El estudio elaborado por las economistas Laura Caullo y Guadalupe Galíndez en base a datos del INDEC demuestra que en los últimos diez años las horas trabajadas subieron un 11% y el capital un 14%, pero la producción apenas creció un 3%. Los rubros que concentran el 71% del empleo —Comercio (-15%), Hotelería y Gastronomía (-16%), Construcción (-11%) e Industria (-9%)— sufrieron el mayor retroceso, explicando por qué en provincias como La Rioja las fábricas textiles operan al 44% y los sueldos no llegan al día 20.
Detrás del fenómeno de los trabajadores formales e informales que suman changas, horas extras o un segundo empleo pero aun así no logran llenar el changuito del supermercado ni cubrir el resumen de la tarjeta de crédito a fin de mes, se esconde un deterioro estructural que lleva una década carcomiendo los cimientos de la economía argentina. Hoy, cada hora de esfuerzo frente a una máquina, un mostrador o un volante rinde sustancialmente menos riqueza que hace diez años.
De acuerdo con el último informe publicado en Novedades Económicas del IERAL (Fundación Mediterránea) por las investigadoras Laura Caullo y Guadalupe Galíndez sobre la Cuenta de Generación de Ingresos del INDEC, en la Argentina con una hora de trabajo hoy se produce un 6% menos que en 2016. Dicho de manera directa: para generar exactamente el mismo volumen de bienes y servicios que hace una década, hoy la sociedad necesita poner muchas más horas de trabajo sobre la mesa.
Más sudor y más máquinas para un estancamiento del 3%
El relevamiento técnico desarma el argumento de que la crisis productiva argentina obedece a la falta de esfuerzo laboral o de equipamiento básico. En la última década, la cantidad total de horas trabajadas en el país creció un 11% y los servicios de capital aumentaron un 14% (lo que implica que cada hora trabajada cuenta con un 3% más de capital disponible). Sin embargo, la producción total de la economía creció un raquítico 3% en diez años.
¿Por qué más trabajo y más capital producen menos por hora? Las autoras apuntan al corazón de la ineficiencia macroeconómica e institucional del país: la Productividad Total de los Factores (PTF) —el indicador que mide cómo se combinan los recursos a través de la tecnología, la innovación, la logística, las reglas de juego y la gestión— se desplomó un 7% en la década (cayendo de una base 100 en 2016 a un piso de 90 en 2024 y apenas 93 en el último cierre anual).
La fractura del empleo: el 71% de los trabajadores está en sectores en retroceso
El dato más inquietante del informe del IERAL aparece cuando se abre la planilla rama por rama de actividad, dejando al descubierto una economía partida en dos velocidades totalmente desconectadas entre sí:
- Los perdedores de la década (71% del empleo total): Las actividades mano de obra intensivas, que dan trabajo a más de dos tercios de los argentinos, sufrieron un hundimiento generalizado de su productividad por hora en diez años: Hoteles y Restaurantes (-16%), Comercio (-15%), Construcción (-11%), Electricidad, Gas y Agua (-10%), Industria Manufacturera (-9%) y Pesca (-8%). Incluso tomando el período reciente desde 2023 hasta el primer trimestre de 2026, Construcción (-8%), Comercio (-6%) e Industria (-4,5%) siguieron cayendo.
- Los ganadores que casi no emplean gente (apenas el 8% de las horas trabajadas): En la vereda opuesta, los únicos sectores que mejoraron su productividad en la década fueron Minería (+21%) e Intermediación Financiera (+14%) —y desde 2023 se sumó el rebote del Agro (+41% post-sequía) junto a Bancos (+24%) y Minería (+23%)—. El problema social es que esos tres sectores estrella combinados reúnen apenas el 8% de todas las horas trabajadas en la Argentina.
| Sector de Actividad Económica | Variación Productividad por Hora (Última Década) | Variación Reciente (Desde 2023) | Peso en las Horas Trabajadas del País (1° Trim. 2026) |
|---|---|---|---|
| Hoteles y Restaurantes | -16,0% | En baja | Integra el bloque del 71% del empleo en retroceso. |
| Comercio Mayorista y Minorista | -15,0% | -6,0% | Principal empleador privado urbano en caída. |
| Construcción | -11,0% | -8,0% | Golpeado por el freno de obras (700 bajas sólo en Chilecito). |
| Electricidad, Gas y Agua | -10,0% | En baja | Infraestructura deteriorada y costos crecientes. |
| Industria Manufacturera | -9,0% | -4,5% | Parque Industrial riojano operando al 44% de capacidad. |
| Minería | +21,0% | +23,0% | Junto a Agro y Finanzas suma sólo el 8% de las horas trabajadas. |
| Intermediación Financiera | +14,0% | +24,0% | Contrasta con el rojo operativo del Banco Rioja (-14,3% ROE). |
| TOTAL ECONOMÍA ARGENTINA | -6,0% por hora | +2,0%(concentrado en 3 rubros) | PTF (eficiencia general) cayó -7,0% en diez años. |
El espejo de La Rioja: por qué sin productividad es imposible recuperar los sueldos
Las conclusiones de Laura Caullo y Guadalupe Galíndez explican con rigor científico el callejón sin salida que hoy viven tanto el sector privado como los hogares en la provincia de La Rioja.
“Sin mejoras sostenidas de la productividad laboral, resulta difícil sostener aumentos de salarios y mejoras duraderas de la competitividad”, advierten las economistas del IERAL, subrayando que en un escenario de dólar bajo por el ingreso de divisas energéticas y mineras, si las empresas no cuentan con instituciones sólidas, alivio regulatorio, crédito e infraestructura para producir más por hora, el ajuste termina recayendo inevitablemente sobre el costo laboral y el cierre de puestos de trabajo.
En suelo riojano, donde la matriz económica carece del motor exportador de la minería o de los hidrocarburos y depende exactamente de los cuatro rubros que más se hundieron en la tabla del INDEC (Comercio, Construcción, Industria y Gastronomía), la radiografía cierra por todos lados: con un Parque Industrial cuyas textiles trabajan al 44% de su capacidad instalada y acumulan más de mil despidos, con 700 obreros de la construcción en la calle tan solo en Chilecito, con 62 tributos y regímenes de retención que asfixian al comercio y con 517 empresas menos en un año, la caída del 6% en la productividad nacional se multiplica en La Rioja y condena a los trabajadores a correr detrás de la inflación con bolsillos que se vacían diez días antes de que termine el mes.



