a una crisis de gobernabilidad que amenaza con dinamitar cualquier intento de ordenamiento electoral.

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