«Este 17 no es para recordar, es para volver»: Armando Molina selló su pacto histórico con Quintela y llamó a movilizar la Capital

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A través de un encendido manifiesto y un emotivo collage de cuatro décadas de militancia bajo el lema «Gitano sos la esperanza», el intendente capitalino consagró al gobernador como el líder indiscutido frente al ajuste de Javier Milei. La doble señal política ordenó la interna del peronismo riojano de cara a la sucesión de 2027.

La conmemoración del Día de la Lealtad dejó una contundente definición política y doctrinaria en la cúspide del oficialismo riojano. El intendente del departamento Capital, Armando Molina, desplegó una calculada estrategia en dos tiempos: primero lanzó una proclama de fuerte tono militante convocando a la resistencia activa contra el modelo económico de la Casa Rosada, y minutos después selló ese posicionamiento con la publicación de un archivo fotográfico que recopila más de cuarenta años de sociedad política inalterable junto al gobernador Ricardo Quintela, bajo la síntesis «LEALTAD… RQ».

«Hace 81 años, el pueblo salió a la calle y cambió la historia. Hoy nos toca otra vez. Frente a un modelo que ajusta salarios y jubilaciones, abandona la universidad, la salud y la obra pública, y pretende una Argentina endeudada, desigual y sin esperanza, nuestra respuesta es la misma de siempre: organizarnos, movilizarnos y luchar», proclamó el jefe comunal desde el Palacio Ramírez de Velasco, advirtiendo que la fecha patria «no es para recordar, es para volver a Perón».

El manifiesto militante: «Organizarse, movilizarse y luchar»

La proclama de Molina apuntó a despabilar a las estructuras partidarias frente a las consecuencias concretas que el recorte de transferencias federales provoca en los municipios del interior. El mandatario municipal remarcó que la parálisis de la obra pública y el congelamiento de partidas presupuestarias obligan al justicialismo a ganar las calles y abandonar la pasividad administrativa.

«El pueblo no se salva solo y nadie se realiza en una comunidad que no se realiza», advirtió el intendente, conectando el reclamo salarial y productivo con la doctrina comunitaria histórica. En su mensaje, fijó una frontera infranqueable con el proyecto libertario: «La Patria no se vende, la Patria se defiende. Desde nuestra Capital no vamos a mirar desde afuera; vamos a estar con un oído en el pueblo, las banderas en alto y la esperanza organizada. Porque las banderas no flamean solas».

Cuatro décadas de lealtad: de «Gitano sos la esperanza» al poder

Para dotar de sustento material y emotivo a su pronunciamiento, Molina difundió un montaje visual que reconstruye los hitos compartidos junto a Quintela desde los albores de la recuperación democrática en 1983. La pieza rescató una emblemática fotografía de archivo con un automóvil de campaña que portaba el cartel «Gitano sos la esperanza», entrelazada con postales de ambos dirigentes caminando abrazados, recorriendo barriadas y compartiendo actos institucionales bajo las consignas «Unidad», «Perón» y «Lealtad».

La imagen central del collage, que muestra a ambos subiendo de espaldas las escalinatas de un edificio público con los brazos entrelazados sobre los hombros, expone el núcleo duro sobre el que se estructuró el quintelismo contemporáneo. La sociedad política entre ambos atravesó la gestión comunal en la Capital y la posterior llegada a la Casa de las Tejas, consolidando un esquema de conducción compartida que resistió las sucesivas mutaciones del peronismo vernáculo.

Ordenamiento en la interna del PJ y la batalla por retener la Capital

El doble gesto de Molina tuvo una lectura inmediata en el tablero político de la provincia. En momentos en que se intensifican los posicionamientos hacia el recambio institucional de 2027 —con figuras del gabinete lanzadas a la disputa capitalina y sectores opositores que agitan la hipótesis de fracturas internas—, el intendente ratificó que la lealtad hacia la figura de Quintela se mantiene inquebrantable.

«En La Rioja tenemos conducción. Ricardo Quintela eligió defender nuestra provincia, el federalismo, el trabajo y a los que más necesitan. RQ es esperanza, hay otro camino», subrayó Molina, despejando cualquier margen de especulación sobre desmarques prematuros en el distrito cabecera. La exhibición de fidelidad histórica funcionó como un recordatorio a la dirigencia de que las decisiones estratégicas continúan concentradas en el binomio que gobierna la provincia.

La reafirmación de esta alianza coincide además con el desafío electoral más complejo del justicialismo riojano: recuperar terreno en la ciudad Capital, donde La Libertad Avanza demostró una fuerte inserción territorial en las últimas elecciones legislativas. Al conjugar la mística del 17 de Octubre con cuatro décadas de militancia territorial, Molina cerró filas con la gobernación para consolidar a la Capital como la trinchera política desde donde el peronismo resistirá el ajuste nacional.

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