El gobernador tiene demasiados frentes abiertos para ser un referente anti Milei. Ganó para ser otra vez mandatario por cuatro años, pero luego los mismos riojanos le dijeron que no en la segunda vuelta presidencial
Por Eduardo Nelson German, periodista
Muchos dichos de Ricardo Quintela tienen razón de ser, pero otros dejan mucho que desear. El gobernador está enojado con los riojanos porque votaron a Javier Milei en la segunda vuelta. Fue una cachetada a su propio gobierno, ya que él había manifestado que si ganaba el actual presidente, renunciaba. Un error táctico o del gurú de las encuestas.
Quintela cuando habla en Buenos Aires parece que lo hiciera desde la provincia de las maravillas cuando todos los habitantes de esta provincia saben como han usufructuado el Estado sus familiares y seudo amigos.
Le han hecho creer -esos mismos- que es el nuevo caudillo como El Chacho o Facundo, aunque se olvida que hoy el mundo está conectado por la tecnología y las redes sociales.
De un día para otro tomó la lanza para enfrentar el poder central, mientras se produzco un nuevo Riojanazo con la protesta de los policías y luego siguió con las marchas de los trabajadores de salud. Pensó en la luces porteñas, pero se olvidó de su terruño.
No quiere aceptar que lo han dejado solo en esa lucha. Los propios mandatarios salieron a desmentir la emisión de cuasimonedas en sus provincias y muchos de los que compartía la Liga del Norte Grande apoyan públicamente las políticas nacionales.
Hoy está en un callejón sin salida, ya que no tiene el sustento jurídico para emitir los «Chacho». El propio Milei le cerró el camino y además ha puesto en peligro el acuerdo con el FMI, es gravísimo. Marzo será un mes de terror en la provincia.
Salvo sus familiares y seudo amigos, todos coinciden en el final de esta película: el peronismo puede perder el poder antes del 2027. Es verdad que no llegan fondos como antes, pero llegan.
Quintela también avala que está bueno verse en la televisión porteña porque lo posiciona para un PJ nacional olvidado por Alberto y Cristina.
El gobernador debe calmarse porque Milei no es Luis Beder Herrera, al gobernador que le tiraron basura en la Residencia y luego le envió fondos. El Presidente es economista, sabe de cuasimonedas y le interesa muy poco los enojos quintelistas.
Se equivoca el Gobernador al emular un nuevo caudillo: lo votaron para gobernador hasta el 10 de diciembre de 2027. A este paso, más allá cuál sea el destino del propio Presidente, será difícil para el peronismo mantenerse dentro de la Casa de Gobierno.







