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Una familia debe tener ingresos entre $198 mil a $633 mil para ser considerada clase media

Hace treinta o cuarenta años conseguir un empleo de calidad en Argentina implicaba un ingreso automático a la clase media. Con el correr de los años, eso además aseguraba ascender en la pirámide de ingresos para llegar a la edad de jubilarse con una base patrimonial a heredar a las generaciones posteriores. Eran frecuentes los casos de obreros industriales propietarios de un 0km, o empleados de comercio propietarios de sus viviendas. A su vez, el sistema educativo del país permitía una rápida inserción laboral de los egresados. Con crisis y vaivenes eso se mantenía, pero hoy ya no. Veamos la evidencia, según un informe del Instituto para el Desarrollo Social Argentino (IDESA).

En la actualidad, una familia tipo residente en la ciudad autónoma de Buenos Aires (CABA) necesitó desde $ 198.120,91 hasta $ 633.986,91 en septiembre para ser considerada de clase media, un 6,4% más que el mes anterior, de acuerdo con los cálculos sobre el costo de vida realizados por el Gobierno porteño.

La Dirección General de Estadística y Censos (DGEyC) de la ciudad de Buenos Aires considera como el sector medio -denominada “clase media”- a los hogares cuyo ingreso total mensual es de al menos 1,25 veces la canasta total (CT) y no alcanza 4 veces la canasta total (CT) del Sistema de Canastas de Consumo.

Bajo el título «La clase media que supimos conseguir, pero no mantener», IDESA sostiene que la primera esfera de análisis respecto al poder adquisitivo de un asalariado medido en bienes durables es la capacidad de acceso a un automóvil 0km. Particularmente en Argentina esta dimensión es de fundamental importancia, donde acceder a un 0km se constituye como un sinónimo de inicio en la escala de “ascenso social”. Ahora bien, según datos de ACARA, históricamente hicieron falta entre 10 y 14 salarios para adquirir un 0km de entrada. Por la crisis actual este número se disparó a 43 salarios. En pocos años prácticamente se cuadruplicó el esfuerzo que deben realizar los trabajadores para acceder a un automóvil.

Y apunta que otra dimensión relevante es el acceso de las familias a la propiedad. En Argentina tiene la connotación de ser un rasgo fundamental en el “ascenso social”: si un auto significa el inicio, entonces una vivienda es la consolidación. Según datos de INDEC, en el 2004 había un 73% de familias propietarias. En el 2022, ese porcentaje descendió a 68%. Esta diferencia puede parecer menor a simple vista, pero implica que, con tan solo haber mantenido el porcentaje de familias propietarias del 2004, hoy habría casi 500.000 familias que serían propietarias de sus viviendas y no lo son. Todo esto en un periodo de menos de 20 años.

Finalmente dice que la última arista trascendental para la clase media tiene que ver con la educación. Si bien en Argentina creció la tasa de egreso al final del secundario, su desempeño en la región ha sido muy mediocre. Según datos de UNESCO respecto a dicha tasa, mientras que en el 2000 Argentina se encontraba octava de un total de 25 países de Latinoamérica y el Caribe, en 2018 descendió a la decimoquinta posición. Así, al problema de bajos salarios para quien ya accede a un empleo, se agrega que hay un problema en la formación de las personas, lo que dificulta el acceso de los jóvenes al mercado laboral.

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