El diputado provincial Julio Reinoso confirmó que el bloque legislativo de Arauco trabaja en la declaración de emergencia productiva tras el pedido formal de la Cámara de Industriales Olivícolas. La planta insignia de Aimogasta redujo su plantel a 300 operarios y el valor del kilo abonado a los productores se desplomó de $1.850 a $600 en apenas una temporada.
El complejo agroindustrial del norte riojano atraviesa uno de sus momentos más críticos en décadas. La Cámara de Industriales Olivícolas de La Rioja (CIOLAR), presidida por José Hilal, elevó una solicitud formal a los representantes parlamentarios del departamento Arauco para declarar por ley la emergencia económica, productiva y laboral del sector olivícola en toda la provincia, iniciativa que alcanzará de manera prioritaria a las cuencas de Arauco, Chilecito y la Capital.
El diputado departamental Julio Reinoso confirmó que, junto a sus pares de bancada Nicolás Martínez y Pablo Leo, mantuvieron reuniones de trabajo para redactar el proyecto que ingresará a la Cámara de Diputados en la primera sesión ordinaria de noviembre. La gravedad de la situación quedó expuesta al confirmarse que la firma Agro Aceitunera S.A. (Nucete), la mayor procesadora de aceituna de mesa del país radicada en Aimogasta, registró serios inconvenientes de liquidez y debió abonar los salarios de su personal después del día 20 del mes, un atraso que no ocurría desde hacía diez años.
Demoras salariales en Nucete y reducción de puestos de trabajo
«No nos sorprendió el pedido de emergencia porque el cuadro de situación es sumamente delicado. Si la fábrica más grande del departamento, que cuenta con una estructura consolidada, tiene dificultades para pagar los sueldos en tiempo y forma, el escenario para los pequeños y medianos establecimientos es todavía más asfixiante», alertó Reinoso en declaraciones radiales.
El legislador remarcó la transformación laboral que sufrió Aimogasta, una comunidad cuya economía históricamente dependió del dinamismo privado y no del empleo público provincial o municipal. En su momento de apogeo productivo, Nucete llegó a albergar a más de 1.200 familias trabajadoras; sin embargo, sucesivas reestructuraciones redujeron la dotación de la planta a unos 300 operarios permanentes, mientras varias fábricas de menor escala cerraron sus persianas de forma definitiva.
Los exempleados que intentaron reconvertirse en comerciantes locales sufrieron el impacto de la recesión general. «Quienes cobraron indemnizaciones y abrieron pequeños negocios hoy enfrentan la parálisis del consumo. Las medidas económicas de la administración nacional están castigando a industriales, comerciantes y asalariados por igual», fustigó el legislador de Arauco.
El derrumbe del precio: de $1.850 a $600 por kilo de aceituna
Uno de los factores determinantes del ahogo financiero de los productores radica en la estrepitosa desvalorización de la materia prima. Durante la cosecha anterior, el kilo de aceituna en finca se liquidaba a un promedio de $1.850. En la última campaña, los compradores comenzaron ofreciendo entre $800 y $850 por kilo, para luego perforar ese piso hasta liquidaciones finales que oscilaron entre los $750 y apenas $600.
La caída nominal superior al 67% pulverizó la rentabilidad del sector primario en un contexto donde los costos de extracción de agua subterránea se multiplicaron con los fuertes incrementos en las tarifas eléctricas de los pozos de riego, sumados a las subas continuas en combustibles y fletes hacia los puertos.
Desde la entidad empresaria argumentan que la baja responde a una combinación de factores externos e internos: la disminución de las ventas en el mercado doméstico, el retroceso en la cotización internacional del aceite de oliva y la aceituna que también afecta a competidores de la Unión Europea como España e Italia, y la pérdida de competitividad cambiaria para exportar.
El trámite parlamentario previsto para noviembre
Frente a este escenario, los tres diputados de Arauco acordaron con el Ministerio de Producción y Desarrollo Económico los aspectos técnicos de la normativa para dotar al Ejecutivo de herramientas de asistencia financiera, prórrogas tributarias locales y gestiones ante la distribuidora Edelar para atenuar el peso del cuadro tarifario en las bombas de extracción.
«Mantuvimos dos encuentros de coordinación con los diputados del departamento y la semana próxima cerraremos el borrador definitivo junto a la Cámara Olivícola. Nuestro objetivo es que el proyecto tome estado parlamentario en la primera semana de noviembre y pase de inmediato a la Comisión de Producción para tener despacho favorable», precisó Reinoso.
La ley contemplará la adhesión de los municipios con plantaciones activas y buscará preservar las pocas fuentes laborales formales que sostienen la actividad en el cordón norte de la provincia.
Sintonía con la emergencia vitivinícola de Chilecito
El reclamo de los olivícolas converge con la crisis que golpea a la vitivinicultura en el oeste riojano. En la Comisión de Producción de la Legislatura ya se analiza un proyecto similar que declara la emergencia productiva y laboral para el Valle de Antinaco-Los Colorados, impulsado por el sindicato de obreros de la vid y bodegueros tras el freno del consumo y el corte de la cadena de pagos en las cooperativas chileciteñas.
Ambos sectores coinciden en que la eliminación de subsidios energéticos nacionales y la apertura importadora deterioraron el esquema de costos del interior productivo. Con el tratamiento conjunto de ambas emergencias en el recinto legislativo, el peronismo parlamentario buscará visibilizar el daño que las políticas desregulatorias del gobierno central provocan sobre las economías regionales de La Rioja.




